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Aqualia

Infraestructuras críticas en el sector del abastecimiento de agua y saneamiento

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  • Infraestructuras críticas sector abastecimiento agua y saneamiento
    Castillo de las Aguzaderas (Wikipedia/CC)

Sobre el blog

Mariano Blanco
Ingeniero Industrial por la Universidad de Sevilla, Máster en Cálculo de Estructuras por l’École Centrale de Paris, MBA por el Instituto Internacional San Telmo, Doctor por la Universidad de Cádiz, Programa Superior Dirección Financiera por la EOI.
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Al-Andalus

El Islam fue el principal imperio territorial del Mediterráneo desde el siglo VII, y en la Península Ibérica (España y Portugal) consiguió establecer un poderoso reino muy duradero y prolífico hasta mitad del siglo XV llamado Al-Andalus, que se extendía desde Gibraltar hasta el sur de Francia. La influencia árabe en España y especialmente en Andalucía llega hasta nuestros días, en aspectos tan notables como arquitectura, artes en general, agricultura, oficios artesanos, lenguaje, cultura culinaria, etc.

Situándonos en aquella época, tan fructífera en muchos aspectos, los árabes tenían la necesidad de defenderse de sus enemigos, los cristianos, y para ello llevaron a cabo un control exhaustivo de las zonas de asentamiento, donde destaca el interesante desarrollo de una arquitectura militar, de cierta complejidad, mediante la construcción de numerosas fortalezas o fortificaciones, tales como alcázares, torres de vigilancia y atalayas.

Seguridad

La imagen mental que todos tenemos de una fortaleza, suele estar asociada a un emplazamiento en zona alta, de forma que se favorecieran las actividades de vigilancia y defensa contra los potenciales enemigos; subrayo ambos conceptos por su estrecha relación con el título que nos ocupa (Infraestructuras Críticas).

Es cierto, los recintos fortificados suelen estar localizados en una zona elevada del terreno, desde donde se vigilaban los caminos, sus cruces y la actividad que se produjese en sus alrededores, de forma que también se daba confort a los campesinos, que se sentían protegidos. Dichos recintos solían disponer, además, de un aljibe para el aprovisionamiento de agua a la población. Precioso vocablo, “aljibe”, de origen árabe y que, por cierto, dio nombre a la reciente newsletter que comenzamos a publicar de forma periódica en la Asociación Española de Abastecimiento y Saneamiento (AEAS); no hubo mejor vocablo que éste para designar la notoria herramienta de comunicación que tan útil es para el sector.

La ubicación del Castillo de las Aguzaderas queda absolutamente justificada y está acorde incluso con la actual línea de protección de infraestructuras críticas, que afecta a nuestro sector del agua y saneamiento

Camino de Sevilla a Ronda

Pues bien, dicho esto, si actualmente emprendemos un viaje conduciendo por la agradable y práctica carretera autonómica A-375, dirección desde Sevilla hacia Ronda, histórico municipio malagueño cuyo ciclo integral del agua gestionamos en Aqualia, y nos paramos en su punto kilométrico 52,8, podremos observar a nuestra derecha una bella y compacta fortaleza árabe, que a primera vista nos epata y extraña, ya que en vez de estar situada en una zona elevada como cabría esperar, está emplazada en una zona de nula altura con respecto a la orografía colindante ¡está incluso rodeada de cerros!

¿Qué pasó por la cabeza del arquitecto y constructor de esta peculiar infraestructura de vigilancia y defensa? ¿Cuál fue la razón de haberla construido en una cota tan baja? Pocos conocen el motivo.

La fortaleza se denomina Castillo de las Aguzaderas, nombre curioso ya que es llamada así por asentarse sobre una plataforma rocosa que utilizaban los cochinos jabalíes de la zona para afilarse los colmillos, actividad que se denomina con el verbo “aguzar”.

Si analizamos el entorno de dicho castillo, destacaríamos en primer lugar que pertenece a un activo municipio agrícola de la campiña sevillana denominado El Coronil, que recibe su nombre de un término griego, “Koroonis”, que significa remate o lugar en alto y dominante; precisamente hace alusión al emplazamiento geográfico del municipio, situado en la cima de una colina.

Esta histórica localidad tiene restos de las etapas ibérica, tartésica, cartaginense, romana, visigótica, musulmana y cristiana. ¿Cuál es la razón de tantos asentamientos? Pues fundamentalmente por su ubicación, idónea para construir una serie de fortalezas y torres que servían de vigilancia sobre las actividades agrícolas y comerciales que se llevaban a cabo en la zona. Así mismo, está situada en un punto más o menos intermedio entre la zona costera y la zona de interior, de forma que también se proporcionaba seguridad para las actividades cercanas de carácter minero, como eran los yacimientos de arcilla, las minas de plata de Aita y la de cobre de la Gironda.

Los primeros en construir de forma estable en la zona fueron los romanos, y posteriormente se fue fortificando toda la zona de la colina en el periodo de Al-Andalus, construyéndose también la fortaleza denominada Castillo de El Coronil, éste situado en la cota superior de una colina y alineado con el de las Aguzaderas.

Infraestructuras Críticas

Volvamos a nuestro Castillo de las Aguzaderas, bajito, compacto y armónico; arquitectura militar, como hemos remarcado, con el objeto de proporcionar seguridad. Pero, ¿seguridad sin visibilidad? Sí, con visibilidad directa hacia un manantial de agua que proporcionaba recurso abundante para toda la comarca. En este punto hemos desvelado el misterio, nuestra fortaleza servía en exclusiva para la vigilancia de una Infraestructura Crítica de la época: la captación de agua potable más importante de toda la campiña, la llamada Fuente de las Aguzaderas. ¡Un castillo sólo para vigilar una fuente de abastecimiento!

Por tanto, la ubicación del castillo queda absolutamente justificada y está acorde incluso con la actual línea de protección de infraestructuras críticas, que afecta a nuestro sector del agua y saneamiento. Recordemos la Ley 8/2011 española, por la que se establecen medidas para la protección de las infraestructuras críticas, así como el reciente trabajo conjunto con la OTAN que hemos llevado a cabo desde la Federación Europea de Asociaciones Nacionales de Abastecimiento y Saneamiento (EUREAU), donde se ha trabajado conjuntamente para favorecer la estrategia de protección de este tipo de infraestructuras ante posibles riesgos relacionados con el terrorismo internacional, las armas de destrucción masiva y el crimen organizado. Hemos de tener en cuenta la importancia de nuestras actuales fuentes de suministro y sus infraestructuras asociadas (captaciones, bombeos, embalses, conducciones, depósitos, plantas de tratamiento, redes de distribución, acometidas, etc.).

Citando el preámbulo de dicha Ley: “en este marco, es cada vez mayor la dependencia que las sociedades tienen del complejo sistema de infraestructuras que dan soporte y posibilitan el normal desenvolvimiento de los sectores productivos, de gestión y de la vida ciudadana en general. Estas infraestructuras suelen ser sumamente interdependientes entre sí, razón por la cual los problemas de seguridad que pueden desencadenarse en cascada a través del propio sistema tienen la posibilidad de ocasionar fallos inesperados y cada vez más graves en los servicios básicos para la población”. Es evidente la importancia que tiene esta legislación para nuestro sector, donde ya se están implementando las medidas idóneas y oportunas para garantizar la seguridad y minimizar los riesgos.

Volviendo a la historia

¿Qué pasó con nuestro Castillo a lo largo de la historia? Pues bien, fue abandonado antes de la Reconquista Cristiana, tras la cual sufrió sucesivos ataques que afectaron sustancialmente a su estructura. Posteriormente, se reedificó en 1383 por don Ruy Pérez de Esquivel y, a partir de ahí, en siglos venideros fue cambiando de propietarios, desde la Iglesia a la Corona pasando por diversas casas nobiliarias; fue reformándose y finalmente abandonado en el siglo XIX. No fue hasta 1927 cuando el Duque de Alba, sorprendido por su belleza, consiguió que el Estado lo declarase Monumento Nacional; volvió a restaurarse en la década de 1970, y hoy es un activo de propiedad municipal, que saca partido de su impresionante patio de armas para celebrar actividades culturales varias.

Protejamos nuestras Infraestructuras Críticas de manera sostenible para las generaciones venideras.

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