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La familia caraqueña ante la crisis del agua

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Sobre el blog

Mixzaida Peña
Un espacio dedicado a la investigación sobre el agua.
Minsait
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Vivir sin agua es sobrevivir entre las pocas alternativas que tenemos los caraqueños en medio de la crisis que vivimos en Venezuela en estos momentos. Afecta tanto a ricos como a pobres. No discrimina entre razas ni colores tampoco entre seres vivos (plantas, animales y humanos). Nunca imaginé como la calidad de vida podía degradarse ante la escasez del agua. Menos aún en un país tan rico como Venezuela en recursos naturales, energía y agua.

Actualmente, tanto hombres como mujeres sufren la escasez. Las personas mayores agotan las pocas energías que tienen para salir, caminar, buscar y cargar el vital líquido. Siguen luchando junto a sus familias y seres queridos. Pero, corren los riesgos de contraer nuevas enfermedades y accidentes fuera y dentro de sus hogares.

Los niños no se quedan atrás. Solos o junto a sus familiares son los pequeños mensajeros del agua que comunican si entra o no el vital líquido en las llaves dentro o fuera de sus hogares. Solos o juntos a los adultos caminan, buscan y cargan el agua en pequeños recipientes. De igual forman están propensos a contraer enfermedades y accidentes. Muchos de ellos pasan días sin bañarse porque el líquido es para las necesidades básicas como diría su mamá: “beber y preparar alimentos”.

Las madres, jefes de familia, parecen ser las principales protagonistas de toda esta situación. Muchas asumen el papel de planificadoras ante la escasez de comida, agua y medicinas. Asignan tareas dentro y fuera del hogar en la búsqueda del racionamiento del agua, equilibrio del gasto energético entre los miembros de la familia, y distribución de tareas domésticas (cocinar, hacer teteros, lavar ropa o lavar utensilios de cocina). Otras prefieren asumir toda la responsabilidad de los integrantes de la familia manteniendo a niños (as) y adultos mayores dentro de los hogares. Como verdaderas guerreras enfrentan la crisis hídrica, buscan y cargan el agua con o sin carretillas hacia sus hogares. Arriesgan todo por el todo, hasta sus vidas a altas horas de la noche cuando llegan los camiones cisternas. No le importa lavar ropa o enseres en un río caraqueño dentro del Ávila.

Los padres responsables asumen el problema del agua. Buscarán la forma más ingeniosa de buscar el vital líquido para sus hijos poniendo en riesgo su vida al introducirse en espacios confinados, pozos y ríos contaminados con el objetivo llevar el agua a sus hogares. Parece que cualquier chorrito sirve para beber. Lástima que no tienen el conocimiento al momento de tomar el líquido en sitios no apto para el consumo humano.

No es fácil la situación para ningunos de los miembros de la familia. No solo el ser humano puede morir de vejez o enfermedad. Sin darnos cuenta hay enfermedades como el estrés, el agotamiento físico y el cansancio mental que están consumiendo a las familias venezolanas “caraqueñas” ante la escasez del agua.

Si en los hogares no hay agua, me pregunto, ¿cómo podemos salir a trabajar y a estudiar en estas condiciones? El problema fácilmente se traslada hacia otros espacios. Las personas buscarán satisfacer sus necesidades en los baños públicos de instituciones educativas y centros de trabajo (que tampoco escapan de los cortes de energía eléctrica o constantes apagones); y en el peor de los casos usarán sitios públicos como plazas y calles. Si antes lo hacían, mucho más ahora en esta situación. Así surgen nuevos focos insalubres que podrían originar enfermedades en los humanos e impactan al ambiente de forma negativa.

Es recomendable que cada hogar tenga su plan de contingencia ante desastres naturales y provocados por el hombre. El plan de contingencia debe estar ajustado a un plan comunal o vecinal y este a su vez al plan estatal sustentados en las políticas dentro Plan Nacional. Pero, en el caso de no existir un Plan Nacional del Agua debemos ser ciudadanos proactivos en búsqueda de soluciones que permitan adaptarnos y mitigar los impactos negativos sobre el ambiente (natural o construido).

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