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El agua a la conquista del espacio público de las ciudades

  • agua conquista espacio público ciudades
    Imagen: Crown Fountain de Jaume Plensa de iStock.

Sobre el blog

Marta Santafé
Consultora especialista en Medio Ambiente, Sector del Agua y Planificación Hidrológica. Experiencia en Directiva Marco del Agua (DMA) y gestión de sequías e inundaciones. Procesos participativos y mediación ambiental. Promotora ODS y Agenda 2030.
ABB

Desde el año 2007 más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, la ONU estima que en 2050 esa cifra alcanzará el 70%. En el caso de España casi un 80% de los habitantes se concentran en zonas urbanas.

La mayor parte de las personas habitan en entornos dominados por el asfalto y el hormigón y alejada de la naturaleza y los cursos de agua. Ante este escenario resulta especialmente urgente conservar la biodiversidad allí donde la gente vive y trabaja para contribuir al desarrollo urbano sostenible.

Para logar que las ciudades sean espacios más sostenibles, tal y como se recoge en las metas del Objetivo de Desarrollo número 11 de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, será necesario redefinir los espacios urbanos teniendo en cuenta criterios ecológicos. Sin duda los ríos urbanos juegan un papel muy importante como elementos de esta transformación.

El valor de los cursos de agua en las ciudades

El origen de las ciudades está fuertemente vinculado a su cercanía a los cursos de agua. Inicialmente, como fuente de aprovisionamiento, para riego de los cultivos, el transporte o la energía. Más adelante, se les dio un uso recreativo, como áreas de baño, paseo por las riberas, etc. En una tercera fase, coincidiendo con la industrialización, los ríos urbanos dejaron de interesar a las ciudades y se vivió sin tenerlos en cuenta, dejando de formar parte de su día a día, en el mejor de los casos ignorándolos y en otros, con el sentimiento de ser algo molesto, fuente de suciedad, mal olor y proliferación de insectos. Las ciudades y sus habitantes se desconectaros de sus cursos de agua.

A lo largo del siglo XX, las ciudades crecieron y lo hicieron a espaldas de estos ecosistemas fluviales, que pasaron a ser zonas marginales y abandonadas. En este olvido de los ríos urbanos tuvo mucho que ver la gestión que se hizo ya que, algunos de ellos, cayeron en desuso llegando incluso, en los casos más extremos, a desecarlos, enterrarlos o desviarlos de sus cauces originales fuera de las ciudades.

Se eliminó su vegetación de ribera y fueron encauzados en canales y en algunos de ellos, se construyeron presas convirtiéndolos en agua estancada, putrefacta y sin vida. La pérdida de biodiversidad fue una de las consecuencias más devastadoras.

Que los ríos volvieran a formar parte de la vida de las ciudades era cuestión de tiempo, en general, muy especialmente en Europa, el cambio de tendencia resulta evidente en la búsqueda del uso de estos espacios y su acercamiento a la ciudadanía.

La reconexión de las ciudades con la naturaleza

Muchas ciudades han apostado por reconectar de nuevo con sus ríos considerándolos ejes fundamentales de conexión entre el territorio y sus ciudadanos, en la búsqueda tanto de la mejora ambiental del entorno como el de la calidad de vida de sus habitantes. Sin duda, toda una puesta en valor de la riqueza y bondades que puede ofrecer el río a las ciudades, para hacerlas más sostenibles y resilientes.

En las últimas dos décadas Asia, Europa y Latinoamérica, han llevado a cabo actuaciones en las que han dotado de protagonismo a los ríos siendo parte importante de la planificación de la ciudad generando alrededor de los ríos espacios para el disfrute de las personas: deportivos, culturales, lúdicos, etc., con el objetivo de hacer atractivas estas zonas para que la ciudadanía los pudiera integrar en su vida diaria.

Los urbanitas valoran, cada vez más, la renaturalización de los cursos fluviales como una oportunidad para disfrutar de grandes espacios naturales en medio del hormigón y el asfalto de las ciudades. Sienten ahora a su río como algo importante que hay que cuidar. Poder disfrutar de un río lleno de vida es sin duda muy apreciado

España cuenta con buenos ejemplos de renaturalización de ríos urbanos [1], como el Arlanzón, en Burgos, que tenía diversas presas y azudes que interrumpían el curso del río y alteraban el funcionamiento del ecosistema. En la década de los noventa se iniciaron los trabajos para que el río volviera a ser un corredor ecológico para la vegetación autóctona y la fauna. También es importante citar el caso de éxito del río Manzanares a su paso por la ciudad de Madrid, cuya renaturalización se inició en 2016, a iniciativa de Ecologistas en Acción, con resultados realmente espectaculares en menor tiempo del esperado y con apenas intervención, simplemente el río se regeneró de forma extraordinaria fluyendo de nuevo el agua y experimentando una eclosión de biodiversidad, el número de avifauna identificada es realmente sorprendente.

Detalle de la renaturalización del cauce del río Arlanzón a su paso por la ciudad de Burgos (España). Fuente: Flickr

Pero no sólo debemos centrar nuestra atención en los excelentes resultados sobre los ecosistemas, aspectos que están siendo muy estudiados. También hay efectos muy beneficiosos sobre las personas que quizás no son tan visibles y conocidos. La presencia de “verde” y “azul” en nuestro entorno urbano favorece nuestra conexión con la naturaleza. En consecuencia, nuestro bienestar humano (físico y mental) mejora: reducción del estrés, disminución de las enfermedades respiratorias, cardiovasculares o mejora de la concentración.

Los resultados tan positivos desde el punto de vista social y ambiental están sirviendo de referente a otras ciudades para replicar este modelo en sus ríos

Igualmente es importante destacar que, en las últimas décadas, también se han puesto en marcha planes para la recuperación no sólo del cauce, sino también de las zonas aledañas a los ríos, transformándolos en espacios verdes y de ocio. Podemos citar como referentes a El Parque Fluvial del río Besòs, la Malla Verde en Barakaldo, el Parque Universidad y Parque Isuela en Huesca, el cauce del antiguo Río Turia (Jardín del Turia) en Valencia y el Madrid Río, ejemplos de amplias zonas verdes que son emblemáticas en cada una de las ciudades como espacios públicos de ocio y descanso de la población.

La fuerte presión urbanística y el diseño poco amable de las urbes hacen que estos espacios faciliten que las ciudades sean algo más atractivas para ser habitadas cuando existe un espacio público agradable donde la ciudadanía pueda encontrarse, descansar y compartir tiempo y ocio.

Recuperar los ríos y sus zonas aledañas aporta importantes beneficios sociales. Promueve la cohesión de las comunidades, las cuales cuentan con nuevos espacios públicos de calidad para el encuentro

Todas son actuaciones factibles, con pocas o ninguna molestia a la ciudadanía, viables y sostenibles en el tiempo y requieren de poco presupuesto y escasa intervención. A cambio, la ciudad gana mucho en calidad de vida y mejora ambiental.

El agua en el espacio urbano más allá de los cursos de agua

A los espacios públicos se les da cada vez más importancia en el diseño urbano, el objetivo es recuperar la ciudad para el peatón, y fomentar espacios de vida, de encuentro y relación para los habitantes de las urbes contemporáneas. Actualmente, hay muchos ejemplos en el Mundo que han entendido el potencial social del agua en el espacio público y lo han llevado a cabo con bellos e inteligentes diseños para reconectar los ríos u otras masas de agua con sus habitantes.

Además de los ya citados ejemplos en España, existen también experiencias de éxito en otras ciudades, podríamos citar el caso del río Cheonggyecheon que restauró el corazón verde de Seúl (Corea del Sur), el Isar en Múnich (Alemania) y el río Los Ángeles en la ciudad homónima de Estados Unidos son algunos ejemplos de cauces con diferente grado de renaturalización.



Paseo en los márgenes del río Cheonggyecheon, en Seúl (Corea del Sur). Fuente: Getty Images

Uno de los recursos más utilizados en los espacios comunes es la colación de fuentes de agua, como un motivo central del parque o plaza. Muchas plazas tradicionales han tenido fuentes, por lo general con propósitos conmemorativos y ornamentales, pero también para ser suministro de agua colectivo para los barrios lo que generaba una mayor interacción entre los vecinos que acudían a ellas.

Cuando hablamos de “espacio azul” de las ciudades no nos estamos refiriendo exclusivamente a los cursos de agua: ríos, canales, puertos, etc. También forman parte de dicho espacio otros puntos de agua como las fuentes

Las plazas de las ciudades utilizan el agua para potenciar el impacto social del espacio público, sobre todo en lugares donde las inclemencias del clima, que cada vez serán más intensas y frecuentes como consecuencia del cambio climático, lo vuelven un factor sumamente necesario.



La «Crown Fountain» de Chicago (EEUU), uno de los trabajos más conocidos del escultor español Jaume Plensa [2]. Fuente: Serge Melki para Flickr

Los nuevos diseños tienden a proponer fuentes con propósitos lúdicos, con la idea de que los usuarios puedan jugar, bañarse y divertirse con los efectos de estos elementos. Sin duda, hay una necesidad de refrescarse en los días calurosos a falta de otras alternativas. Las nuevas tecnologías permiten, además, programar cambios en los flujos de agua, aumentar o disminuirlos, proyectar flujos cambiantes, intercalados, realizar formas y figuras con el agua en movimiento, etc. Haciendo disfrutar a sus visitantes.

El propósito de colocar fuentes lúdicas es que el usuario participe en juegos, tenga experiencias sensoriales, se refresque, se emocione, corra, salte, y tenga una presencia más activa en los espacios públicos. Este tipo de instalaciones están adquiriendo cada día más protagonismo y existe una gran demanda por parte de la ciudadanía

Una de las fuentes lúdicas más conocidas es la famosa «Crown Fountain» de Chicago (EEUU), uno de los trabajos más conocidos del artista español Jaume Plensa, "el autor diseñó este gran proyecto con la intención de que la obra de arte tecnológica y de ingeniería la disfrutara el ciudadano corriente. El proyecto Crown Fountain nació de la intención de acercar las fuentes clásicas con los surtidores-gárgolas al ciudadano. La idea es dar sensación de cercanía, que fuera una fuente acorde con los nuevos tiempos. Cambia los rostros de personajes mitológicos por las caras de los ciudadanos de Chicago. El agua se habilita entre los meses de mayo a octubre. De las dos torres fluye el agua a modo de cascada a través de la boca de la persona que, en ese momento, proyecte la pantalla, al mismo tiempo que su sonido te transporta a la naturaleza. Escultura e individuo se vinculan por un lapso de tiempo en el que se conjugan los sentimientos mas ancestrales con las tecnologías vanguardistas". (Fuente: Pili Egea para Historia Arte).

Este tipo de fuentes lúdicas son cada vez más numerosas ya que son muy demandadas por parte de la ciudadanía como puntos de encuentro y esparcimiento.

Estamos en un momento en el que el agua está conquistando el espacio público de las ciudades

Está renaciendo con fuerza la idea de una ciudad más verde, más azul, más habitable, más saludable, más natural y atenta a las necesidades de los ciudadanos. Necesidad de que existan puntos de encuentro, de convivencia, en los que sentir de cerca el poder de la naturaleza, y también de las zonas de agua

Se está demandado otra manera de hacer las cosas, el verde y el azul como infraestructuras frente al urbanismo gris dominante, la idea de renaturalización de todos los espacios, no sólo en horizontal sino en fachadas verticales e incluso los balcones y terrazas individuales conectando con los parques y jardines urbanos y con las fuentes de agua de los espacios públicos.

Existe una necesidad de reconectar con la naturaleza en las ciudad y en esta reconexión el agua va ganando protagonismo y ocupando el espacio que había perdido. Nuestras ciudades serán cada vez más azules.

Webgrafía:

Notas:

[1] IV Encuentro de Sabiduría Natural organizado por el Foro para la Reconexión con la Naturaleza (FORN), en el que se abordó la necesidad de que los espacios urbanos reconecten con el espacio natural en un encuentro virtual llamado “Ciudades para reconectar con la Naturaleza”. Más información aquí.

[2] La Fuente Crown (o Fuente de la Corona) es una obra interactiva de arte público y vídeoescultura radicada en el parque del Milenio de Chicago, localizado en el área comunitaria conocida como The Loop. Diseñada por el artista español Jaume Plensa y creada por Krueck and Sexton Architects, la obra fue mostrada en público por primera vez en julio de 2004.