La realidad SMART. Convivir entre dos mundos

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Sobre el blog

Nicolás Esmorís Cendón
Gerente de Concesiones Aquona Castilla y León Oeste

Este primer artículo de este blog, no podría tener otra causa que no fuera el expresar mi sentimiento ante dos realidades distintas en un mismo mundo; EL AGUA en una misma provincia. Dicha realidad no podría ser tan diferente y la adaptación por lo tanto muy difícil para los que nos dedicamos a gestionar un servicio público desde el convencimiento, de que una gestión privada aporta conocimiento, agilidad, estrategia a medio y largo plazo y sostenibilidad de dicho bien.

Pues bien, y ya pasando a la temática SMART me encuentro gestionando una ciudad cuyos operarios de planta pueden desde su casa gestionar la producción de agua potable con una Tablet, los compañeros de red en breve podrán darle a un click y ante una avería y de forma instantánea, comunicar a los ciudadanos que están afectados el tiempo previsto de reparación, un servicio con canales alternativos 24 horas, vehículos híbridos y eléctricos, un servicio en el que la Telelectura avanza, una web individualizada y en el que la transparencia y comunicación es completa, es decir, un servicio SMART para una ciudad inteligente y cuyos avances tecnológicos y de innovación se aplican de forma inmediata. 

Sin embargo me encuentro en una provincia asolada por la sequía y con muchos problemas de calidad de agua y cuyo reparto de agua potable a través de camiones cisterna es más que habitual, una provincia en el que conviven conflictos entre poblaciones precisamente por culpa del agua y cuyas administraciones intentan solucionar con muchas dificultades, tanto económicas como operativas.

Por lo tanto, sí debemos observar el futuro de forma inmediata y con ideas innovadoras e inimaginables a día de hoy, pero el apellido smart bien utilizado, no requiere de grandes desembolsos, simplemente de aplicar una estrategia y establecer prioridades de actuación. Nos encontramos pueblos con problemas de calidad y cantidad de agua que ni siquiera tienen un caudalímetro para conocer el dato de agua suministrada, pueblos en los que el Agua No Registrada alcanza porcentajes superiores al 60%, las tuberías de fibrocemento son casi la totalidad de la red y la lectura se realiza de forma anual o como mucho semestral. Un simple servicio SMART debería contar al menos con un caudalímetro con imeter, un simple autómata de control de agua en depósito y un parque de contadores actualizado y controlado. Con estas tres actuaciones, que a su vez no suponen un desembolso excesivo, ya podríamos establecer una estrategia de control, análisis de datos, y unas líneas de actuación para poder mejorar día a día. A partir de aquí se debe establecer un Reglamento del Servicio actualizado y una Ordenanza Fiscal que cubra al menos los costes de un servicio de agua y permita una amortización correcta de las instalaciones y del coste medio ambiental.

Además y de forma complementaria debemos cambiar y orientarnos a las nuevas formas de comunicación y de diálogo, estableciendo distintos canales y una transparencia absoluta en la comunicación con los ciudadanos, y que a su vez no comporta un coste económico para un servicio como es el de la gestión del agua.

No hace ni unas semanas nos encontramos, dentro de un pueblo que gestionamos, una tormenta que arrastra laderas abajo las cenizas de un incendio provocando una turbidez superior a 250ntu. El consumo diario del pueblo es de 800m3 y el agua se capta directamente del río, se clora en depósito y se suministra a la red, por lo tanto con un margen de maniobra nulo y un servicio carente de apellido Smart desde el punto de vista operativo. De forma instantánea y viendo que no podíamos interrumpir el suministro de agua a depósito por el consumo existente y porque no nos llegarían las horas del día para rellenar con camiones cisterna, remitimos una servialerta a los usuarios que consistieron en 500 sms y 300 email avisando que las autoridades sanitarias desaconsejaban el consumo de agua, dotamos al pueblo de 10 depósitos y rellenamos los mismos con agua potable mediante cisternas homologadas. Aparte de estos, suministramos agua a todos los particulares que tuviesen depósito. La situación era de emergencia absoluta, ya que la población ni siquiera podía ducharse. A la vez nos pusimos a trabajar en una solución inmediata y que funcionase, por lo que en 48 horas realizamos un sistema de filtración previo al depósito y una coagulación en el pozo de entrada de la captación, permitiendo clarificar el agua para poder ducharse y tomar muestra para análisis. Una vez realizado el control, y el agua obtener parámetros adecuados, procedimos a remitir Servialertas a los usuarios comunicándolo. Con este caso y tras posteriores reuniones con la Junta, observamos y pusimos de manifiesto que unas pequeñas actuaciones, algunas de ellas SMART, resolverían futuros problemas similares, estas actuaciones de forma resumida consistirían en; un turbidímetro en continuo en captación, unos variadores en la bomba, instalación de un depósito prefabricado para poder realizar coagulaciones y dosificaciones y todo ello con un pequeño autómata para recibir alertas. Con este caso, pongo de manifiesto que un buen análisis y posteriormente establecer prioridades, tendríamos un servicio SMART o inteligente con un coste económico bajo.

Visto lo anterior tengo el convencimiento que en muchos casos, las Administraciones deben establecer un análisis de actuación, desarrollar sus planes de inversiones encaminados a cubrir esas prioridades y orientar su dirección a un servicio de agua inteligente, que permita ahorros, una mayor calidad y una mejor transparencia hacia los ciudadanos, reafirmando y valorando de forma positiva a aquellos que así lo hacen. Las dificultades desde luego son muchas, y el camino por recorrer todavía mayor, pero paso a paso y con el apellido SMART debemos luchar entre todos para que esa distancia sea menor. Para lograrlo, las empresas y profesionales del sector debemos aportar, ser generosos, ser ejemplo y una parte fundamental para que las administraciones lo logren.

Pensemos en mejorar y en el futuro, pero sin olvidarnos de la gran distancia que nos separa dentro de una misma provincia, que tenemos mucho camino por recorrer, que somos actores fundamentales y que pequeñas acciones también son SMART.

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