SMART WATER, una superheroina con curvas

141Votos recibidos en el Concurso Smart Water 2017
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SMART WATER. Lo pronuncio despacio y en voz alta mientras me pregunto: ¿de dónde ha salido? ¿Es hombre o mujer? ¿Para quién trabaja? ¿Es human@ o extrañ@? ¿Viene del futuro para quedarse en el presente o es el presente que viajará al futuro?

Lo cierto es que desde que supe de su existencia he investigado mucho acerca de sus aliados y enemigos, de sus hazañas y de sus fracasos, de sus habilidades y también de sus debilidades. He indagado sobre sus aciertos y sus peligros y lo que he descubierto ha resultado ser extraordinario.

SMART significa inteligente y listo, pero también hábil, avispado, astuto, ingenioso o despierto. Dependiendo de la acción puede ser estupendo o bien hecho, elegante y bien vestido, teledirigido y guiado o grosero e irrespetuoso.

De todos es sabido que los SMART ALECK, pecan de sabiondos casi incluso más que los SMART PHONES o las SMART TV. Artilugios tan SMART como cualquiera, que nos ponen a prueba con nuevas y sofisticadas tecnologías. Esas que aunque no lo crea, casi siempre están de nuestra parte.

Estudios demuestran que gastamos 200 litros de agua por cada Gigabyte que consumimos, que España pierde más de un 15% de agua en fugas y averías o que 663 millones de personas en el mundo no tienen acceso al agua potable

Sobre los SMART ALECK, podríamos debatir largo y tendido pero puesto que no son el objeto de esta entrada, simplemente haré la siguiente reflexión: ¿Quién no ha creído saberlo todo sobre algo alguna vez? Al fin y al cabo somos humanos y por ser humanos también SMART y al HUMANO-SMART, se le presupone cierto grado de inteligencia, aunque en ocasiones no lo demuestre.

Sin embargo, ¿son los SMART tan talentosos e inteligentes como parecen? ¿Son aliados o enemigos? y sobre todo ¿Qué hay detrás de tanto conocimiento?

Después de años asistiendo a las principales ferias tecnológicas del mundo: El Consumer Electronic Show de las Vegas, el Mobile World Congress de Barcelona, El CeBit de Hannover, el Computex Taipei de Asia o la Feria Internacional de Berlín, he llegado a la conclusión de que lo que no parece discutible es que hoy en día uno tiene otro caché cuando lleva el SMART preferiblemente en un lugar visible. A estas alturas, incluso me atrevería a decir que el citado sobrenombre además de despertar interés, adelgaza y estiliza. Si no que se lo digan a los microchips, los teléfonos, las cámaras de fotos o las televisiones, que desde que son SMART TV han dejado de tener aquel incómodo culo que les restaba tanto elegancia como saber estar, para convertirse entre otras cosas en extrafinas, extracoloridas, extrarápidas o extraenvolventes.

No hay duda de que la carrera de los SMART ha comenzado y adelanto que se trata de una maratón de larga distancia, que exigirá resistencia, competitividad y eficacia entre otras muchas cualidades.

Aunque el selecto club de los SMART ya tiene como socios célebres a los relojes, los ciudadanos, los edificios, las instalaciones, la agricultura, los teléfonos, las televisiones, las ciudades, los transportes, incluso los baños inteligentes, el agua no parece estar dispuesta a quedarse atrás. Queda claro que ella también quiere ser SMART. Socio preferente y miembro destacado en la carrera de los SMARTS.

Pero, ¿puede ser el agua inteligente o solamente adelgazante?

Si señores, ha llegado SMART WATER, y con ella el Big Data, la Inteligencia Emocional y el Internet de las Cosas. El espía sin escrúpulos. La caja de pandora repleta de metadatos, microchips de papel, cookies, historiales y marcadores. Hábil ladrón de sentimientos y emociones, que nos regala información valiosa y útil, pero también comprometida y peligrosa, en la medida en la que nos observa mientras dormimos, mientras consumimos, mientras nos alimentamos o nos duchamos. Nos analiza y nos maneja a su antojo. Se anticipa a nuestras necesidades y sentimientos y nos roba la espontaneidad con tentaciones publicitarias aparentemente casuales, pero en realidad hecha a medida de cada momento y cada persona.

¿Cuándo llegaron? No está del todo claro, pero la Huella Hídrica ya se nutre desde hace tiempo de sus luces y de sus sombras.

Sombras, por asuntos tan escabrosos como que estudios demuestran que gastamos 200 litros de agua por cada Gigabyte que consumimos, que España pierde más de un 15% de agua en fugas y averías o que 663 millones de personas en el mundo no tienen acceso al agua potable.

Luces, porque las ciudades inteligentes y con ellas SMART WATER, nos permitirán diseñar sistemas de gestión del agua más eficaces y razonables, además de sostenibles. Las grandes bases de datos que Big Data nos ofrece, están ya a nuestra disposición y al servicio de complejos programas de análisis de datos, que permitirán el diseño de novedosos y útiles modelos predictivos.

Para ello, El Big Data devora insaciable variables de presión, temperatura o caudal del agua; tendencias de consumo, datos meteorológicos y climáticos, fechas de caducidad, análisis de calidad de agua, trending topics en las redes sociales, Google, epidemias, inundaciones, movimientos migratorios, características geográficas o hábitos de vida.

¿El mundo al servicio de la tecnología o la tecnología al servicio del mundo?

El adicto y a la vez adictivo Big Data, es parásito y hospedador. Sirve y se sirve de sensores, contadores o detectores también inteligentes, que generan un torrente de valiosa información que a su vez alimenta programas de análisis y gestión de recursos hídricos, o programas de riego, convirtiéndose en el inestimable colaborador de la que ya llaman SMART WATER.

Una superheroina con curvas, aunque sean de consumo, cada día más SMART pero también más WATER. Hábil, avispada, astuta, ingeniosa, despierta e inteligente, como no podría ser de otra manera.

SMART WATER lucha contra las fuerzas del mal, evitando los consumos de agua excesivos, las fugas en conducciones, las pérdidas de carga, los consumos innecesarios de energía, y en definitiva el uso inadecuado de los recursos hídricos.

SMART WATER alerta de la contaminación, y previene eventos extremos como las inundaciones o las tormentas. Es tecnología eficiente al servicio de la eficacia de la cadena de valor del agua y de los procesos; de la toma de decisiones, de la gestión del cliente y también de la economía.

SMART WATER es humana y extraña, es aliada, está presente y viajará con nosotros al futuro. Es la superheroina con extraordinarias habilidades para la comunicación, cuyas curvas seducen. Profesionales y ciudadanos ya la sueñan.

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