La gestión por unidad de cuenca: una joya legislativa española

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  • gestión unidad cuenca: joya legislativa española
    Río Ebro (Wikipedia/CC).

Sobre el blog

Miguel Ángel García Vera
Jefe de Área de Planes y Estudios de la Oficina de Planificación de la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Como ya es bien sabido, si por algo se ha distinguido en el ámbito mundial a la legislación del agua en España es por estar basada en el principio de gestión por unidad de cuenca hidrográfica. El Real Decreto firmado por el Ministro de Fomento, D. Rafael Benjumea y Burín, Conde de Guadalorce, el 5 de marzo de 1926 y publicado en la Gaceta de Madrid al día siguiente es una proclamación de este principio como un elemento básico para garantizar una gestión eficaz y eficiente desde la concepción de la gestión integral del agua.

Hoy, 89 años después de esta innovadora propuesta, podemos afirmar que el resultado en la cuenca del Ebro ha sido excelente. La planificación y gestión del agua aglutinada en torno a la Confederación Hidrográfica del Ebro ha conseguido altas metas de una forma eficaz, eficiente y sostenible y con un constructivo y comprometido tejido social, empresarial y administrativo. La cuenca del Ebro, que supone el 17 % del territorio español y el 3 % de la población, está produciendo alimentos para un equivalente al 20 % de la población española, produce el 32 % de la energía nuclear, el 21 % de la energía hidráulica del total nacional y todavía con margen para disminuir la huella hídrica nacional. Todo ello con unas óptimas condiciones ambientales con el 67 % de las masas de agua en buen estado y con la perspectiva de que en el año 2021 se llegará al 74 %, valores que contrastan con muchas otras cuencas de la Unión Europea en la que el porcentaje medio de masas de agua que se encuentran en buen estado es del orden del 50 %.

Si por algo se ha distinguido en el ámbito mundial a la legislación del agua en España es por estar basada en el principio de gestión por unidad de cuenca hidrográfica

La administración unitaria del agua por cuenca hidrográfica realizada en los organismos de cuenca garantiza una gestión que tiene como una de sus mayores expresiones visuales los Sistemas Automáticos de Información Hidrológica de las confederaciones, en los que se manifiesta la importancia de la toma de datos de variables hidrológicas en tiempo real y el proceso de toma de decisiones centralizadas para una adecuada gestión del agua y, especialmente, ante episodios de avenida y de contaminación. Como otras ventajas se pueden destacar:

  • 1) la gestión de los sistemas de explotación independientemente del ámbito territorial administrativo con su eficiente gestión de las infraestructuras y su armoniosa respuesta ante los episodios de sequía;
  • 2) la aplicación de criterios homogéneos y de procedimientos únicos en el otorgamiento de las autorizaciones administrativas (concesiones, vertidos, actuaciones en cauce, control de aforos y de la calidad de las aguas, régimen sancionador…); 
  • 3) actuaciones de vigilancia del dominio público hidráulico sometidas a criterios y medios similares para toda la cuenca;
  • 4) planificación hidrológica elaborada desde el profundo conocimiento de la realidad social, económica e hidrológica de toda la cuenca y con la aplicación de iguales criterios y objetivos (asignación de recursos, caudales ecológicos, estado de las aguas, objetivos medioambientales, programa de medidas,…) y con la participación de todos los interesados y de las administraciones; 5) tutela de las comunidades de usuarios independientemente del ámbito administrativo donde se encuentren;
  • 6) participación de administraciones, usuarios e interesados de toda la cuenca en órganos colegiados con importantes competencias en el proceso de toma de decisiones; y
  • 7) construcción, administración y gestión de las infraestructuras de interés general de la cuenca.

Puesta la vista en el futuro y en la línea de los acuerdos internacionales y de la propia Directiva Marco del Agua, debemos seguir apostando por la vigencia del principio de gestión por unidad de cuenca en España como un elemento esencial para garantizar la buena gobernanza del agua y para asumir los retos que nos vienen. Entre estos cabe destacar la cada vez mayor integración del concepto medioambiental en la sostenibilidad en el uso del agua desde la perspectiva de la visión por cuenca hidrográfica. En España, la preservación  de valores ambientales pivota fundamentalmente en la dimensión territorial de las comunidades autónomas. El cambio de perspectiva a escala de cuenca hidrográfica sería, sin duda, muy enriquecedor y permitiría resaltar valores, evitar repeticiones e integrarlo dentro de la gestión global de la cuenca que lleva a la mejora del estado de las masas de agua. La adaptación de esta gestión unitaria a los avances técnicos y, en especial, a la sociedad del conocimiento es otro reto en el que hay que seguir trabajando así como la necesaria y urgente simplificación de los procedimientos administrativos sin menoscabo de su garantía jurídica.

En todo caso, es esencial no perder la perspectiva de que desde el origen de las confederaciones hidrográficas estuvo presente la ineludible vocación de servicio público al ciudadano desde la concepción global de la cuenca hidrográfica, con la participación de todos y, sobre todo, con la creación de un proyecto ilusionante, solidario e integrador en torno al agua y a su uso sostenible que permita culminar los altos objetivos que pretende la sociedad.

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