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A falta de agua, destapan la “felicidad”

  • falta agua, destapan “felicidad”

Sobre el blog

Mariana Melgar Garcia
Ingeniera Industrial mexicana actualmente cursando el Master Ingeniería Ambiental en la Universidad Politécnica de Madrid.
Grupo INCLAM
Global Omnium

¿Te imaginas vivir en una de las zonas más lluviosas y con más recursos hídricos naturales de tu país y aun así solo poder obtener unos pocos litros algunos días de la semana del grifo? Esto es la realidad para algunos de los habitantes del Sur de México, donde el agua potable cada día es más difícil de conseguir, pero sorprendentemente una botella de 600ml de Coca Cola se puede comprar en cualquier tienda de la esquina por menos de 10 pesos (0,40 céntimos de euro).

México es el primer consumidor de refrescos a nivel mundial. Entre el año 1999 y 2006, su consumo se triplicó, y una cuarta parte de la ingesta calórica de sus habitantes ahora proviene de las bebidas en su dieta. El dato no sorprende en un país donde lo normal es tomar el desayuno acompañado por una Coca Cola en un pequeño puesto en la calle adornado por mesas, espectaculares y cubiertos patrocinados. En donde en algunas zonas no llegan los servicios básicos, los programas sociales y existe un desabasto de medicamentos, pero no pueden faltar Coca Cola. En la zona de la Selva Lacandona, cuando se comenzaron a abrir los caminos para comunicar a las comunidades, lo primero que transitó por esas pequeñas vías fue un camión de Coca Cola, entregando botellas gratis para después comenzar campañas de mercadotecnia en lenguas locales y letreros de bienvenida patrocinado por ellos.

Chiapas se encuentra en la zona Sur de México. La mayor parte de su población se encuentra en pobreza, con un 76% de sus habitantes en esta condición, pero esto no impide que sea considerada la región del mundo donde más se consume Coca Cola, con un promedio de 821 litros por habitante al año, causando que sus habitantes destinen el 38% de sus ingresos en bebidas no alcohólicas. Este estado mexicano enfrenta una doble problemática: una escasez crónica de agua y una epidemia creciente de diabetes. En donde la sed causada por la diabetes es calmada con litros de Coca Cola por ser lo más fácil de obtener, producida por la planta embotelladora local.

En 1994 esta planta embotelladora de Coca Cola abrió sus puertas en San Felipe Ecatepec, un pueblo indígena de Chiapas, con permisos federales para extraer más de un millón de litros de agua por día del acuífero de la zona, mientras los habitantes se abastecen de manantiales superficiales y pozos artesanos excavados por ellos mismos, sin poder garantizar la calidad de su agua. Considerando además que la ciudad no cuenta con tratamiento de aguas residuales, ocasionando que los ríos de San Cristóbal estén plagados de E. coli y otros patógenos infecciosos. Ademas, también los ríos son el destino final para muchas de las botellas PET, por la mala gestión de residuos y la cultura popular de tirar basura en cualquier lugar.

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Con el esquema actual de la gestión del agua en México, donde todo el proceso de gestión se da al nivel federal, el gobierno local o la sociedad civil no tiene ninguna oportunidad para intervenir en la toma de decisiones sobre la gestión del agua, a pesar del hecho que la cuestión trae importantes consecuencias para la población local. Y aunque los pozos han comenzado a secarse, algunas personas caminan dos horas al día para tomar agua, y algunos ingenieros estiman que dentro de 20 años los manantiales y pozos artesanos que actualmente abastecen la ciudad, ya no bastarán para sustentar las necesidades de la población, la Comisión Nacional del Agua, rechazó revocar los permisos alegando que los pozos extraen agua a gran profundidad, "por lo que no se afecta la fuente de abastecimiento urbano" para San Cristóbal que se realiza a base de aguas superficiales de manantiales.

La pregunta seguirá siendo, si el asegurar agua de buena calidad para todas las comunidades ¿podrá contrarrestar esta situación? En una sociedad que no puede concebir la vida sin refresco, el cual ya forma parte de sus ceremonias tradicionales indígenas, que consideran que las bebidas carbonatadas tienen el poder de curar a los enfermos, y lo primero que ves al llegar a las comunidades es un letrero que dice “Destapa la felicidad. Destapa Coca-Cola” o la única solución es prohibir la venta de estas bebidas.

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Redacción iAgua