Los drones, compañeros de viaje en la gestión del agua

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Sobre el blog

Rubén Olalla Salmón
Grado en Ciencias Ambientales por la Universidad de Alcalá. Máster en Hidrología y Gestión de Recursos Hídricos. Máster en Sistemas Integrados de Gestión. Apasionado de todo lo que gira en torno al mundo AGUA.
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  • drones, compañeros viaje gestión agua
  • drones, compañeros viaje gestión agua

La robótica forma parte de nuestras vidas desde hace mucho tiempo. Primero fue en el ámbito industrial, donde máquinas creaban máquinas. Más tarde, laboratorios, hospitales y centros de investigación no dejaron pasar esta oportunidad y permitieron la entrada de esta tecnología con el objetivo del estudio de una vida más duradera y de mejor calidad. Poco después, entró en nuestros hogares de la mano de los primeros ordenadores personales, y más tarde, con el gran fenómeno de Internet, avance histórico que permitió al mundo estar permanentemente conectado. Y así llegó, mirando por la salud de nuestro planeta, al campo del Medio Ambiente y de la prevención. Este es el punto de origen en el que se centra este artículo.

A principios de febrero de este año, se celebró en Madrid, la Global Robot Expo, una feria donde se vio claramente la apuesta de las universidades, instituciones públicas y centros de investigación por el desarrollo de la robótica en el campo del Medioambiente a través de drones, robots y enseres artificiales creados por humanos y que sirven una ayuda cada vez más útil y necesaria a la Naturaleza. La paradoja de cuidar lo natural gracias a lo artificial.

Tras los recientes sucesos acontecidos en la presa de Oroville, en el estado de California (Estados Unidos), se nos plantea la cuestión cada vez más relevante de insertar estas tecnologías como soporte en la prevención y protección de aquellos desastres naturales y modificaciones artificiales.


Un caso real de estudio, que nos puede servir como referencia, es el que fue efectuado en Perú, sobre la cuenca del río Chilca. La Autoridad Nacional del Agua (ANA) de Perú utilizó dos drones para la prevención de posibles inundaciones ante una eventual crecida de su cauce, tras las recientes lluvias caídas en los Andes. Las aeronaves sobrevolaron diez kilómetros del río Chilca, situado en la provincia de Cañete, unos 180 kilómetros del sur de Lima.

La información recogida permitió realizar un mapa detallado con las zonas habitadas más expuestas a ser anegadas por un aumento del volumen de la corriente del río, consiguiendo desarrollar el modelo hidráulico que evite inundaciones en terrenos de cultivo y posibles afecciones a los habitantes asentados en la zona.

En el caso de la presa de Oroville, la más alta de Estados Unidos, el problema reside en las averías de un aliviadero de la presa. Las fuertes lluvias debilitaron el canal de desbordamiento del pantano de 230 metros de altura y la rotura del desagüe ha provocado la salida incontrolable de agua formando un enorme agujero de 60 metros de largo por 9 metros de profundidad. Las labores de emergencia incluyeron la evacuación de 200.000 personas en la zona y la apertura del desagüe auxiliar de la presa, hecho que es la primera vez que ocurre en los 50 años de vida de la presa.

La rotura del desagüe de la presa ha provocado la salida incontrolable de agua formando un enorme agujero de 60 metros de largo por 9 metros de profundidad. El suceso ha provocado la apertura del desagüe auxiliar de la presa, hecho que es la primera vez que ocurre en los 50 años de vida de la presa.  


El papel de los drones en la prevención de estos accidentes y fenómenos naturales es muy notoria. Pueden emplearse para vigilar reservas naturales, infraestructuras hídricas y parajes naturales sin afectar a su fauna y flora y permitiendo detectar las zonas vulnerables y protegidas en pro de la gestión de los recursos hídricos. Así mismo, la mayoría de los drones llevan incorporadas unas cámaras especiales que permiten realizar grabaciones de video y toma de fotografías que puedan reforzar el estudio y también permite desarrollar nuevas aplicaciones para detectar y monitorizar problemas y contratiempos que escapan al ojo humano por su capacidad para alcanzar sitios remotos y de complejo acceso. En el caso de la presa de Oroville, ésta última aplicación hubiera sido de mucha utilidad para preservar el entorno, minimizar las pérdidas materiales y evitar la evacuación de cientos de miles de personas.

Por tanto, aquella unión imposible de lo artificial y lo natural en muchas ocasiones mencionada, hoy en día, cada vez es más palpable y evidente. Incluso en algo tan natural como nuestra Naturaleza.

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