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El río Sena en el corazón del espíritu olímpico

Sobre el blog

Marta Santafé
Consultora especialista en Medio Ambiente, Sector del Agua y Planificación Hidrológica | Directiva Marco del Agua (DMA) | Gestión de sequías e inundaciones | Promotora ODS y Agenda 2030 | LinkedIn Top Voice Sostenibilidad 2022
  • río Sena corazón espíritu olímpico

Dentro de poco más de un mes, exactamente el próximo 26 de julio, tendrá lugar en París la ceremonia de inauguración de los XXXIII Juegos Olímpicos (JJ.OO.). Por tercera vez en su historia, la capital de Francia será la sede del evento deportivo por excelencia. Los juegos se llevarán a cabo del 26 de julio al 11 de agosto de 2024.

¡Será un evento emocionante!, no solo desde un punto de vista estrictamente deportivo, sino que, diferenciándose de todas las ediciones anteriores, la ceremonia de apertura va a romper muchos moldes. Pretende ser única, grandiosa y muy especial. Será sin duda la más grande jamás celebrada en la historia de los Juegos y, además, estará abierta a la ciudadanía.

La candidatura de París se propuso revolucionar los JJ.OO. “tradicionales” y una de sus apuestas para diferenciarse de sus competidoras fue el planteamiento innovador de su ceremonia inaugural: el río Sena como hilo conductor del espectáculo.

Una ceremonia diferente fuera del estadio

Por primera vez en la historia de los Juegos Olímpicos de Verano, la ceremonia no tendrá lugar en un estadio, nunca antes se había cambiado de escenario. La gran apuesta de París 2024 es sacar el deporte a la ciudad, por eso, la ceremonia de apertura, que se trasladará al corazón de la ciudad, tendrá lugar a lo largo de su arteria principal, con el río Sena como protagonista.

Un desfile que recorrerá el río Sena

Esta vez, rompiendo con la tradición, el desfile de los cerca de 10.500 atletas transcurrirá por un río, y no un río cualquiera sino el río Sena, símbolo de París. Cada delegación contará con su embarcación, un total de 160, en las que los atletas atravesarán el centro de la ciudad en un recorrido de 6 kilómetros. El desfile arrancará en el puente de Austerlitz, al este de París, y recorrerá seis kilómetros del río hasta finalizar frente a la torre Eiffel, tras recorrer algunos de los monumentos más emblemáticos de la capital francesa.

Al mismo tiempo, se organizarán espectáculos acrobáticos y deportivos en determinados puntos del recorrido o sobre algunos de los numerosos puentes que cruzan sobre el río.

Las embarcaciones estarán equipadas con cámaras para que los telespectadores y los internautas puedan ver de cerca a los atletas. Por primera vez, los deportistas serán los que abran la ceremonia y no los que la cierren. El desfile llegará al final de su recorrido frente al Trocadero, uno de los lugares más emblemáticos de París, donde tendrán lugar el resto de los actos que conforman el protocolo olímpico y los espectáculos finales.

Una ceremonia abierta y popular

Una de las grandes novedades es que la mayoría de los espectadores no pagarán para ver en directo la ceremonia de apertura. Los espectadores no necesitarán entradas para acceder a los muelles superiores. Aquellos que deseen acceder a los muelles inferiores, desde el puente de Austerlitz hasta el puente de Iéna, tendrán que comprar entradas.

De esta manera, cientos de miles de espectadores podrán asistir a los festejos a orillas del Sena. Ochenta pantallas gigantes y altavoces estratégicamente colocados permitirán a todo el mundo disfrutar de la mágica atmósfera de este espectáculo, que retumbará en toda la capital francesa.

La transformación de una ciudad que daba la espalda a su río

Esta es una historia que se repite, al igual que otras grandes ciudades París fue dándole la espalda a su río. Si bien el río Sena nos evoca bellas y románticas imágenes y está en nuestro imaginario colectivo cuando pensamos en la capital de Francia lo cierto es que la ciudad, en paralelo con su crecimiento y desarrollo, vio disminuir, de manera acelerada, la calidad de las aguas del río Sena, debido principalmente a las aguas industriales vertidas desde aguas arriba y a la mala gestión de las aguas residuales procedentes de una población cada vez más numerosa. Además, el uso del río como canal de navegación no hizo más que incrementar las presiones sobre un Sena bello pero enfermo.

La vida acuática se deterioró tanto que, en la década de 1960, solo se registraron tres especies de peces en las aguas que atravesaban la ciudad, no había apenas vida en el río. En 1923 las autoridades prohibieron nadar aunque, pese a que el agua estaba altamente contaminada, una prueba anual de Navidad sobrevivió hasta la Segunda Guerra Mundial.

El problema de contaminación se agravó debido a la infraestructura de drenaje de "sistema único" del siglo XIX, que juntaba el agua usada de cocinas y baños con las aguas residuales de los inodoros. Podemos imaginarnos la magnitud del problema por la ausencia de redes separativas. El Sena se convirtió en una gran cloaca.

Otra dificultad añadida han sido los problemas asociados al no gestionar adecuadamente las aguas procedentes de los episodios de tormenta. En condiciones normales, las aguas residuales fluyen a través de un complejo de túneles subterráneos hacia los centros de tratamiento en las afueras. Sin embargo, cuando llueve mucho y en un corto espacio de tiempo, el sistema se satura y el exceso debe drenarse al Sena.

A pesar de que en los últimos 20 años el sistema de alcantarillado parisino ha evolucionado mucho la lluvia de París sigue siendo un gran problema. El alcantarillado de la ciudad no tiene capacidad para gestionar el caudal de las fuertes lluvias, provocando que el agua de la lluvia y las aguas residuales se mezclen y acaben en el río.

Objetivo: limpiar el Sena y poder nadar en el río

La idea de limpiar el Sena no es nueva. Ya en 1990, el entonces alcalde de París y más tarde presidente francés, Jacques Chirac, declaró que emprendería una importante limpieza del Sena y nadaría en él “en tres años”. La idea se marchitó con el paso de los años y Chirac murió en 2019, sin cumplir su gran sueño.

Lo que hace que esta vez sea diferente es la apremiante fecha límite para que, antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos el próximo mes de julio, el agua sea apta para el baño.

Nos tenemos que remontar al año 2016, cuando la actual alcaldesa de París, Anne Hidalgo, presentó su candidatura para que la ciudad fuera la sede de los Juegos de 2024. Por aquel entonces prometió que la ciudad, hogar de 11 millones de personas en el área urbana, experimentaría una drástica mejora ambiental para 2024. Su apuesta era permitir a los atletas olímpicos nadar en el río, como lo hicieron cuando París fue sede de sus primeros Juegos Olímpicos en 1900.

Para hacer más atractiva su candidatura, París planteó celebrar eventos deportivos en el río, al pie de la Torre Eiffel. Una apuesta sin duda arriesgada por aquellas fechas en las que las aguas del río Sena estaba muy contaminadas y no aptas para el baño. Pese a las incertidumbres, el Comité Olímpico Internacional dio luz verde al proyecto.

Ante este enorme desafío era necesario ponerse “manos a la obra” cuanto antes con el objetivo de descontaminar el Sena y que los atletas pudieran competir allí en natación en aguas abiertas, paratriatlón y triatlón a partir del verano de 2024.

Sin duda se trataba de una apuesta arriesgada pero con la que todos ganaban: la ciudad sería de nuevo sede olímpica y, para ello, se acometería un ambicioso “plan verde” para transformar la ciudad de París.

El llamado Plan Local de Urbanismo (PLU), aprobado por el Ayuntamiento de París en 2023, tenía como objetivo adaptarse al cambio climático con más zonas verdes y menos espacio para la circulación, en favor en particular de las bicicletas. En el PLU se establecen una serie de objetivos para la ciudad en el horizonte de 2035, prevé unas 70 hectáreas adicionales de espacios verdes, con la ampliación de algunos parques existentes y la creación de otros. El Plan también incluye dar un mayor protagonismo al río Sena, para ello, entre otras actuaciones, se contempla la progresiva conversión en espacio peatonal desde 2012 de las orillas del Sena que en el pasado habían sido una vía rápida de circulación para atravesar la ciudad.

La elección de París como sede de los JJ.OO. de 2024 no ha hecho más que acelerar este objetivo ambicioso de “reverdecer” y “renaturalizar” la ciudad, incluyendo el río Sena. Los Juegos Olímpicos están sirviendo de acelerador de la transición ecológica de la ciudad de París.

Una solución faraónica para dar respuesta a un inmenso problema

La solución a este grave problema de contaminación del río Sena se ha abordado desde diferentes frentes, pero su solución estrella se ha centrado en la construcción de un gigantesco depósito subterráneo de almacenamiento de agua de lluvia en el sureste de París, que se encuentra cerca de la estación de tren de Austerlitz. Las obras comenzaron a finales de 2020.

La estructura del depósito es de una dimensión colosal acorde al reto que debía solucionar, equivalente a aproximadamente 20 piscinas de tamaño olímpico y capaz de contener hasta 45.000 metros cúbicos de agua de lluvia. Cuenta con un diámetro de unos 50 m de ancho y 34 m de profundidad.

¿Por qué era necesario construir este gigantesco depósito?

Hasta ahora, el Sena ha sido la válvula de seguridad para el sistema de alcantarillado. Si no se hubiera permitido que las aguas residuales entraran en el río de vez en cuando, se habrían acumulado en las casas. Con esta solución, un túnel llevará el excedente al depósito, donde el agua puede almacenarse durante uno o dos días, el tiempo para que el sistema se estabilice nuevamente. Luego, se drenará normalmente a las estaciones depuradoras.

Gracias a esta “mega estructura” se ha conseguido retener el agua de escorrentía durante los periodos de fuertes lluvias, evitando así que se desborde la red de saneamiento de la ciudad y, por tanto, que los residuos no tratados acaben en el Sena, como lleva ocurriendo en los últimos tiempos.

Además, junto con esta solución principal, las autoridades locales y la Agencia del Agua están llevando a cabo otras actuaciones.

Se está trabajando en frenar el tráfico fluvial, lo que incluye tanto los barcos de transporte de mercancías como los turísticos, el objetivo es conectar los barcos a la alcantarilla (los barcos que navegan por e Sena generan un enorme impacto ya que, la mayoría, limpia y vierte sus depósitos sin ningún tipo de control directamente en las aguas del Sena. Para este año 2024 los 260 barcos que operan en el Sena estarán obligados a estar conectados a la red de alcantarillado de la ciudad. Además, otro objetivo es que sean todas eléctricas y se eliminen las de gasoil.

También es importante el trabajo que se está haciendo con el objetivo de reparar las canalizaciones de saneamiento defectuosas de unas 35.000 viviendas de la ciudad, así como la importante inversión que se ha hecho para mejorar las depuradoras: Se han realizado obras importantes en las dos mayores depuradoras de la región parisina para mejorar la calidad del agua vertida al Sena.

El gran sueño de volver a nadar en el Sena

La natación en la ciudad, prohibida durante un siglo debido a las aguas sucias, se convertirá en uno de los principales legados de los Juegos gracias a un proyecto de regeneración de 1.400 millones de euros (US$1.600 millones) aclamado universalmente como un éxito.

No solo hay tres eventos olímpicos y paralímpicos (triatlón, maratón de natación y paratriatlón) programados en el Sena en el centro de París, sino que para 2025 se podrá acceder a tres áreas de natación al aire libre desde el muelle. Un año después de que finalicen los Juegos, los parisinos tendrán acceso a 26 nuevas piscinas en el Sena, cuya apertura se espera para 2025, cuatro de ellas en el centro de la ciudad. Las piscinas estarán aisladas del tráfico pesado de embarcaciones que transportan carga, basura y alrededor de 7 millones de turistas al año.

Luces y sobras de un proyecto valiente y complejo

A pesar de todas las actuaciones, esfuerzos y los 1.400 millones invertidos para conseguir que el Sena tenga una calidad del agua que lo haga apto para el baño el proyecto no ha estado exento de dificultades.

Sin ir más lejos, recientes análisis han revelado que las aguas del Sena todavía presentan niveles altos de bacterias, lo que ha generado preocupación de cara a los Juegos Olímpicos de París 2024. Sin embargo, las autoridades de la ciudad siguen comprometidas con el objetivo de hacer que el Sena sea apto para el baño el próximo mes de julio.

Pero la apuesta de París no estaba exenta de riesgos. La primera barrera que tenía que salvar el proyecto era la de la opinión pública

Sin bien las autoridades había apostado por el proyecto una encuesta realizada en 2021 reveló que sólo el 12% de los residentes estaría dispuesto a zambullirse y nadar, algo que era habitual hace un siglo, cuando los habitantes chapoteaban en el río. Las autoridades están haciendo todo lo posible para ganarse la confianza de los parisinos, pero no les está siendo nada fácil.

Ni siquiera haber conseguido que 32 especies de peces hayan vuelto al Sena, 10 veces más que en la década de 1980, es un argumento de peso para que la ciudadanía se posiciones a favor del proyecto.

Por ejemplo, uno de los temas que más debate ha generado es el uso de productos químicos para la limpieza del río. Aunque los residentes acogen con satisfacción la limpieza, las organizaciones ecologistas advierten de que algunos aspectos del proyecto podrían ser peligrosos para el medio ambiente. France Nature Environnement teme que se produzcan fugas de ácido peracético, utilizado para la desinfección química del agua, que podría ser muy tóxico para el ecosistema fluvial.

También se ha criticado lo poco eficaz de las medidas desde el punto de vista de beneficios para el medio ambiente ya que la ciudad pretende eliminar bacterias potencialmente mortales como la escherichia coli, pero no tiene ningún plan para controlar la contaminación química generada por las industrias y la producción agrícola de la región parisina, que también van a parar al Sena. Se trataría por tanto de una solución millonaria pero que sólo serviría como “parche” para el grave problema de contaminación de las aguas del río Sena.

Pese a la buena idea de descontaminar el Sena existen varios movimientos en contra del proyecto de limpieza del río. Algunos residentes de París no están satisfechos con la gran inversión realizada para la limpieza del río con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos de 2024. El principal argumento es que todo ese dinero se podría haber utilizado para otros fines más prioritarios.

De entre todos estos movimientos ha surgido uno que plantea una forma de protesta bastante peculiar. Algunos parisinos han convocado una protesta colectiva muy escatológica que consiste en verter excrementos en el río justo antes de que las autoridades locales y nacionales, incluyendo a la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, y al presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, se bañen en el río como demostración de su limpieza.

Esta protesta ha sido convocada a través de las redes sociales con el hashtag #JeChieDansLaSeineLe23Juin (que significa algo así como “Yo cago en el Sena” o “Me cago en el Sena” el 23 de junio), en alusión a la fecha prevista por Hidalgo y Macron para la demostración. Es importante mencionar que, aunque esta forma de protesta ha generado mucha atención mediática representa a una minoría de parisinos.

Esta polémica iniciativa ha generado un intenso debate en la capital francesa entre aquellos que la consideran una forma creativa de protesta y aquellos que la condenan como una acción irresponsable que amenaza a la salud pública y al medio ambiente.

Los argumentos de quienes se oponen al proyecto de limpieza del Sena son principalmente económicos y de priorización de recursos:

  • Inversión elevada: El gobierno francés ha destinado más de 1.400 millones de euros para limpiar el Sena. Esta suma representa poco más del 30% de la inversión total para los Juegos Olímpicos. Algunos consideran que esta es una inversión excesiva.
  • Priorización de recursos: Los opositores argumentan que las grandes sumas de dinero podrían haberse utilizado para otros fines. Creen que hay otras áreas que requieren atención y financiación, y que la limpieza del Sena no debería ser una prioridad.
  • Efectividad del proyecto: Algunos residentes y organizaciones ecologistas han expresado preocupaciones sobre la efectividad del proyecto y su impacto en el medio ambiente.

Mientras tanto, las autoridades locales tratan de encontrar un equilibrio entre el derecho a la protesta y la protección de los recursos naturales de la ciudad. La limpieza del río ha sido una apuesta de la candidatura olímpica de París y se quiere defender a toda costa

Es indudable que, pese a estas corrientes críticas, el proyecto de limpieza del Sena tendrá varios impactos positivos en la calidad de vida de los habitantes de París:

  • Actividades recreativas: Una vez que el Sena esté limpio, los residentes podrán disfrutar de actividades acuáticas como la natación. Se espera que para 2025 se pueda acceder a tres áreas de natación al aire libre desde el muelle.
  • Mejoras ambientales: La limpieza del Sena también forma parte de los objetivos a largo plazo de la capital para prepararse a temperaturas más altas y frecuentes debido al cambio climático. París ha ido ampliando sus zonas verdes y el río será un refugio para los habitantes de la ciudad en los días calurosos. El Sena se proyecta como un gran refugio climático que mitigue el efecto “isla urbana” de la ciudad.
  • Mejora de la salud pública: La reducción de la contaminación en el Sena también puede tener beneficios para la salud pública. Las aguas más limpias pueden reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua.
  • Estímulo económico: El proyecto de limpieza del Sena también puede tener un impacto económico positivo. La mejora de la calidad del agua puede aumentar el número de visitantes y de las actividades recreativas en el entorno del río teniendo un impacto positivo en la economía local de la zona de influencia.
  • Legado olímpico: La limpieza del Sena es uno de los principales legados de los Juegos Olímpicos de París 20241. No solo hay tres eventos olímpicos y paralímpicos (triatlón, maratón de natación y paratriatlón) programados en el Sena en el centro de París, sino que también se espera que la limpieza del río inspire a otras ciudades a seguir su ejemplo. Además, se aspira a que el baño siga siendo apto para el baño y que sea disfrutado por la ciudadanía con la apertura, a partir de 2025, de 26 nuevas piscinas y zonas de recreo.

Aunque estos son los impactos esperados, el éxito del proyecto dependerá de la implementación efectiva de las medidas de limpieza y de la cooperación de los residentes y las empresas locales.

Además de las voces que se han posicionado en contra del proyecto la carrera contrarreloj para limpiar el Sena no ha terminado y nadie puede asegurar al 100% que las pruebas programadas puedan celebrarse porque cualquier problema técnico no previsto puede echar al traste todo el ingente esfuerzo y dinero invertido para hacer que el río Sena sea apto para la natación.

¿Qué pasaría si durante los días de las pruebas se registran fuertes lluvias que las soluciones planteadas no fueran capaces de contener? Las autoridades aguantan la respiración y cruzan los dedos para que esto no ocurra pues lo cierto es que no hay previsto un Plan B

Las autoridades confían en que cuando la gente vea a los atletas nadando en el Sena sin problemas de salud, se sentirán seguros de sí mismos para volver al río. Será la prueba de fuego.

El legado Olímpico que soñó con poner al río Sena en el corazón de París

Una vez finalizado el proyecto, el Ayuntamiento analizará periódicamente el agua en busca de bacterias y residuos fecales para garantizar que siga siendo apta para el baño. Será el principal legado de los Juegos para la ciudad.

De aquí a 2025, tres puntos del Sena estarán adaptados para acoger a los bañistas, en el oeste, el centro y el este de la ciudad. El gobierno municipal aún no ha decidido si el río estará permanentemente abierto a los visitantes o si sólo se autorizará el baño en determinadas épocas del año. No solo se trata de limpiar el río sino en mantenerlo en optimas condiciones en el futuro.

Además, la limpieza del río es una importante medida de adaptación frente a las consecuencias del cambio climático ya que París es una de las ciudades que según las proyecciones se verá más afectada por olas de calor por lo que debe prepararse a soportar temperaturas más altas y frecuentes. París ha ido ampliando sus zonas verdes y el río será un refugio climático natural para los habitantes de la ciudad en los días más calurosos.

Un río Sena limpio va a suponer un importante impacto emocional en las personas y se espera que sirva de inspiración para que otras ciudades repliquen esta idea

Después de 100 años se podrá nadar de nuevo en el Sena de París. No son solo los peces sino también los humanos los que regresan al río. ¿Habrá merecido la pena todo este titánico esfuerzo para transformar la ciudad y hacerla más habitable? Solo el tiempo nos dará la respuesta.

¡Volvamos a mirar a los ríos urbanos y disfrutemos del espectáculo!

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