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¿Qué quiere el agua?

Sobre el blog

Marta Santafé
Consultora especialista en Medio Ambiente, Sector del Agua y Planificación Hidrológica | Directiva Marco del Agua (DMA) | Gestión de sequías e inundaciones | Promotora ODS y Agenda 2030 | LinkedIn Top Voice Sostenibilidad 2022
  • ¿Qué quiere agua?

No tenemos una buena relación con el agua

No la tratamos bien y estamos generando numerosos problemas debido a cómo la sobreexplotamos y la contaminamos, y también por la manera a la que nos enfrentamos a ella cuando se manifiesta en forma de fenómenos extremos como las sequías e inundaciones, fenómenos, por otra parte, cada vez más numerosos e intensos debido al cambio climático.

Por otro lado, los humanos, con la intención de dominarla, nos hemos rodeado de un entorno cada vez más hostil, urbanizado e impermeable para el agua por esas ansias de quererla tener bajo nuestro control.

La forma en la que gestionamos el agua está empeorando las cosas. Cuando nuestros sistemas para controlarla fallan, nos vemos obligados a afrontar una verdad: el agua siempre gana.

Según Erica Gies, la periodista ambiental y autora del libro “Water Always Wins: Thriving in an Age of Drought and Deluge” (Editorial Apollo 2023): “Hemos intentado, por todos los medios que conocemos, controlar y contener el agua en este planeta. Pero nuestro poder tiene límites, que se vuelven más claros a medida que los crecientes ciclos de inundaciones y sequías fracasan cada vez más y se burla de nuestros esfuerzos por dominarla”.

“Ha llegado el momento de aprender del agua. Se debe y se puede hacer mucho para mejorar nuestra comprensión y relación con ella”

Pero, ¿Qué quiere el agua?

La mayor parte del desarrollo moderno ha borrado las que podríamos llamar las “fases lentas” del agua (humedales, llanuras aluviales, pastizales y bosques de gran altitud, ríos subterráneos, entre otros) que suavizan los picos de inundaciones, almacenan agua para las sequías y mantienen saludables los sistemas naturales. Lo que el agua nos dice que quiere es una especie de “no ingeniería” que recupere estos ciclos lentos, ofreciéndonos una mayor resiliencia.

Las infraestructuras tradicionales han borrado muchas de sus fases lentas y, en lugar de eso, han limitado el agua y la han acelerado, rompiendo así su ciclo natural.

Las etapas lentas son particularmente propensas a nuestra perturbación porque tienden a estar en los lugares más planos (que alguna vez fueron llanuras aluviales y humedales) donde nos gusta asentarnos y donde tradicionalmente se han desarrollado las poblaciones y ciudades que han ido creciendo alrededor de estas áreas.

El movimiento “Slow Water”

Con esta idea de mejorar nuestra relación con el agua y recuperar sus “fases lentas”, la autora Erica Gies promueve el movimiento “Slow Water” (“Agua Lenta”).

La clave de este movimiento reside en que, para conseguir una mayor resiliencia respecto al agua, debemos de encontrar formas que permitan que el agua sea agua. Tan sencillo decirlo y tan complejo llevarlo a cabo, sobre todo en un mundo cada día más urbanizado donde las llamadas infraestructuras grises o “duras” son el paisaje dominante.

En definitiva, el objetivo al que deberíamos aspirar sería poner los menores obstáculos posibles al agua, de manera que los patrones sean los más parecidos a los naturales.

Otra particularidad de estas soluciones de “Slow Water” es que no son únicas y universales, sino que deben de definirse y orientarse según las características y necesidades de cada comunidad. Las soluciones se centran en las relaciones del agua con rocas, microbios, plantas y animales, incluidos los humanos, y todos estos elementos son únicos en cada lugar: las “soluciones slow water” trabajan con paisajes, climas y culturas locales en lugar de tratar de controlarlos o cambiarlos.

La idea central del “Slow Water” es colaborar con el agua en lugar de tratar de controlarla.

Los beneficios de adoptar el enfoque del movimiento “Slow Water” son numerosos y tienen un impacto significativo tanto en el medio ambiente como en la sociedad.

Un cambio en nuestra percepción del agua

“Slow Water” no solo busca soluciones a problemas ambientales actuales, sino que también promueve un cambio en la percepción del agua, tratándola como un aliado y no como un enemigo a controlar. Aboga por un manejo más holístico y sostenible del agua. El resultado es la mejora de nuestra calidad de vida.

Según Gies, admitir que el agua siempre gana no es una debilidad ni una derrota, sino la base de nuestra fortaleza, porque admitiéndolo nos abre a soluciones innovadoras. Cuando hacer siempre lo mismo no funciona, debería hacernos abrir la mente a soluciones de colaboración con el agua.

En un momento en el que el cambio climático puede resultar abrumador porque las naciones no logran reducir las emisiones, los proyectos “Slow Water” empoderan a las personas para que tomen medidas en sus propias comunidades. Al trabajar con el agua con una visión holística, podemos protegernos de los fenómenos extremos, ayudar a frenar el cambio climático almacenando carbono en humedales y bosques, y disfrutar de los innumerables beneficios que puede aportar la cooperación.

El concepto Slow Water, de aplicación a los diferentes contextos del agua, está muy alineado con el de “ciudades esponja”, una aplicación concreta en los espacios urbanos, cuya idea principal es que las ciudades deben ser diseñadas para absorber y reutilizar el agua de lluvia, en lugar de desviarla a través de infraestructuras tradicionales como presas y canalizaciones, que se consideran ineficientes e insostenibles. Esto implica la creación de espacios urbanos que permitan que el agua se filtre naturalmente, evitando inundaciones y aprovechando este recurso para el uso de los ciudadanos.

El concepto de ciudades esponja se basa en la integración de infraestructuras verdes, como techos verdes, jardines de lluvia, pavimentos permeables y humedales artificiales, que ayudan a gestionar el agua de lluvia de manera más natural y sostenible. Estas soluciones no solo mitigan el riesgo de inundaciones, sino que también contribuyen a la creación de espacios urbanos más verdes y habitables.

El agua como aliada

El movimiento Slow Water no solo busca soluciones a problemas ambientales actuales, sino que también promueve un cambio en la percepción que tenemos del agua, tratándola como una aliada y no como una enemiga a controlar.

Entonces, ¿qué quiere el agua?: Gies nos invita a responder a esta pregunta porque, si descubrimos qué quiere el agua y adaptamos nuestras vidas a sus deseos, a su verdadera naturaleza - que no es otra que adaptarse a los ritmos originales de la tierra, a sus “fases lentas”: absorbiendo las inundaciones, almacenando agua para las sequías y alimentado los sistemas naturales - habremos encontrado la mejor estrategia para nuestra propia supervivencia.

Según Gies, controlar el agua es una ilusión, una utopía y, por ello, debemos de aprender a convivir con el medio hídrico. 

Necesitamos soluciones lentas a nuestros problemas del agua.

Seguro que si adaptamos esta filosofía de “Slow Water” seremos mucho más resilientes porque, recordad: ¡el agua siempre gana!

Referencia

Este artículo trata de exponer las ideas principales del libro: “Water Always Wins: Thriving in an Age of Drought and Deluge” (Editorial Apollo 2023) (El agua siempre gana: cómo prosperar en tiempos de sequía y diluvios), escrito por la periodista ambiental y promotora del movimiento "Slow Water" Erica Gies. 

Erica es una periodista independiente que cubre temas de ciencia y medioambiente desde Victoria, Columbia Británica y San Francisco, California. Ha publicado para diferentes medios como el New York Times, Scientific American, Nature, Ensia, The Economist, bioGraphic, National Geographic, entre otros.

Ganadora del Premio Rachel Carson a la Excelencia en Periodismo Ambiental, Water Always Wins es un viaje esperanzador alrededor del mundo y a través del tiempo, donde nos muestra las mejores formas de vivir con el agua.

 

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