La contaminación de los recursos hídricos con material fecal humano constituye una de las amenazas más graves y generalizadas para la salud pública y la integridad de los ecosistemas a escala global. A pesar de los progresos sustanciales en infraestructura de saneamiento, miles de millones de individuos carecen de acceso a instalaciones adecuadas, lo que propicia la descarga masiva de aguas residuales no tratadas en sistemas acuáticos como ríos, lagos y océanos.
En 2022, 36 países registraban tasas de defecación al aire libre entre el 5% y el 25% (Organización Mundial de la Salud y Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, s.f.). Una causa fundamental de este problema es que más de 1.500 millones de personas carecen de servicios de saneamiento básico, tales como inodoros o letrinas privadas. En consecuencia, solo el 57% de la población mundial (aproximadamente 4.600 millones de personas) disponía de un servicio de saneamiento gestionado de forma segura en ese año (OMS y UNICEF, 2020).
Específicamente, en 13 países, más de una de cada cuatro personas aún practica la defecación al aire libre, la carencia más severa en servicios de saneamiento (Organización Mundial de la Salud y Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, s.f.). Esta situación afecta a más de 419 millones de personas en todo el mundo, casi el triple de la cifra registrada en el año 2000 (Statista, 2024) (Ver Figura 1). Las regiones más afectadas incluyen África Subsahariana y el sur de Asia, con India y Nigeria liderando las estadísticas con 157,367,965 personas y 40,301,198 personas respectivamente (Kashiwase, 2023).

Figura 1. Proporción de la población que practica la defecación al aire libre en 2022 (%). Nota. Tomada de WH=/UNICEF (2022) / Statista 2024
En el contexto latinoamericano, la problemática de la defecación al aire libre muestra una concentración significativa. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud y UNICEF, los países con las cifras más elevadas son Haití, con 2,053,914 personas afectadas; Colombia, con 1,245,212; Bolivia, con 1,045,532; y Perú, con 982,032 (Ver Figura 2).
Este fenómeno subraya un desafío crítico para la región, ya que la falta de acceso a servicios de saneamiento básicos no solo afecta la salud pública, sino que también perpetúa un ciclo de pobreza y vulnerabilidad. La persistencia de estas cifras, a pesar de los esfuerzos, evidencia la necesidad de políticas más robustas y de inversiones dirigidas a mejorar la infraestructura sanitaria en estas naciones.

Figura 2. Países latinos que defeca al aire libre 2022. Nota. Tomado de Kashiwase (2023).
Las estimaciones sobre la producción de heces fecales se basan en datos tanto de animales como de humanos, lo que permite contextualizar la magnitud del problema de la contaminación. No es de extrañar que China (19%) e India (11%) representen más de un cuarto del total mundial de heces, lo que subraya la escala del desafío en estos países altamente poblados.
Les siguen de cerca Brasil (7.2%), Estados Unidos (6.1%), Pakistán (3.3%), Indonesia (2.9%) y México (2.0%). Además, nueve países adicionales, como Argentina, Australia, Bangladesh, Francia, Irán, Nigeria, Rusia, Sudán y Turquía, produjeron individualmente más del 1% de las heces globales en 2014. En conjunto, estos 16 países generaron más del 63% de las heces del mundo, según el estudio de Berendes,Yang, Lai, Hu y Brown (2018) (Ver Tabla 1).

Tabla 1. Estimaciones de la OMS para 2014 sobre la población humana y la producción fecal humana. Nota. Datos tomados de Berendes, Yang, Lai, Hu y Brown (2018)
Los datos del estudio de Berendes,Yang, Lai, Hu y Brown (2018) revelan la distribución global de la gestión de residuos fecales humanos en el año 2014. El 56% de los hogares a nivel mundial contaba con una instalación de saneamiento con contención in situ, lo que implica que no estaban conectados a la red de alcantarillado. Este método representaba una biomasa de 456 mil millones de kilogramos de heces (Ver Tabla 2).
Por otro lado, el 29% de la población tenía acceso a redes de alcantarillado, lo que corresponde a 235 mil millones de kilogramos de heces gestionadas. El 12% restante de los hogares no disponía de ninguna instalación de saneamiento, lo que resultó en la producción de 97 mil millones de kilogramos de heces sin control.
Estos datos resaltan que, si bien una parte significativa de la población mundial está conectada a sistemas de alcantarillado, la mayoría de los residuos fecales humanos son gestionados mediante sistemas de contención in situ o, en menor medida, no gestionados en absoluto, lo que subraya la complejidad y magnitud del desafío sanitario global.

Tabla 2. Distribución a nivel regional de la OMS del saneamiento y cantidad de heces humanas (kg) servidas por tipo de saneamiento, según estimaciones de población de 2014. Nota. Datos tomados de Berendes, Yang, Lai, Hu y Brown (2018)
El Saneamiento Ecológico (EcoSan) ofrece una solución para el tratamiento de las heces humanas. Este sistema se basa en la recolección de residuos fecales para transformarlos en compost, que puede utilizarse como fertilizante. Este proceso puede llevarse a cabo tanto en el sitio (inodoro o pozo) como fuera de él.
Por otro lado, la Gestión de Lodos Fecales (MLF) es un sistema de contención in situ que requiere que el usuario vacíe o manipule las heces, ya que no están conectadas a una red de alcantarillado. Las heces procesadas a través de la MLF pueden recuperarse para su reutilización. Un ejemplo de esto ocurre en zonas rurales, donde las letrinas se cubren cuando están llenas y se trasladan a otro lugar. Ejemplo de ello, el BID (2017) propone, para el caso de Haití lo siguiente:

Figura 3. Nota. Construcción de las autoras con ayuda de Copilo
Es el mismo procedimiento que plantean las organizaciones internacionales reconocidas, sin fines de lucro que trabaja para garantizar que todas las personas, especialmente las más pobres y marginadas, tengan acceso a agua potable, saneamiento seguro y una buena higiene (Ver Figura 4).

Figura 4. Cadena de saneamiento. Nota. Figura tomada de Water Aid (2018)
Ahora, bien, según el informe del Programa Conjunto de Monitoreo (JMP) de la OMS y UNICEF (2020), el 44% de las aguas residuales domésticas a nivel mundial se vertieron sin tratamiento, lo que liberó un flujo de patógenos en los ecosistemas acuáticos.
Consecuencias ambientales, de salud y seguridad
La falta de saneamiento adecuado y la consiguiente contaminación fecal del agua son un factor importante en la propagación de enfermedades. La exposición a patógenos en las heces humanas es una de las principales causas de enfermedades diarreicas como el cólera y la disentería, que pueden ser mortales, especialmente en niños. Además, esta situación está directamente relacionada con la transmisión de la fiebre tifoidea, infecciones por parásitos intestinales y la poliomielitis.
Más allá de las enfermedades infecciosas, el saneamiento deficiente exacerba la desnutrición y el retraso del crecimiento en niños, y contribuye a la resistencia a los antimicrobianos, una amenaza para la salud mundial. El impacto no es solo físico; la falta de privacidad y seguridad en el saneamiento genera ansiedad y aumenta el riesgo de agresión sexual para mujeres y niñas, lo que limita sus oportunidades de educación y trabajo.
Desde una perspectiva ambiental, la descarga de aguas residuales sin tratar provoca la eutrofización de las masas de agua. Este proceso ocurre cuando el exceso de nutrientes favorece el crecimiento de algas que consumen el oxígeno, matando a la vida acuática y alterando drásticamente los ecosistemas.
Hacia un futuro con agua limpia libre de heces fecales
Abordar la crisis de la contaminación del agua por heces fecales requiere un enfoque multifacético y un compromiso global. Las soluciones van desde la implementación de sistemas de tratamiento de aguas residuales a gran escala en zonas urbanas hasta el desarrollo de soluciones de saneamiento descentralizadas y asequibles en comunidades rurales. Por ello, la inversión en infraestructura de saneamiento no solo previene enfermedades, sino que también genera retornos económicos significativos al reducir los costos de atención médica y mejorar la productividad.
La erradicación de la defecación al aire libre y la gestión segura de las aguas residuales domésticas son pilares fundamentales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, en particular el Objetivo 6, que busca garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos. Proteger nuestras fuentes de agua de la contaminación fecal no es solo una cuestión de salud pública, sino una inversión esencial en un futuro más saludable, equitativo y sostenible para toda la humanidad, sino que requiere de liderazgo político, defensores del saneamiento a nivel municipal y la colaboración de la personas en general.
Referencias
- Organización Mundial de la Salud y Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. (s.f.). Open defecation.
- Melo, M. (2024, noviembre 19). Más de 419 millones de personas no tienen acceso a un inodoro.
- Berendes, DM, Yang, PJ, Lai, A., Hu, D. y Brown, J. (2018). Estimación de la biomasa fecal humana y animal recuperable a nivel mundial. Nature Sustainability, 1 (11), 679–685.
- Banco Interamericano de Desarrollo (2017, 17 de noviembre). ¿Dónde van nuestras heces? Observando las aguas residuales a través de la lente de la economía sanitaria circular.
- Kashiwase, H. (17 de noviembre de 2023). Día Mundial del Inodoro: 420 millones de personas defecan al aire libre. Blogs del Banco Mundial: Blog de datos.
- Organización Mundial de la Salud y Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). (2023). Progress on household drinking water, sanitation and hygiene 2000-2022: Special focus on gender. Nueva York: Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y Organización Mundial de la Salud.
- OMS y UNICEF (2020). Saneamiento.