La crisis del agua en América Latina y su influencia en la prestación del servicio de agua potable: el caso de Colombia
Abundancia en medio de la escasez mundial
Para comenzar con la temática, lo primer que hay que decir es que el agua a nivel global es 97.5% salada, la cual prácticamente no utilizamos, y solo un 2.5% es agua dulce. Sin embargo, ese porcentaje hay 1.7% que está atado en hielo y en glaciales a nivel global y hay otro 0.7% en el subsuelo, el cual utilizamos poco.
Es decir, que toda el agua que existe a nivel superficial solo representa el 0.1% a nivel global. No obstante, de ese recurso es que vivimos. Si uno toma ese 0.1% del agua a nivel global, eso más o menos se traduce a unos 10 millones de kilómetros cúbicos de agua. Imagínense 10 millones de espacios cubiertos de un kilómetro por un kilómetro por un kilómetro. Si uno toma la población mundial, aproximadamente unos 6000 millones de habitantes, y un uso promedio de este por persona de aproximadamente unos 1000 litros por día, esa cantidad de agua, aunque parezca pequeña a nivel global significa que tenemos agua para utilizarla durante más de diez mil años.

Entonces si tenemos un recurso que va a durar tanto tiempo ¿Por qué hablamos de la crisis del agua?
El asunto es que estas cifras esconden algunas realidades que son importantes, Por ejemplo: esa disponibilidad de agua no es igual en todas partes. El continente americano tiene aproximadamente el 20% del agua dulce del mundo y la población es menor al 10% de la población mundial. Es decir que el continente americano es relativamente rico en el recurso hídrico. Por otra parte, dentro del continente americano y particularmente dentro de la región de América Latina y el Caribe hay algunas inconsistencias. Por ejemplo, tenemos las latitudes medias: el norte de México, el norte de Brasil, tienden a ser lugares muy áridos. Tenemos lugares extremadamente húmedos como Centroamérica y tenemos lugares donde la población excede la capacidad de los sistemas naturales de proveer el agua.
Cuando comparamos estas inconsistencias nos damos cuenta de que en algunos lugares sí hay escasez hídrica, sí se puede hablar de la crisis del agua, aunque a nivel global e incluso a nivel regional podamos no tener ningún problema de agua. El asunto no es nada más la disponibilidad sino también el acceso, porque no es lo mismo tener el recurso al lado y no tener acceso a él. El acceso requiere de infraestructura, requiere instituciones, requiere de leyes y todo este conjunto de factores es lo que llamamos la gestión del recurso hídrico.
Colombia como objeto de estudio
Éste es uno de los países con mayor abundancia hídrica en el mundo. Dicha abundancia, seguramente nos lleva a pensar que el agua en este país no falta ahora ni faltará nunca, pero la actualidad es diferente, ya es uno de los países que sufre de escasez económica de agua (color amarillo en el mapa), pues, aunque cuenta con este recurso tiene problemas para utilizarlo por costos de extracción o por contaminación, lo que conlleva a que no solo la población urbana se ve afectada teniendo el suministro de manera constante, sino también la población rural, debido a que no tiene el acceso al líquido vital de manera apta para el consumo humano. Esto no solo se debe a la gobernanza del agua que posee cada territorio sobre el recurso y sus inversiones en el fortalecimiento y mejoramiento no solo del servicio de agua potable, sino que, además, en la protección de las cuencas que suministran dicho líquido.

Mapa de Escasez Económica de Agua, Foro Económico Mundial.
¿Cómo impacta esta crisis a la prestación del servicio público de agua potable?
Debido a los escasos porcentajes de agua accesibles nombrados al inicio, se estima que, en los próximos años según Revenga en su libro Pilot Analysis of Global Ecosystems: Freshwater Systems (2000), la escasez del líquido afectaría a casi el 48% de la población mundial. Es decir, al menos 3.5 millones de personas sufrirán por problemas de agua.
Asimismo, según el Ideam (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia) para el año 2025 el 60% de los municipios sufrirán problemas de abastecimiento de agua de continuar con las actuales tendencias. De igual manera, en 2050, cerca de 1000 millones de personas vivirán en ciudades sin suficiente agua, según datos del Banco Mundial. Esto sucederá en gran medida por el aumento de la población y, en consecuencia, la creciente demanda. Este problema se ve agravado como consecuencia del aumento de las temperaturas por efecto del cambio climático.
El deterioro del medio ambiente natural afecta el mercado de los servicios públicos en cuanto a la tendencia en la oferta y la demanda
Actualmente, asegurar el agua es una acción primordial para garantizar la estabilidad ecológica de la cuenca y los servicios que proporciona a los gestores del agua. Las acciones basadas en la naturaleza para el abastecimiento de agua en cantidad y calidad son necesarias, es por ende, que en Colombia existe la Política para la Gestión Integral del Recurso Hídrico la cual tiene como objetivo general garantizar la sostenibilidad del recurso mediante la gestión y el uso eficiente y eficaz, articulado al ordenamiento y uso del territorio, y a la conservación de los ecosistemas que regulan la oferta hídrica, considerando el agua como factor de desarrollo económico y de bienestar social, e implementado procesos de participación equitativa e incluyente.
En fin, la crisis del agua (ya sea por acceso, disponibilidad, calidad, entre otras) en América Latina especialmente en Colombia, impacta de una manera catastrófica ya que disminuye el caudal de las fuentes de abastecimiento lo que reducen el suministro de agua a los sistemas de potabilización y por ende el agua de consumo para la población en general, lo que conlleva a una crisis por el preciado líquido la cual se puede observar en la actualidad.