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¿Preparados para la próxima sequía?

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  • ¿Preparados próxima sequía?

Sobre el blog

Rogelio Galván Plaza
Oficina de Planificación Hidrológica. Confederación Hidrográfica del Ebro.
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El Libro Blanco del Agua publicado en 2000 por el entonces Ministerio de Medio Ambiente decía al referirse a la sequía que sufrió España en los años de 1990-95: “detectada demasiado tarde, lo que llevó a la adopción de medidas de emergencia que frecuentemente solucionaron problemas puntuales, no siempre de forma planeada y rigurosa”. Esta sequía generó grandes restricciones de suministro, principalmente en el Sur de España.

Pues bien, ¿estamos hoy mejor preparados?, en un contexto además en que los efectos del cambio climático parece ser que se traducirán en un incremento en la duración en intensidad de las sequías.

Siempre se puede mejorar, y siempre hay aspectos negativos que corregir,  pero a lo largo de estas últimas décadas se han desarrollado varios elementos positivos que nos hacen estar mejor preparados y de los que voy a destacar tres, aunque hay más. Se refieren al Ebro, pero son trasladables a otras demarcaciones. 

  • Unos regadíos cada vez más eficientes. En la demarcación del Ebro el riego por gravedad, el menos eficiente, ha pasado del 64% del total en 2004 al 45% en 2017, como puede verse en la siguiente gráfica donde se representa la evolución del tipo de riego en la demarcación del Ebro partir de los datos de la Encuesta de Superficies y Rendimientos de Cultivos (ESYRCE) del MAPA. Como resultado con menos agua se produce más.
  • Unos sistemas de abastecimientos urbano que en la demarcación del Ebro, en conjunto, consumen menos agua hoy que hace 30 años, aplicando medidas como la extensión de contadores, las mejoras en la detección y corrección de fugas, potabilización más eficiente, utilización de aguas no tratadas, por ejemplo subterráneas, para ciertos usos que no requieren potabilización, la reducción de consumos no controlados y la tarificación progresiva.
  • La disposición de Planes Especiales de Sequía para cada cuenca hidrográfica. Los primeros fueron aprobados en 2007. Los actualmente vigentes lo fueron el 28 de noviembre de 2018, entre ellos el de la demarcación del Ebro. Los planes especiales de sequía permiten realizar un diagnóstico, una detección, de las sequías más temprana, objetiva y comparable, estableciendo los mecanismos para el seguimiento y evaluación del fenómeno cuando se produce, así como para la toma de decisiones y aplicación de medidas previamente definidas y ligadas a cada uno de los escenarios de la escasez coyuntural provocada por la sequía: normalidad, prealerta, alerta y emergencia.

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