La sostenibilidad de la agricultura de regadío frente a la escasez de agua

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Sobre el blog

Mariano Soto Garcia
Doctor Ingeniero Agrónomo. Secretario General C.R. Campo de Cartagena. Coordinador Cátedra Trasvase y Sostenibilidad JMC. Profesor asociado Universidad Politécnica Cartagena. Miembro Grupo Investigación Diseño y Gestión en Agricultura de Regadío.

Actualmente la principal limitación de la agricultura de regadío es la disponibilidad de agua, tanto en términos de calidad como de cantidad. Esta carencia es un aspecto muy relevante a la hora de garantizar el futuro del regadío, dado que suele ser el primer sector al que se le aplican restricciones en el suministro de agua durante los periodos de escasez (García-Vila y Fereres, 2012). La escasez de agua representa el grado en que la demanda supera los recursos hídricos disponibles y puede ser debida a diversas causas (Pereira et al., 2002): la aridez, la sequía, la desertificación o el estrés hídrico.

La salinización de los suelos es uno de los mayores problemas que presenta la agricultura intensiva en las zonas áridas y semiáridas

Otro factor relevante es la incertidumbre sobre la cantidad de agua (Soto García et al., 2014) que realmente va a disponer el agricultor en cada campaña de riego. Por ello, los agricultores manifiestan que la escasez de agua es uno de los principales problemas a la hora del manejo del riego, ya que en muchas ocasiones la cuestión no es cuánto y cómo regar, sino cuándo dispondré de aguaEste hecho provoca que no puedan planificar sus cultivos adecuadamente, y satisfacer las demandas de los mercados. Según Olona (2015) "la consideración de la agricultura como sector aislado está superada por la visión integrada del sistema agroalimentario, que incluye las industrias y servicios de suministro así como de transformación y distribución de los productos". 

Por otro lado, la escasez de agua es la principal causa de la sobreexplotación de los acuíferos (Senet Alonso y García Aróstegui, 2014) dado que los agricultores emplean las aguas subterráneas para compensar la carencia de otras fuentes de agua. Esta sobreexplotación puede causar graves problemas como una reducción del nivel piezométrico, intrusión marina, desaparición de manantiales, salinización creciente y la degradación de la calidad del agua. Además estas concentraciones excesivas de sales en las aguas son perjudiciales para los cultivos, los suelos y la salud humana. Cabe recordar que la salinización de los suelos es uno de los mayores problemas que presenta la agricultura intensiva en las zonas áridas y semiáridas.

Pero las perspectivas futuras, en cuanto a la disponibilidad de agua, para el regadío no son halagüeñas por: 

  1. El crecimiento de la población y el aumento de la clase media en los países en desarrollo está provocando una fuerte presión sobre los recursos hídricos. Debido al aumento de la demanda de alimentos, energía (binomio agua-energía) y para el abastecimiento de la población.
  2. Un aumento de la competencia por el uso del agua entre diferentes sectores: la agricultura, el abastecimiento de la población, la producción de energía, la industria, el turismo y el medioambiente. Pero además se está produciendo una mayor competitividad entre países y regiones por los recursos hídricos disponibles, afectando incluso al desarrollo de muchos de ellos. 
  3. Algunos sectores de la sociedad critican el papel actual del regadío, y exigen una reducción de sus recursos disponibles para aumentar el caudal ecológico de los ríos. 
  4. La actual disminución en las aportaciones de agua en muchos ríos. Un ejemplo de esta circunstancia es la Cuenca del Segura, donde se ha producido una reducción del 17% de sus aportaciones si comparamos el periodo 1980-2006 con el periodo 1940-2006 (CHS, 2014). 
  5. Una reducción futura de los recursos hídricos por el cambio climático. Un estudio publicado por el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) en 2011 predice una reducción generalizada de las precipitaciones y disponibilidad de agua en España (del 5%, 9% y 17% en los períodos 2011-2040, 2041-2070 y 2071-2100, respectivamente).

Para aumentar la eficiencia y la disponibilidad de agua en el regadío, se suelen aplicar políticas basadas principalmente en la modernización de las redes de distribución y de los sistemas de riego, así como el empleo de recursos no convencionales. Estas medidas normalmente provocan una reducción del consumo de agua, pero suelen producir un aumento considerable del consumo energético, debido principalmente por la sustitución de los sistemas tradicionales de riego por gravedad, por sistemas presurizados; y por la incorporación de recursos alternativos con una mayor energía específica, como es el caso del agua desalinizada.

Es necesario promover diferentes medidas para conseguir una agricultura de regadío sostenible frente a la escasez de agua

En este sentido, Corominas (2009) indicó que en España mientras el consumo de agua por hectárea se ha reducido de 8.250 m3/ha a 6.500 m3/ha (21%) entre 1950 y 2007, la demanda de energía ha aumentado de 206 kWh/ha a 1.560 kWh/ha (657%). Por todo ello, hay que recordar que existe una fuerte conexión entre el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), que en último término son las responsables del calentamiento global. Además este gran aumento del consumo de energía en el regadío, provoca un incremento importante de los costes energéticos, que puede hacer inviable en algunos casos, desde un punto de vista económico, la producción agrícola.

Por todo lo expuesto es necesario promover diferentes medidas para conseguir una agricultura de regadío sostenible frente a la escasez de agua, como: 

  • Interconexión entre las diferentes cuencas hidrográficas con la implantación de sistemas de gestión, que utilicen modelos y herramientas para estimar la disponibilidad de los recursos hídricos en cada región y su variación con el tiempo. De esta forma se puede buscar un equilibrio entre la oferta y la demanda, favoreciendo la asignación de los recursos con criterios sociales, económicos y ambientales. 
  • Extender y generalizar el empleo de indicadores de gestión a cualquier ámbito geográfico, con el fin de desarrollar un amplio proceso de benchmarking que permita una mejora continua de las zonas regables. 
  • Fomentar la aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) para aumentar la eficiencia y la productividad de la agricultura de regadío, reducir sus emisiones de GEI y, en general, reducir los impactos sobre el medio ambiente. 
  • Gestionar de una manera conjunta y más eficiente los recursos hídricos y energéticos en las tres escalas de gestión del agua de riego: cuenca, zona regable y parcela. Dando prioridad en el uso aquellos recursos que presentan un menor consumo energético.
  • Manejar el agua en parcela continuando la evolución de los sistemas actuales hacia sistemas de riego aún más eficientes, como riego de precisión, riego deficitario controlado o el riego localizado a baja presión.
  • Fomentar las buenas prácticas agrícolas mediante la formación continua de los agricultores, lo que a medio plazo repercutirá favorablemente sobre la eficiencia hídrica y energética, así como sobre las emisiones de GEI. 

Finalmente indicar que conseguir una agricultura de regadío sostenible es totalmente factible: los problemas de agua del mundo se deben principalmente más a una mala gestión que a su escasez (Aldaya y Llamas, 2012).

Referencias:

  • Aldaya M y LLamas R, 2012. El agua en España: bases para un pacto de futuro. Fundación Botín
  • CEDEX (Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas). 2011. Evaluación del Impacto del cambio climático en los recursos hídricos en régimen natural
  • CHS (Confederación Hidrográfica del Segura). http://www.chsegura.es. Acceso febrero 2014
  • Corominas J, 2009. Agua y energía en el riego, en la época de la sostenibilidad. Comunicaciones de los invitados especiales. Jornadas de Ingeniería del Agua. Madrid
  • García-Vila, M., Fereres, E., 2012. Combining the simulation crop model AquaCrop with an economic model for the optimization of irrigation management at farm level. European Journal of Agronomy 36: 21-31
  • Olona J, 2015. Huella hídrica, comercio virtual de agua y soberanía alimentaria. iagua.
  • Pereira LS, Oweis T, Zairi, A. 2002. Irrigation management under water scarcity. Agr Water Manage 57: 175-206
  • Senet Alonso M y García Aróstegui JL, 2014. Sobreexplotación de acuíferos en la cuenca del Segura. Fundación Instituto Euromediterráneo del Agua
  • Soto García M, Martínez Álvarez V, Martín Górriz, B. 2014. El regadío en la Región de Murcia. Caracterización y análisis mediante indicadores de gestión.Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura.

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