Las aguas subterráneas en la Cuenca del Ebro

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Sobre el blog

Maria Teresa Carceller
Servicio Aguas subterráneas de la Oficina de Planificación de la Confederación Hidrográfica del Ebro
  • Manantial en el monumento natural del Nacimiento del Río Pitarque

La Directiva Marco del Agua (Directiva 2000/60/CE) define las aguas subterráneas como todas las aguas que se encuentran bajo la superficie del suelo en la zona de saturación y en contacto directo con el suelo o el subsuelo. Éstas, están relacionadas con aguas superficiales de forma continua por el ciclo hidrológico, cuyos motores son: la energía del sol, que destila y eleva a la atmósfera el agua salada de los océanos, y la fuerza de la gravedad, que obliga al agua a bajar hasta donde algún límite físico se lo impide (por ej. un material impermeable).

Para la adecuada planificación y gestión del agua en la cuenca, se debe disponer del inventario de recursos hídricos naturales 

Es conveniente diferenciar entre el concepto físico de acuífero, material geológico capaz de almacenar y transmitir agua, y el concepto administrativo de Masa de Agua Subterránea, formada por uno o más acuíferos, que de acuerdo conla Directiva Marco del Agua se agrupan a efectos de conseguir una racional y eficaz administración del agua. Bajo estos criterios se han delimitado un total de 105 masas de agua subterránea en la Demarcación Hidrográfica del Ebro. En la margen izquierda predominan los acuíferos carbonatados con importantes desarrollos cársticos por las elevadas precipitaciones que dan lugar a flujos locales y rápidos. En la margen derecha, sistema ibérico, destacan acuíferos carbonatados de gran espesor y comportamiento regional con flujos muy lentos. En la depresión central destacan acuíferos aluviales ligados a los grandes ríos.

Para la adecuada planificación y gestión del agua en la cuenca, se debe disponer del inventario de recursos hídricos naturales. Los flujos totales en régimen natural constan de una componente de escorrentía superficial directa y de una componente de origen subterráneo que coincide básicamente con la recarga natural anual de los acuíferos. En la propuesta del nuevo Plan Hidrológico de cuenca se ha estimado esta recarga en 2.692 hm³/año, para la totalidad de las masas de agua subterránea y para el periodo 1980/81-2005/06. Esta aportación termina descargando a los ejes fluviales y, en menor medida, a los humedales, constituyendo el soporte imprescindible en los períodos de estiaje por lo que ya se encuentra contabilizado en las aportaciones generales de la cuenca.

Actualmente la explotación de aguas subterráneas en la cuenca del Ebro se estima en 466 hm³/año

Una parte de estos recursos subterráneos pueden también ser explotados directamente, si bien con ciertas limitaciones debido fundamentalmente a las propias características hidrogeológicas del acuífero, a la profundidad, a requisitos de explotación sostenible, a posibles afecciones a cauces, a zonas húmedas o a otras captaciones, etc. Actualmente la explotación de aguas subterráneas se estima en 466 hm³/año y se concentra preferentemente en determinadas masas de la cuenca. Su aprovechamiento puede ser de las surgencias naturales o manantiales o mediante captaciones (pozos). Desde la Ley de Aguas de 1985 cualquier uso privativo de las aguas subterráneas requiere un título de derecho ante el Organismo de Cuenca (CHE) mediante disposición legal o concesión administrativa.

Para su uso debe tenerse en cuenta la cantidad pero también su calidad, es decir la composición química que tengan las aguas subterráneas; ésta depende de la litología de los terrenos por donde éstas circulan y de las sustancias que puedan incorporarse como consecuencia de las actividades que el hombre desarrolla sobre el territorio. Entre éstas últimas cabe destacar los nitratos, que procedentes de las actividades agropecuarias actualmente afectan al estado de 23 masas en la cuenca y pueden limitar su utilización en el abastecimiento.

El presente artículo ha sido publicado originalmente en el newsletter de la Confederación Hidrográfica del Ebro y ha sido aquí replicado con la expresa autorización de la autora.

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