¿Réquiem por un río?

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  • ¿Réquiem río?
    Varias amenazas acechan al impresionante río Mekong

Sobre el blog

El Río Mekong, uno de los grandes ríos del mundo (8º por longitud, 5º más largo de Asia), declarado reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1957; nutre una impresionante biodiversidad. Sus peces alimentan a millones de personas, su delta es la cesta de arroz de Asia sino del mundo entero. Todo esto se ve amenazado por un vasto programa de construcción de grandes presas; la mayor intervención humana jamás hecha en el curso de un río.

Según nos cuenta el prestigioso semanario británico The Economist varias amenazas acechan a este impresionante río.

El Río Mekong nace en la cordillera del Himalaya, en la meseta del Tíbet, a 5.224 metros de altitud. Tiene una longitud estimada de 4.880 km, drena una cuenca de 810.000 km2 y su caudal medio anual oscila entre los 15.000 y los 39.000 m3/segundo. Atraviesa seis países: China, Myanmar, Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam.

Entre los pequeños hilos de agua de su nacimiento provinientes del deshielo y su desembocadura en forma de delta de nueve brazos, “el río de los nueve dragones”, el río Mekong acoge una biodiversidad sólo comparable a las del Congo o el Amazonas. 20.000 tipos de plantas, 2.500 especies animales, delfines de agua dulce, peces gato, más de 1.000 nuevas especies descubiertas en areas previamente inexploradas.

También la diversidad humana que sustenta es sorprendente. En sus orillas rezan los monjes Tibetanos, compran y venden los comerciantes Burmeses, lanzan sus redes los pescadores Camboyanos, cosechan los agricultores Tailandeses.

Los arrozales, bañados y enriquecidos por el limo que transporta, son una fuente principal de riqueza de la zona. En 2014 los cinco países más proximos a su desembocadura produjeron más de 100 millones de toneladas de arroz, el 15% de la producción mundial. Así mismo, 1/4 de la pesca total mundial de agua dulce proviene de sus aguas.

A medida que el progreso llega a la región, su orden natural se ve modificado.

El geopolítico también: China, la nación más poderosa, que se encuentra geográficamente en la parte más alta del río, será la más beneficiada económicamente, mientras tanto los países más cercanos a su desembocadura, más pobres, tendrán que asumir el coste. 

El Cambio climático

Pocas zonas en el mundo están tan amenazadas por el cambio climático como el delta del Río Mekong. Entre 1979 y 2009 las temperaturas medias aumentaron en 0,5 ºC. El Ministro de Recursos Naturales Vietnamita predice que subirán entre 1,1 y 3,6 ºC para el año 2100. Tormentas más severas, estaciones húmedas más húmedas, estaciones secas más secas. El rendimiento de los campos de arroz puede decaer un 10% por cada grado extra de temperatura media nocturna.

Así mismo, el aumento del nivel del mar amenaza directamente los campos de arroz. Una subida de 1 metro podría anegar la cuarta parte del delta y desplazar a cinco millones de personas. (Can Tho, la mayor ciudad del delta del Mekong, se encuentra a 80 cm sobre el nivel del mar).

La intrusión salina afectará a los acuíferos y humedales. La sal hará infértiles los campos de arroz.

La Contaminación

100 millones de personas se encuentran paulatinamente expuestas a enfermedades como el cáncer de piel por la gran concentración de arsénico encontrada en el agua natural del sur de Asia. 

El 21 % de la población vietnamita está expuesta a un nivel de arsénico más alto que el permitido por la Organización Mundial de Salud. Este arsénico, proviniente de los sedimentos arcillosos que circundan los pozos de agua, se encuentra en el agua subterránea pero también en la embotellada o del grifo.

La situación cerca de las grandes urbes, donde la depuración de aguas fecales es prácticamente inexistente, es muy preocupante. Existen grandes concentraciones de fósforo y metales pesados, que han desaconsejado la cría de peces destinados al consumo en estas regiones.

La Construcción de grandes presas

8 presas construidas ya por China en su curso, más otras 4 en proyecto (China pretende tener la impresionante cifra de 350 GW de energía eléctrica instalada para 2020), 9 por Laos, 2 por Camboya y decenas más en sus afluentes. Las presas modificarán la calidad del agua así como la velocidad a la que esta fluye. Retendrán sedimentos y otros nutrientes imprescindibles para la alimentación de los peces e impedirán que aquellas especies que necesitan remontar el río para reproducirse lo puedan hacer. Forzarán la emigración de miles de personas y pondrán en riesgo su principal fuente de alimentación: 60 kg de pescado por persona al año más el arroz bañado por sus aguas.

Los ecologistas creen que los beneficios argumentados por los países de la cuenca del Mekong para la construcción de hidroeléctricas están sobrestimados, y sus daños minimizados. Tildar de “verde” la energía hidroeléctrica (en contraste con la electricidad derivada de los combustibles fósiles) ignora costes como las indeminzaciones y reubicaciones, la pérdida de productividad agrícola y biodiversidad y la menor calidad del agua.

Cada presa analizada individualmente podrá no suponer graves consecuencias, el conjunto será devastador. 

Ya en 2012 un estudio realizado por un grupo de investigadores, entre los que se encontraban científicos de la Universidad de Princeton, publicado en el Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) analizó el impacto que podrían tener los planes regionales de construir 27 presas en los afluentes del Río Mekong, comparando la energía que potencialmente generaría cada una con el daño que probablemente causaría a la pesca. Hallaron grandes diferencias en el coste ecológico de los distntos proyectos. La presa de Bajo Sesan 2 era la más perjudicial: ella sola reduciría más de un 9% la biomasa de peces de la cuenca baja del Río. Sin embargo, unas cuantas presas cuidadosamente ubicadas en otros puntos podrían generar volúmentes altos de energía a cambio de daños mínimos en la biomasa y los recursos pesqueros.

Una planificación de este tipo requeriría un esfuerzo de coordinación entre los países que atraviesa el Mekong, y la coordinación es precisamente lo que falta en la desordenada carrera por represar el Mekong.

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