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Directrices de la OMS para la reutilización potable

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  • Directrices OMS reutilización potable

Sobre el blog

Rafael Mujeriego Sahuquillo
Catedrático (jubilado) de Ingeniería Ambiental de la UPC y presidente de la Asociación Española de Reutilización Sostenible del Agua (ASERSA).

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho pública la versión en inglés de la publicación “Reutilización potable: directrices para producir agua de consumo humano segura”, un documento de 140 páginas en el que se describe la forma de aplicar los sistemas de gestión necesarios para producir un agua de consumo humano segura a partir de un agua residual urbana. El documento se basa en directrices anteriores de la OMS sobre la calidad del agua de consumo humano y ofrece información relativa a la calidad del agua y la gestión y la explotación efectivas de la reutilización potable, así como la aplicación de los sistemas de gestión apropiados con los que llevar a cabo la reutilización potable directa e indirecta del agua.

La sección dedicada a presentar los objetivos de estas Directrices comienza indicando que la reutilización potable puede representar una fuente realista y práctica de agua de consumo humano (potable) en muchas circunstancias. El propósito de estas directrices es describir el modo en que deben aplicarse los sistemas de gestión apropiados para producir un agua de consumo humano segura a partir de un agua residual municipal.

Durante las reuniones de expertos en agua de consumo humano convocadas por la OMS en 2013 y 2014, se confirmó la necesidad de elaborar unas directrices adicionales con las que ayudar tanto a los proveedores como a los reguladores del agua de consumo humano sobre cómo planificar, diseñar y explotar los proyectos de reutilización potable. Esta necesidad de orientación venía justificada por el interés y el desarrollo crecientes que están registrando las propuestas de reutilización potable de agua, en respuesta a las crecientes demandas que se están ejerciendo sobre los recursos hídricos disponibles. Las directrices abarcan tanto la reutilización potable directa (RPD) como la reutilización potable indirecta (RPI), teniendo en cuenta que, a menos que se indique lo contrario, la expresión de reutilización potable incluye tanto la RPD como la RPI.

Los principios descritos en las directrices de la OMS para la calidad del agua de consumo humano (GDWQ), publicadas por la OMS en 2017, son aplicables a la reutilización potable, pero su implantación práctica comporta la consideración de temas particulares asociados con la calidad de la fuente de agua y la complejidad de los proyectos de reutilización potable. El objetico de las presentes directrices es ampliar los contenidos tanto de las orientaciones contenidas en la GDWQ como del informe previo sobre reutilización potable publicado por la OMS en 1975, mediante la incorporación de información adicional sobre diversos aspectos específicos de la reutilización potable, incluyendo la calidad y la protección de las fuentes de agua, los tipos de procesos de tratamiento, las consideraciones adicionales sobre la vigilancia sistemática, el uso potencial de amortiguadores ambientales y de sistemas de regulación construidos y la aceptación pública de estos proyectos.

Las directrices siguen un enfoque similar al de las GDWQ, ofreciendo información sobre la calidad del agua y la gestión y la explotación efectivas de los proyectos de reutilización del agua. Por otra parte, no ofrecen criterios detallados para el diseño técnico de los procesos utilizados en la reutilización potable. Tampoco se han introducido nuevos valores orientadores o principios.

Las directrices están destinadas a ser utilizadas por los abastecedores de agua de consumo humano y los reguladores que están familiarizados con las GDWQ y en particular con el “marco para la producción de agua de consumo humano segura” incluyendo los planes de seguridad del agua (Water safety plans). Teniendo en cuenta que el punto de partida de los proyectos de reutilización potable es un agua residual sin tratamiento, los promotores de proyectos de reutilización potable de agua deben ser conscientes también del potencial que tiene la aplicación de los planes de seguridad de saneamiento (Sanitation safety plans), tal como se describen en la publicación de la OMS (2015a). Las directrices pueden ser igualmente útiles para todos aquellos interesados en la reutilización potable, incluyendo los profesionales dedicados a la salud ambiental y los recursos hídricos.

La sección de conclusiones resalta que, aunque la reutilización potable es una fuente de agua de consumo humano en muchas circunstancias, los proyectos de reutilización potable son normalmente complejos y sus promotores deben disponer de recursos y capacidades suficientes para conseguir una implantación exitosa. La disponibilidad de operadores bien entrenados y capacitados es un requisito esencial. Otros de los temas importantes y sus conclusiones asociadas son:

  1. Las aguas residuales contienen una gran concentración de patógenos
    entéricos. Como consecuencia de ello, la producción de un agua de consumo
    humano segura requiere el establecimiento de unos elevados objetivos de
    explotación (objetivos por defecto, como una reducción de bacterias
    entéricas de 8,5 unidades logarítmicas, una reducción de virus entéricos
    de 9,5 unidades logarítmicas y una reducción de protozoos entéricos de 8,5
    unidades logarítmicas). Aunque no son valores orientadores, resaltan la
    necesidad de identificar las medidas de control apropiadas y
    particularmente las combinaciones de procesos de tratamiento aplicables.
  2. Aunque la tendencia creciente tiende a enfatizar el interés por los
    contaminantes emergentes (CEC), tales como los productos farmacéuticos y
    los de cuidado personal, las concentraciones de estos productos son
    generalmente bajas y no justifican generalmente el establecimiento de
    nuevos valores orientadores. Los valores orientadores descritos en las
    GDWQ (OMS, 2017a) son suficientes en la mayoría de los casos. Cuando el sistema de seguimiento de las
    fuentes de agua indique la presencia potencial de niveles elevados de un
    producto químico para el que no se dispone de valor orientador (debido por
    ejemplo a vertidos inadecuadamente controlados de instalaciones
    industriales) habrán de obtenerse valores de control sistemático, como
    parte de las investigaciones destinadas a valorar los riesgos potenciales
    y la necesidad de implantar medidas de control adicionales.
  3. Las medidas de control deberán aplicarse desde el punto de captación
    de las aguas residuales hasta la provisión del agua de consumo humano. Las
    medidas de control deben ser validadas considerando que generalmente las
    reducciones en unidades logarítmicas (LRV) están basadas en ensayos de
    prueba y de sensibilidad de la vigilancia operativa, particularmente
    cuando la vigilancia operativa está basada en demostrar el rendimiento
    continuado de los procesos de tratamiento. (Secciones 2.5 and 2.6).
  4. Mientras que el sistema de vigilancia operativo viene determinado por
    los principios descritos en las GDWQ, lo más frecuente es que el sistema
    de vigilancia sistemática en continuo se realice mediante sistemas SCADA,
    con alarmas automáticas que indiquen la desviación respecto de los valores
    críticos.
  5. El contenido de las normativas deberá ser coherente con aquellas otras
    desarrolladas para otros tipos de suministros de agua de consumo humano.
    Cabe plantearse la posibilidad de desarrollar un solo conjunto de
    normativas aplicables al agua de consumo humano, en el que se incluya la
    reutilización potable.
  6. El éxito de la reutilización potable depende de la capacidad de sus
    promotores para conseguir la confianza del público. La información deberá
    hacerse fácilmente accesible al público, de modo que puedan entender los
    antecedentes, el contexto y las opciones disponibles. Deberá asegurarse el
    compromiso y la participación de las principales partes implicadas,
    incluyendo los medios de comunicación y los líderes de opinión en los
    campos políticos, sociales y ciudadanos.