Aprendamos de la demolición energética para no demoler el agua

215
0

Sobre el blog

J. L. González Vallvé
Director general de la Asociación Española de Empresas Gestoras de los Servicios de Agua a Poblaciones, AGA.

Blog asociado a:

Publicado en:

iAgua Magazine Nº 2
  • Salto hidroeléctrico en la cuenca del Ebro

Cuando la energía eléctrica era producir kilovatios por ingenieros que distinguían potencia de energía, construimos 1.500 presas aprovechando el 40% del agua que llueve y no el 8% que aprovecharíamos sin ellas, desarrollamos tecnología nuclear escapando de la esclavitud energética y tuvimos los mejores precios de Europa.

Lo peor ha sido utilizar demagógicamente presas, nuclear, gas, renovables o petróleo para garrotazos políticos

Pero llegaron los mercaderes:

  • “Ingenieros financieros” (oxímoron), esos que según “Inside Job”, “ganan 100 veces más que los ingenieros de verdad, y nos arruinan”, cargaron al recibo costes espurios, “especularon” y “brokearon”, generando un déficit trampa de 30.000 millones de euros que ahí sigue.
  • “Gurús” asustando con: colapso energético, guerra entre renovables y demonizando el fracking, cuando todo cabria en un mix energético equilibrado.
  • “Leguleyos”, tenemos 5 veces más abogados que Francia y 25 veces más que Japón, inflación legislativa, pero más leyes no es más seguridad jurídica, sino mas entropía hasta gripar el sistema, espantar inversiones, encarecer servicios y enfadar al personal mientras prosperan los bufetes jurídicos.

Pero lo peor ha sido utilizar demagógicamente presas, nuclear, gas, renovables o petróleo para garrotazos políticos, aumentado nuestra dependencia energética hasta casi el 80%, con fuerte correlación por estados entre intensidad de la crisis y dependencia energética; y derrochando 50.000 millones de euros, y su obtusa incapacidad para llegar a un PACTO DE ESTADO, con un mix razonable y equilibrado, esperable de su responsabilidad.

Demolieron la energía, hay que evitarlo con el agua:

  • “Políticos” quebrando la solidaridad hidráulica y utilizando demagógicamente las presas, trasvases, desaladoras o la colaboración publico/privada para garrotazos.
  • “Redentores”, incapaces de resolver las fracturas global y social en el origen, pero voceando agua gratis, sembrando despilfarro y desinversión en el agua.
  • “Financieros” cargando al recibo del agua costes espurios de mala gestión y derroche, y hasta las fiestas del pueblo.

En la Europa verde con agua freática cobran 5€/m3, en la España amarilla-marrón, necesitamos presas, trasvases, etc. y cuesta 1,6€/m3. 8.000 municipios, carencia de regulación, lluvia escasa/mal repartida, pero parece haber alcanzado una cierta homeostasis y hasta en donde no hay, se dispone de agua buena, bonita y barata, una paradoja aparentemente insostenible como sería disponer de 3.000 horas de sol al año en la nublada Europa verde.

El servicio del agua no es gratis aunque su precio sea el único que no aparece en los “banners”. Requiere inversión, incluyendo saneamiento-depuración, ¿o somos falsos ecologistas pagando 4 euros por una bio-berenjena pero no pagando menos de 1 euros por depurar los 1.000 litros de agua que ensuciamos? Y con escasos recursos públicos, solo vale la colaboración publico/privada que requiere seguridad jurídica y equilibro económico.

Aprendamos la mala lección energética:

Se traiciona la invocación suprema al Agua con demagogia ideológica, política, o publico/privada, siempre bajo autoridad y control público, o ¿se quiere demonizar por herejes a miles de trabajadores y todo un sector empresarial y profesional que en Europa/España, crea riqueza, empleo, tecnología y exporta?

La mejor honra al Agua sería un gran PACTO DE ESTADO, comprometido por todos, sin previas líneas rojas, regulándola con claridad, pagando lo suficiente, sin endeudar a las siguientes generaciones, repartiéndola solidariamente, pero no demoliendo un sistema donde la clave no es la ortodoxia ideológica, política o público/privada, sino un funcionamiento eficaz, sostenible y transparente, determinado en cada caso por la racionalidad técnico-económica, legitimada democráticamente.   

Comentarios