"Remunicipalización como bandera", las frases del mito desmontadas

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Nicolás Esmorís Cendón
Gerente de Concesiones Aquona Castilla y León Oeste
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Desde hace unos años estamos asistiendo a la reaparición de una palabra denominada REMUNICIPALIZACIÓN de los servicios y concretamente del Agua. Esta palabra la están haciendo suya diversos colectivos, prometiendo y aludiendo a distintas frases hechas y futuros beneficios para los ciudadanos, que debemos analizar y tratar de desenmascarar.

1ª.-“Vamos a Remunicipalizar el Agua, pues el agua es pública y deben ser los ciudadanos y todos nosotros quienes decidamos”

En cuanto a la primera parte de la frase hecha, la respuesta es clara y para ello voy a referirme a lo indicado por el Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Barcelona Joaquín Torno Mas que nos dice; “En puridad es más preciso referirse a esta práctica con el nombre de la “reinternalización” de los servicios públicos locales, pues la modificación del modo de gestión para imponer un modo de gestión directa no supone en ningún caso una nueva municipalización”. Por lo tanto no podemos hablar de Remunicipalización de un servicio que es y seguirá siendo de naturaleza pública. La entrada de un socio privado en la gestión del agua no implica que el servicio público se privatice. Lo que implica es que la Administración titular de esa competencia decide servirse de un privado para que éste desarrolle una actividad que sigue siendo pública. Pero esta forma de colaboración entre el sector público y el sector privado no tiene como efecto que el sector público «pierda» nada. Al contrario, tras firmar un contrato para la gestión de un servicio público —ya sea con la modalidad de una concesión o de una sociedad mixta, etc., la Administración firmante retiene todas sus prerrogativas sobre el servicio en cuestión: controla la actividad, inspecciona al socio privado, define las condiciones del servicio y puede, si lo desea, resolver unilateralmente el contrato suscrito con aquél. La segunda parte ya habla de procesos participativos y gobernantes como personajes fundamentales, efectivamente debemos seguir una línea de transparencia en nuestra gestión desde el ámbito privado, explicando, dando a conocer y valorar lo que nuestros ciudadanos piensan y creen que debemos mejorar, pero de esto, a afirmar que sólo una gestión pública directa será palanca de que sea así, creo que es divagar, pues no conocemos en ninguna de las empresas o entes públicos, mayor trasparencia en la gestión a la que hacemos desde las empresas privadas. En cuanto a que los gobernantes serán quienes decidan, está claro que sí, y en muchos de los casos van a tomar una primera decisión, contratar a un Gerente (en París la mal llamada remunicipalización incrementó los costes laborales un 17%), posteriormente plantear un consejo en el que en ocasiones se cobran dietas por asistencias y finalmente decidir eso sí a quién subcontrato, pero debemos recordar que la gestión del agua no es un juguete para que gente sin conocimientos pueda jugar.

2ª.-“Nos ahorramos el beneficio que estos monstruos de empresas nos sacan a todos los ciudadanos”

Efectivamente esta es una de las palabras más concurridas para que la opinión pública vea al sector empresarial como el monstruo que sólo viene a cobrarnos el agua para lucrarse, y la realidad hay que buscarla en como una empresa puede lograr beneficios, pues bien, y de forma resumida y con palabras que todo el mundo pueda entender solo hay dos vías, los ingresos y los Gastos, pues el BENEFICIO o PÉRDIDAS = INGRESOS-GASTOS. Si analizamos la vía de los INGRESOS, esta proviene fundamentalmente de los Ayuntamientos, pues la potestad en las tarifas es municipal, y al menos y siguiendo directrices de distintos organismos internaciones, las tarifas deben cubrir los costes del servicio, las amortizaciones de las instalaciones puestas a disposición, los costes medioambientales y los costes indirectos de la administración. En España las tarifas en muchos casos son deficitarias simplemente ni llegan para cubrir los costes directos, existiendo un déficit de inversión que en un futuro será un problema de grandes dimensiones. Ahora bien si compramos las tarifas y vemos lo que la OCU dice al respecto en su informe sobre el precio del agua en 53 ciudades españolas analizadas en 2016, donde sorprendentemente y en contra de lo que dice la frase hecha, nos encontramos que la tarifa más barata proviene de la gestión privada con una media de 1,43€/m3, sensiblemente inferior a la media de una gestión pública directa que es de 1,61€/m3. Por lo tanto el beneficio de una empresa por la vía de los ingresos no es mayor. La otra vía de obtener un mayor Beneficio es la vía del COSTE, y por lo tanto una reducción de costes, y en este capítulo la explicación es muy clara y no precisamente por unos menores salarios como indican algunos. Si analizamos una de las últimas “remunicipalizaciones” sus trabajadores han pasado a trabajar 2,5 horas más a la semana, han perdido otro tipo de complementos económicos reconocidos por convenio y deberán esperar a que algún día saquen su plaza (son indefinidos no fijos), y puedan tener una seguridad en que la plaza es suya, y mientras tanto a depender de alguien que cada 4 años puede cambiar. Entonces si la partida de personal es similar y nadie que quiera “Remunicipalizar” en un principio va a prescindir de los trabajadores, pues sería una locura y tendría un impedimento por parte de los mismos, el menor coste para las empresas viene en mayor medida por el conocimiento y la innovación que ponen en práctica en la gestión y en sus economías de escala, es decir, gestionan multitud de servicios y obtienen mejores precios. Si entramos en la web de una de las últimas ciudades que ha optado por la gestión directa, vemos que saca a licitación hasta 28 contratos por un importe de 15 millones de euros (laboratorios, reparaciones, materiales, seguros, informáticos,…etc.), es decir, no asumen competencias otros departamentos de los Ayuntamientos y no disponen de esas economías de escala, y como no “remunicipalizan” para tener multitud de empresas que gestionan pequeños paquetes, una incongruencia con la gestión pública directa. En el otro lado la gestión indirecta realizada por grandes empresas que tienen un gran volumen de negocio, pueden utilizar esta ventaja y a mayor volumen de compras mejor precio, a modo de ejemplo y para que todos nos entendamos, cuando vas a un concesionario a comprar un coche el precio es mayor que si le dices al concesionario que compras diez. En París los costes de gestión se incrementaron un 15%, por lo tanto, el ahorro obtenido de no tener a un operador privado que gane dinero, se compensa con el mayor coste que supone la gestión directa por falta de innovación y de economías de escala. Además hay que tener en cuenta que ese mayor coste inicial crece de forma exponencial con la bajada de Rendimiento (En Arenys de Munt el rendimiento de la red con el operador privado estaba en el 74,5% y con la gestión directa ha pasado a un 57%), es decir se empeora y los costes de gestión se multiplican. Entonces ¿preferimos perder dinero y que finalmente nos suban las tarifas, con tal de que una empresa no gane?, esta debería de ser la verdadera frase y no simplemente el ahorro por el beneficio que las empresas dejan de tener (Berlín en el 2012 “remunicipalizó con el compromiso de bajar las tarifas, no sólo no lo hizo sino que tuvo que bajar las inversiones previstas, lo que conllevará que en un futuro a corto, se incrementen las tarifas o empeore la calidad del servicio).

3ª.-“El agua es de todos y no de un monopolio”

Claro que todos debemos tener agua, al igual que aire, comida, acceso universal al saneamiento, pero si analizamos lo que dicen entre otros la ONU y su relator, Leo Heller sobre el derecho humano al agua potable y saneamiento, deja claro en todas sus intervenciones que el derecho humano al agua potable y saneamiento NO tiene nada que ver con la forma de gestión, pudiendo ser ésta tanto pública como privada.

4ª.-“Es negocio para algunos y cultivo de la corrupción”

Por desgracia cuando se habla de esto nos olvidamos que hace unos años se han cometido casos de corrupción que hoy todavía salpican, pero que nada tiene que ver con la forma de gestión, pues en ambos lados se han producido distintos casos, que no deben ensuciar el otro 99% en los que la gestión es correcta y extraordinaria. En este apartado y si vemos el esfuerzo que se ha tomado, no podemos olvidarnos de la creación de códigos de buena gestión, officer compliance dentro de las empresas, control estricto de todas las relaciones, y se debe de reconocer, que en los últimos años, los casos que han salido se refieren a períodos anteriores. Por lo tanto todos los actores han tomado medidas para que estos casos no se vuelvan a producir, pero dirigirla íntimamente a uno de los lados de la balanza no es cierto.

5ª.-“Ofreceremos un mejor servicio para los ciudadanos”

Si valoramos de forma imparcial precisamente la gestión indirecta no es un problema para los ciudadanos, y las valoraciones de los distintos servicios por parte de estos suele ser alta. El problema desde mi punto de vista radica en la falta de un marco común en estándares de calidad de un servicio, pues habitualmente cuando opera un gestor privado los estándares vienen determinados por los Pliegos de Condiciones que han regido la contratación y que es de obligado cumplimiento, pero cuando opera la propia administración, nos encontramos que el regulador y el regulado son el mismo, y aquí la calidad ya no es tan importante, y comprobamos con hechos lo indicado. En un municipio gallego de 20.000 habitantes y que ha “Remunicipalizado” el agua, nos encontramos que se cierran las oficinas de atención al público durante casi todas las vacaciones y puentes del calendario excluyendo los festivos como es normal, no existen canales alternativos a excepción de un móvil al que llamar hasta las seis de la tarde, y si algo ocurre después, pues vía email. Sin embargo cuando el gestor es privado y decide cerrar un día por un asunto ineludible del personal de atención y no puede cubrir la plaza por haber sido algo extraordinario, arrecian las críticas por ello, y sin embargo cuando lo hace un gestor público directo, no pasa nada.

Con este post no se pretende dar una visión imparcial, sino argumentos demostrables que desmontan, en el mayor número de casos, las frases hechas que algunos utilizan para criticar la gestión privada y poner el falso término “remunicipalización” como bandera. Toda gestión es buena si encontramos un marco regulador único que establezca estándares de calidad de servicio para los ciudadanos y para ambos tipos de gestión, la existencia de un control en el que exista en ambos casos regulador y regulado, una obligación de inversiones que premien a las administraciones que establecen prioridades en abastecimiento y saneamiento, y por supuesto una transparencia absoluta hacia los ciudadanos, entre otros muchos cambios, que se tienen que producir. Si esto existe, ambos tipos de gestión serán buenas, pero  no cabe duda, que la balanza por los motivos expuestos y por muchos más, sigue estando del lado de la gestión privada con control público, y es por eso que no podemos dejarnos engañar por discursos con frases hechas, como algunas de las aquí desmontadas.

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