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Agua y recursos hídricos: así les afecta el cambio climático

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Sobre el blog

Mario Picazo
Meteorólogo de eltiempo.es y experto en cambio climático

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Portada iAgua Magazine
Global Omnium
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Mientras los gobiernos del mundo entero moldean las políticas a seguir en materia de medioambiente, el cambio climático hace lo mismo con los ecosistemas de la tierra. Uno de los impactos más visibles de esa transformación es el que está causando el aumento de las temperaturas sobre los recursos hídricos de los que tanto dependemos.

Los efectos del cambio climático repercuten directamente en la disponibilidad de agua potable, la generación de energía, la agricultura, la fauna silvestre o incluso en el tiempo meteorológico que nos afecta a diario. Entre esos cambios, el del agua es una buena referencia para entender cómo está evolucionado el clima de la tierra, y qué impacto podría tener en un futuro no muy lejano sobre todos sus ecosistemas.

Con el tiempo, la disponibilidad y calidad de la información para investigar el cambio climático ha mejorado sustancialmente. A las mejoras tecnológicas hay que sumar el hecho de que hay más ciencia que nunca investigando ese vínculo entre cambio climático y su impacto sobre el agua. Entendemos cada vez mejor como podrían ser los escenarios climáticos del futuro, y que implicaría para nuestros recursos hídricos.

Para empezar, el cambio climático hará más complicado aún predecir la cantidad de precipitación que puede caer del cielo. Además, la naturaleza de esta será más irregular, con un escenario común marcado por lluvias torrenciales puntuales, seguidas por largos periodos de sequía. Pero no solo se trata de escasez de agua: el impacto también será notable en su calidad.

Esa calidad puede verse mermada por las precipitaciones intensas, ya que van a aumentar la escorrentía de ríos y arroyos que arrastran pesticidas, herbicidas y otros productos químicos de origen agrícola y urbano. A la vez, el aumento de la temperatura del aire aumentará también la del agua.

Esa situación, entre otras cosas, aumentará la evaporación, reducirá simultáneamente los niveles de oxígeno y deteriorará su calidad. La lista de cambios es larga, ya que calentar el agua del planeta implica una transformación del medio muy importante.

Con el tiempo, la disponibilidad y calidad de la información para investigar el cambio climático ha mejorado sustancialmente

Los más preocupantes, y actualmente en boca de muchos científicos, incluyen aumentar el nivel del mar, reducir el agua disponible para generar la electricidad que abastece a millones de personas o incrementar la intensidad de tormentas, incluyendo los temidos huracanes.

Una de las principales preocupaciones vinculadas al cambio climático, tiene que ver con la calidad y cantidad de agua potable que nos llevamos a la boca. A medida que el agua se calienta, la proliferación de algas complica y encarece su tratamiento, lo que a la larga implica que muchas regiones no dispongan de la calidad de agua necesaria.

A mayor temperatura, también aumenta la evaporación, un factor que reduce el volumen total de agua disponible. Para complicarlo más aún, aumenta del nivel del mar por el calentamiento global vía deshielo, o por la expansión de mares y océanos. Eso hace que el agua salada, y en ocasiones contaminada, acabe afectando a otras fuentes hídricas como la subterránea.

No solo se trata de abrir el grifo y poder beber agua, ducharnos o cocinar. La importancia del agua como recurso es fundamental, y está altamente ligada al comportamiento del sistema climático de la tierra. La solución al problema de calidad y abastecimiento de agua no es nueva, pero sí cada vez más evidente. Si queremos evitar que el calentamiento global siga reduciendo nuestra accesibilidad al agua potable, nosotros mismos necesitamos reducir otra cosa antes, el consumo de combustibles fósiles.

En 2020 hemos luchado contra una grave pandemia, y sin darnos cuenta también lo hemos hecho temporalmente contra otra que lleva tiempo ocurriendo, llamada cambio climático antropogénico. Hemos pasado un test, y tenemos los resultados. Este puede ser un buen momento para apostar por alternativas energéticas y a la vez buscar nuevas formas de explotar los cada vez más limitados recursos que nos proporciona la tierra.

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Redacción iAgua