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El secreto para crecer fuerte y sano en Narila: el Agua Agria

  • secreto crecer fuerte y sano Narila: Agua Agria

Cuando era pequeña, pasaba muchos veranos en La Alpujarra, en Granada, y mi madre solía llevarme a dar un paseo a última hora de la tarde por el campo. A veces me hacía andar durante horas por terrenos llenos de hojas y pequeños riachuelos escondidos y yo, que nunca he sido muy de campo, y sí mucho de ciudad, nunca encontré valor en esos paseos. Muchas tardes acabábamos en el destino favorito de mi madre y lugar de obligada visita de los turistas (¡y eso que antes no se conocía tanto!): el Agua Agria.

La fuente del Agua Agria se ubica en el pequeño pueblo de Narila, perteneciente al municipio de Cádiar, y debe su nombre al manantial de aguas ferruginosas ubicado a orillas del río Guadalfeo.

Con un fuerte sabor metálico, las aguas ferruginosas son aguas ricas en hierro, y muchos expertos opinan que es beneficiosa para la salud. Además de su aporte en hierro, también ayudan con las dolencias musculares, y algunos balnearios las emplean en sus terapias, sin ir más lejos, el balneario de Lanjarón, también en la Alpujarra. 

El doctor Alfonso Limón Montero ya escribió en 1628, en el "Espejo cristalino de las aguas de España", sobre las propiedades del agua agria, refiriéndose la Alpujarra en uno de sus extractos: 

"Son muy dignas de notar las aguas de una fuente de quien nace un grande arroyo, el cual corre entre Pitres y Pórtugos lugares de las Alpujarras. (…) que nace de una gran fuente algo colorada, en que metiendo hilo ó seda sin otra diligencia sale teñido de finísimo negro. (…). Los vecinos del lugar hacen bebiendo estas aguas para alivio de asmas, infartos, fiebres, úlceras y otras enfermedades".

Un enclave natural de tonos rojizos

El Paraje Natural de Agua Agria ha sido declarado espacio de protección cautelar por el parque de Sierra Nevada, y ha mejorado con el paso de los años. Las rocas y pequeños cauces que rodean la fuente, de un color rojizo heredado del agua ferruginosa, ahora tienen un mejor acceso, y el enclave ha sido acondicionado para el ocio con merenderos de piedra y una zona de aparcamiento.

Cerca de la fuente, y dentro de la misma zona, hay pequeñas cascadas de colores rojizos, donde pequeños y mayores se refrescan cuando el calor apremia.

Hace muchos años, la fuente solo disponía de un caño, pero tras convertirse en un lugar más visitado, especialmente gracias a las rutas de senderismo que pasan por allí, se realizaron diversas obras para acondicionar la zona, de forma que fuera más cómodo para las familias y turistas que acuden allí a pasar el día. 

Además, la fuente cuenta ahora con otro caño de agua dulce para todos aquellos que, como yo, no terminan de encontrarle el gusto al agua carbonatada.

Las visitas de verano en el pueblo se convertían en días de peregrinación familiar hasta la fuente para llenar botellas vacías de agua roja, y como en aquel entonces ninguno de los que estábamos allí pensábamos en tratamientos de agua ni en la flora y fauna que rodeaban la fuente, el agua agria era lo más parecido a una Coca-Cola fresquita en un caluroso día de verano. 

Otras aguas ferruginosas

En España hay muchos más municipios que cuentan con una fuente de aguas ferruginosas, como Puertollano, Villaharta o Pórtugos, también en la Alpujarra, pero lo que hace a esta funte singular es toda la naturaleza que la rodea. Una visita, sin duda, más que recomendable para pasar el día.

Y para beber agua con sabor a hierro, para quien le guste. 

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