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Sobre el blog

Miguel Angel Monge Redondo
Ingeniero Técnico Agrícola por la UPM. Autor del libro: Diseño agronómico e hidráulico de riegos agrícolas a presión. Nominado mejor Blog y Post premios iAgua 2018
  • agua es mundo

Mucho antes de que fuéramos seres humanos, el agua ya estaba aquí, en éste mundo.

Aún sigue siendo un misterio cómo se formó el líquido que nos da la vida, y sigue sin resolverse de manera concluyente cómo llegó a nuestro planeta, si es que, como así sostienen algunas teorías científicas, el agua que hoy bebemos provenga del exterior.

Y, si toda esa agua es del mundo… ¿Por qué una parte de este mundo no puede tener acceso a ella?

I Declaración

Las Naciones Unidas reconoce desde 2010 el derecho humano al agua y al saneamiento como un derecho humano fundamental (Resolución 64/292).

Se podrían consultar cientos, miles, millones de artículos, de resoluciones, de leyes, de normas y de reglamentos que se han escrito desde hace muchos años sobre el derecho humano al agua. Somos conscientes que muchos de ellos, con el tiempo, han demostrado ser -y perdón por el chasco fácil en un asunto tan delicado- “papel mojado”.

Si tecleo en Google la frase “derecho humano al agua”, en tan solo 0,45 segundos realiza una búsqueda de casi 60 millones de resultados. Todo ese material proviene de miles de reglamentos y de leyes, de normas y decretos, de libros, de post y de artículos periodísticos, escritos, dictados y difundidos durante décadas. ¿Acaso toda esa ingente cantidad de palabras ha conseguido mejorar sustancialmente el acceso al agua para esa parte del mundo que carece de ella?

Cuando era más joven, lo que correspondía era ser crítico con la forma de hacer las cosas, como por otra parte nos pedían nuestros pensamientos. Se criticaba para mejorar, incluso, si era necesario, para cambiar las cosas; estábamos convencidos que observando el funcionamiento de un sistema desde fuera, ya fuese político, económico o social, nos otorgaba una visión más realista de la eficacia de sus resultados pues no nos veríamos afectados por la influencia que ejercían unos modos de hacer asentados y consolidados, en el que las personas se encasillaban como meros instrumentos en una complicada maquinaria.

En aquel entonces debatíamos sobre esa maquinaria burocrática que hacía complejos y difíciles los movimientos. Concluíamos que la complejidad de los sistemas nos conducía finalmente a perdernos en ellos. Y con ese recurrido pretexto en el que “se lavaban las manos” tecnócratas y burócratas, se justificaban inacciones y frenazos a movimientos económicos o sociales.

Lo que debatíamos hace decenas de años podría trasladarse íntegramente a los tiempos actuales, con el agravante de un deterioro considerable de la situación. Este deterioro se ha debido sobre todo al aumento de la población y al efecto que sobre vastos territorios ejerce desde hace años el cambio climático en el planeta.

Cuando a una zona el recurso del agua no llega o se agota, la población necesariamente tiene que moverse; y todos estos movimientos desembocan en conflictos.

En torno al agua se ha generado, se genera y se generarán conflictos entre los seres humanos.

II Despropósitos

Mediante el siguiente enlace pueden acceder a una cronología histórica de los conflictos hídricos. Los datos han sido recogidos por el Pacific Institute.

En el menú de la parte superior del mapa puede filtrarse por Época, Tipo de conflicto y Zona en la que se han generado los problemas.

Revisemos algunos de ellos en los siguientes epígrafes.

a) En Oriente Medio, donde el agua es un recurso muy escaso, hay varios ejemplos, como el control de los Altos del Golán.

Los altos del Golán son una serie de cordilleras montañosas que dividen el territorio comprendido entre Líbano, Siria e Israel y que fueron conquistados y anexionados por Israel en 1967.

Los Altos del Golán son prioritarios para Israel ya que el 15% del agua consumida en aquél estado proviene de esta zona, donde está una de las mayores reservas de agua de Oriente Medio. De hecho, desde esta zona se realizan canalizaciones para cultivos de regadío y suministro a áreas urbanas, además de ser uno de los centros vinícolas del país.

b) Conflictos entre Bolivia y Chile por el agua del río Silala.

El río o manantial del Silala se origina en el departamento de Potosí, en el sureste de Bolivia, a cuatro kilómetros de la frontera con Chile.

Bolivia afirma que es un manantial cuyas aguas fluyen hacia Chile por canales artificiales construidos en 1908, y que Chile está haciendo un "uso ilegal y abusivo" de estas aguas "sin pagar por ello".

Chile asegura que se trata de un río internacional, que nace en Bolivia, cruza la frontera hacia Chile y desemboca en el Río San Pedro de Inacaliri, en la cuenca hidrográfica del Pacífico.

c) En la zona de Turquía, Siria e Irak, hay conflictos por el control del Tigris y el Éufrates.

Un asunto que permanece relegado en los medios es el del reparto del agua que aportan los históricos ríos Tigris y Éufrates. El elevado crecimiento demográfico de la población de la Mesopotamia, la pérdida de volumen de los ríos por causa del cambio climático y la utilización del caudal para la generación de electricidad y uso para riego, disminuye progresivamente la cantidad de agua potable para consumo humano.

a) Problemas derivados de la disminución del nivel del agua del lago Chad.

La disminución del agua en el lago Chad, que podría llegar a desaparecer en tan sólo dos décadas, está provocando no pocos problemas a los más de 30 millones de personas que dependen de él. A pesar de la rápida desaparición del lago, la migración hacia sus orillas no se detiene, lo que aumenta la presión en la zona y produce disputas entre los allí establecidos y los recién llegados.

III Desenlace

El sistema en el que se basa el crecimiento de la actividad económica está obsoleto, y se demuestra que ya no resulta adecuado. En su momento se cimentó sobre la explotación indiscriminada de los recursos naturales y en la creencia de que éstos eran ilimitados. Un objetivo centrado exclusivamente en ganar más, en aumentar año tras año la producción o en incrementar el comercio, es claramente incompatible con la salvaguarda de los recursos naturales del planeta. Todo incremento de la actividad económica, sea la actividad que sea, se basa en la sobreexplotación de estos recursos y el precio que se paga por ello es muy alto, como estamos viendo y padeciendo desde hace años. Se ha escrito, se escribe y se escribirá mucho sobre la dualidad economía-medioambiente, pero hemos llegado a un punto en el que ya no basta escribir, ni siquiera realizar pequeños gestos o acciones que, aunque fueron bienvenidas, ya no son suficientes. Ante la extraordinaria magnitud del deterioro de los ecosistemas hacen falta soluciones de gran magnitud… ¿quién empieza?

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