Nuevas tecnologías en agricultura para optimizar los cultivos

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  • Nuevas tecnologías agricultura optimizar cultivos
  • Artículo publicado en colaboración con Juan Parrilla Gómez, director gerente de Agromap Ingenieros.

Sobre el blog

Rodrigo Muñoz Herráiz
Director Técnico de Agromap Ingenieros

Publicado en:

Portada iAgua Magazine
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El informe “Cambio climático, impactos y vulnerabilidad en Europa 2016”, publicado por la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), señala a la Península Ibérica como uno de los puntos críticos de los efectos del cambio climático. El aumento de temperaturas máximas y la disminución generalizada de precipitaciones ocasionarán un incremento del riesgo de fenómenos extremos, como pueden ser periodos de sequías prolongados. En la práctica esto supondrá que el agua de riego se convierta en un recurso cada vez más escaso y limitante, si cabe, de manera que cada vez sea más necesario el uso eficiente del mismo.

Las nuevas tecnologías aplicadas a la agricultura se presentan como una solución a estos problemas, al permitir considerar la variabilidad intraparcelaria en la gestión de las explotaciones. Además proporcionan gran cantidad de información de precisión que puede ser consultada en tiempo real en el ordenador o el móvil, facilitando de este modo la toma de decisiones.

Sensores agrícolas para monitorización de parámetros agronómicos

La amplia gama de sensores de uso agrícola existentes en el mercado permiten monitorizar de forma precisa los principales parámetros agronómicos de suelo, agua, planta y clima, detectándose las principales necesidades del cultivo en tiempo real y de forma particularizada e incluso anticipándose a problemas futuros.

La combinación de los datos ofrecidos por estaciones meteorológicas, con los que ofrecen los sensores de suelo colocados a diferentes profundidades, permiten conocer con precisión las necesidades hídricas de los cultivos y la cantidad y calidad de agua existente a nivel de raíz, consiguiendo una aplicación de riegos exacta en cantidad y tiempo y permitiendo en muchos casos unos ahorros superiores al 30% de agua de riego.

Teledetección mediante Drones

El empleo de drones posibilita la realización de tareas que hasta hace poco tiempo eran imposibles o con un coste demasiado elevado. Sobrevuelan con rapidez grandes extensiones de terreno y recopilan una gran cantidad de información gracias a sus sensores, como son cámaras multiespectrales, RGB y térmicas.

Su utilización resulta por tanto óptima para complementar los datos puntuales obtenidos por los sensores o muestreos realizados en campo, ya que permiten extrapolar los datos obtenidos en ellos, a toda la explotación.

En relación con el manejo eficiente del agua, las principales aplicaciones de los drones en son las siguientes:

  • Realización de estudios topográficos con precisión centimétrica, para planificar de forma óptima nuevos sectores de riego o detectar problemas de drenaje en los existentes.
  • Manejo eficiente del agua de riego: El estrés hídrico en los cultivos provoca el cierre de estomas, reduciendo la transpiración y aumentando la temperatura de las hojas. Este aumento de temperatura puede monitorizarse con la cámara térmica del dron, ya que la combinación de diferentes rangos del espectro reflejan variaciones espaciales que se pueden relacionar con su nivel de estrés hídrico. De este modo puede estimarse de forma individual los requerimientos hídricos para cada planta y ajustar los riegos a dichas necesidades, con el consiguiente ahorro de agua y energía.
  • Monitorización del estado de los cultivos durante su ciclo fenológico y fisiológico. Las imágenes multiespectrales obtenidas con vuelos drone, en combinación con parámetros medidos en campo, permiten determinar los principales índices agronómicos del cultivo, pudiendo ajustar las dosis óptimas de fertilizantes y fitosanitarios al poder detectar los cambios fisiológicos que las enfermedades causan en los cultivos en estados tempranos.

Por tanto, el empleo de estas nuevas tecnologías aplicadas a la agricultura permitirá una utilización más eficiente del agua de riego, fertilizantes y fitosanitarios, incrementando la rentabilidad de las explotaciones mediante una reducción de costes y minimizando el impacto ambiental como consecuencia del ajuste a los requerimientos reales de los cultivos.

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