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Compuerta 4.0, historia de la transformación digital

  • Compuerta 4.0, historia transformación digital

Sobre el blog

Ramón López
Water and Waste Water Solution Center Director en Schneider Electric.
Molecor

Empresas de gestión y tratamiento del agua son necesarias para asegurar que este bien común llegue a todo el mundo de manera segura y eficiente. Pero ¿cómo ha sido su evolución? ¿cómo se han adaptado a la transformación digital?

Tomemos como ejemplo una empresa ficticia que se funda en 1920 con el objetivo de evitar los desastres producidos por las inundaciones en las zonas urbanas cerca del valle. El canal de abastecimiento no estaba regulado y provocaba estos episodios descontrolados.

Compuertas del Sur, como llamaremos a esta empresa, instaló una compuerta en el canal y comprobaron que cerrando esta compuerta sistemáticamente cada treinta minutos, evitaban los indeseables desbordamientos aguas abajo. Un operario emplazado en la compuerta era el encargado de cerrarla. Por aquel entonces, el reloj era un lujo que la empresa no se podía permitir, por lo que el “saber hacer” del operario, permitía cerrar la compuerta con bastante precisión. Cuando este hombre se jubiló, tuvo que enseñar a otro a cerrar la compuerta. Esta transferencia de conocimiento costó tiempo y dinero, pues hasta que el joven aprendiz no adquirió la destreza de su antecesor, la empresa no fue eficiente.

Con la primera revolución industrial, llegaron los relojes y lo que antes parecía un mundo, se convirtió en algo muy sencillo. Bastaba con mirar el reloj y cada treinta minutos, cerrar la compuerta. Pero claro, a pesar de este gran avance, había que estar pendiente del reloj y cualquier distracción del operario llevaba al error. La gran ventaja de esta revolución fue la reducción en los tiempos de entrenamiento del nuevo operario y por tanto la ineficiencia de la empresa generada por el cambio de personal mejoró notablemente.  

Pronto llegó un nuevo avance, la compuerta se motorizó y ahora bastaba con pulsar un botón para cerrarla. Además, se instaló un nuevo reloj eléctrico que disponía de alarma. De esta forma, cada treinta minutos sonaba un pitido que alertaba al operario. Esto era magnífico, pues ya no tenía que estar continuamente pendiente del dichoso reloj. Podría realizar otras tareas y cuando escuchara la alarma, pulsar el botón. En este avance tecnológico hubo grandes mejoras para la empresa: reducir las desviaciones de cierre de compuerta a destiempo, poder utilizar el recurso para otras tareas reduciendo así coste de personal y al pasar del cierre manual al automático se disminuyeron los tiempos de indisponibilidad del personal por baja laboral y bajó el coste de personal al suprimirse el plus de peligrosidad por cierre de compuerta.

Con el paso de los años, llegó la siguiente revolución industrial: la automatización. Se instalaron unos cacharros junto a la compuerta que permitían que, en caso de indisponibilidad o descuido del operario, el botón se pulsara solo. Esta nueva mejora, redujo aún más el error humano y volvió a incrementar la eficiencia de la empresa.

Por último, con la llegada de las telecomunicaciones, permitió que este botón pudiera ser pulsado desde cualquier sitio, lo que hizo prescindible al operario de planta y dio lugar al operador de la red, quien desde su ordenador y posteriormente su teléfono móvil, monitorizaba las alarmas del reloj y comandaba el botón. La eficiencia volvió a aumentar al conseguir cerrar la compuerta cada treinta minutos exactos con el menor coste posible.

Después de varios años operando la compuerta de manera remota y cuando parecía que ya no había espacio para una nueva mejora, apareció la Industria 4.0 e hizo temblar los cimientos de la empresa. Este nuevo avance tecnológico era diferente a los demás. No pretendía mejorar el proceso actual de cierre de compuerta, sino proponer uno alternativo más eficiente.

La clave está en los datos almacenados por la empresa durante los últimos años. Cuantos más datos, más conclusiones se podrían sacar. Por eso, era importante disponer de toda la información operacional de la empresa, almacenarla y compartirla. Con ayuda de aplicaciones software avanzadas, se analizarían esos datos y se podría saber de una forma holística si se está operando la compuerta de forma eficiente. El resultado que obtuvieron con esta herramienta fue concluyente: la compuerta no tiene por qué cerrarse siempre cada treinta minutos.

Nunca nadie en la empresa se había cuestionado la manera de hacer las cosas. Romper la regla de los treinta minutos suponía un cambio total en el proceso de la empresa y ponerlo en práctica conllevaba un riesgo muy elevado. A pesar de los detractores y opositores, el director general, apostó por el cambio. Adaptó la organización, digitalizó la empresa y centralizó su operación en base a estas nuevas herramientas que analizan toda la información y predicen la mejor cadencia de cierre de compuerta, es decir, a los siete minutos o a las cinco horas.

Es cierto, que le empresa sufrió al inicio, pues el cambio no era baladí y el periodo de adaptación costó bastante. Pero la dirección de la empresa estaba decidida y apostó firmemente por ello, consiguiendo mejoras de eficiencia inimaginables: los costes de mantenimiento bajaron drásticamente al extenderse los plazos de mantenimiento de la compuerta, los costes de factura eléctrica bajaron considerablemente, los periodos de indisponibilidad se acortaron dramáticamente, los tiempos de transferencia entre el personal se redujeron, etc.

La empresa se hizo muy competitiva y pudo ampliar su alcance a otras compuertas pues ya disponía de la infraestructura necesaria para realizar de forma centralizada gestiones en múltiples localizaciones.

Hoy en día, Compuertas del Sur, es una multinacional que diseña compuertas apoyándose en las herramientas de análisis para poder optimizar todo el ciclo productivo. Mediante gemelos digitales realiza una simulación exacta de la compuerta a construir y permite obtener eficiencias desde la fase inicial de ingeniería, hasta el diseño, construcción, operación y mantenimiento. Los beneficios y las posibilidades que Compuertas del Sur obtuvo gracias los gemelos digitales fueros espectaculares, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Redacción iAgua

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