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Los derechos de los ríos

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Sobre el blog

Sara Sanchez Lopez
Coordinadora de proyectos. Ingeniera de Montes trabajando en proyectos internacionales de medio ambiente, agua, saneamiento e higiene.

La lucha por la conservación de la naturaleza viene de lejos y ha visto muchas batallas y estrategias, unas con más éxito que otras. Una herramienta que ha tomado fuerza en los últimos años es la personalidad jurídica. Es decir, conceder personalidad legal a determinadas entidades naturales como montañas, bosques... o ríos de forma que puedan protegerse en un juzgado de ser necesario.

Aunque la idea pueda parecer extravagante, existen precedentes de organismos no humanos con derechos: La Iglesia como institución, sin ir más lejos, lleva siglos disfrutando de cierta personalidad legal. ¿No os convence? Tengo más: países, corporaciones, empresas… y muchas otras corporaciones poseen personalidad jurídica y disfrutan de ciertos derechos. Lo novedoso es utilizarlo para la protección de la naturaleza, eso sí que es más reciente. 

Pero antes de entrar en materia, veamos de dónde sale esta idea. Dejadme que os cuente una historia…

Érase una vez…

Años 60. Sierra Nevada, California. Estados Unidos.


Arte del Resort Alpino en Mineral King.  Disney News, Spring 1966

‘Sierra Club’ denuncia a Walt Disney Enterprises para parar la construcción de un resort de Ski en Mineral King, territorio público. Mineral King, era una zona adyacente al Parque Nacional de Secuoyas con la que limita por tres lados. Había sido designada National Game Refuge en 1926 [1], y probablemente hubiera formado parte del parque de no haber sido por su pasado minero.

Se había abierto una convocatoria para la construcción de un resort de ski y Walt Disney, a quién impresionó la belleza de la zona, presentó su propuesta. A lo grande. Y ganó. Pistas de ski, pista de patinaje sobre hielo, hoteles, 10 restaurantes, cine, salas para conferencias, etc…

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Según sus cálculos iniciales el resort recibiría 2,5 millones de visitantes el primer año de funcionamiento, 1976 y el proyecto tenía un coste estimado de 35 millones de dólares. [2] Para que os hagáis una idea: Disneyland había costado 17 millones en 1955.

Según sus declaraciones, Walt Disney pretendía respetar el paisaje: “Cuando vi por primera vez Mineral King hace 5 años, pensé que era uno de los lugares más bonitos que había visto y queremos mantenerlo así.” – Walt Disney. Pero la intención de proteger la belleza del lugar no era suficiente para los miembros de Sierra Club, quienes veían en el proyecto, la carretera y la gran afluencia de personas una amenaza para el ecosistema. Por otra parte, la carretera de acceso (y las líneas de alta tensión) debían cruzar el Parque Nacional de Secuoyas.


Detalle de la carretera de acceso requerida para el proyecto

Es toda una historia de litigios legales súper interesante, pero para no extenderme más:

Sierra Club denunció por el impacto ambiental que supondría el proyecto... y perdió. El supremo falló en contra de Sierra Club porque consideró que no tenían base legal para denunciar ya que no habían demostrado ser directamente perjudicados. No es exactamente que el supremo no viera un riesgo para el ecosistema, sino que el Sierra Club no podía presentar esa demanda, ni nadie en realidad.

Para que nos entendamos: Sierra Club presentó una demanda porque el proyecto ponía en riesgo la ecología de la zona. Pero el enfoque que hubieran necesitado iba más por el lado (leer con voz seria de documentos importantes): "Los miembros del club dispondrán de menos lugares en los que acampar y se va a ver negativamente afectada por el proyecto, así como por la disminución de gamos, cuya presencia es tremendamente importante para nuestra actividad." O algo así pero con jerga legal... ¿Qué sé yo? No soy abogada. Pero se entiende la idea ¿no?

El problema era que no había herramientas ni marco legal que permitiera demandar en interés de la naturaleza, nada que les permitiera luchar por el bienestar y el beneficio del ecosistema y la naturaleza en sí misma. Varios miembros del supremo incluso publicaron cartas en las que disentían de la sentencia y llegaban a señalar la necesidad de ‘ser más imaginativos’ para encontrar una forma de remediar esta limitación.

Finalmente, debido a muchos otros factores, entre ellos la muerte de Walt Disney, el resort no se construyó y en 1978 el Congreso añadió los 16200 acres de Mineral King al Parque nacional de Secuoyas del que forma parte actualmente. [2]

A pesar de la derrota, este litigio sentó las bases para la lucha posterior. Se había puesto en evidencia las limitaciones de las leyes ambientales como medio para proteger a la naturaleza per se.

No mucho después de esta sentencia, Christopher Stone publicó su ensayo, ‘Should Trees Have Standing? Towards Legal Rights for Natural Objects’ de Christopher Stone - ¿Los árboles deberían tener legitimidad procesal? Hacia un reconocimiento de los derechos legales de los objetos naturales” -No sé qué deciros... Es una de esas traducciones que no salen muy bien paradas y pierden todo el glamour-

Este ensayo, santo grial de este tipo de debates, analiza cómo ha evolucionado históricamente el concepto de derechos y explora la posibilidad de otorgar derechos legales a entidades naturales. Su trabajo se sigue utilizando hoy en día y ya entonces puso los cimientos para lo que ha venido después…

¿Qué os parece? Además de los millones de canciones y películas (y algún que otro trauma relacionado con aspiraciones románticas cuestionables) también podemos agradecerle a Disney cierto papel en esta idea.

Seguimos, que me disperso:

La siguiente parada de nuestra historia nos lleva a Nottingham, New Hampshire, Estados Unidos.

Y una cosa llevó a la otra…

Notthingham quería proteger el agua de ser privatizada por la compañía USA Spring Corporation. Tras 7 años de batallas legales siguiendo los cursos convencionales: peticiones, protestas, demandas, lobying políticos locales, etc… estaban perdiendo. Sus vecinos de Barnstead, testigos de lo que les estaba ocurriendo y viendo que podían correr la misma suerte quisieron protegerse. Consideraron que si seguían la misma dirección alcanzarían el mismo resultado y quedarían así expuestos a cualquier corporación que viniera a su territorio y tomara el agua de sus fuentes. Su objetivo era proteger sus acuíferos y desarmar a las corporaciones para que no pudieran pasar sobre las leyes impuestas por la comunidad así que tomaron un camino diferente y trabajaron con CELDF (Community Environmental Legal Defense Fund) en un nuevo enfoque. Os presento a CELDF: organización fundada en 1995 que apoya a comunidades que luchan contra proyectos que suponen riesgo para el medio ambiente o la salud pública. Como decía, trabajaron con la comunidad y redactaron una ordenanza que reconocía los derechos de los ecosistemas, impedía que ciertas empresas realizaran actividades que las comunidades no aceptaban, y despojaba a las empresas de las protecciones constitucionales. (3)

Este es considerado uno los primeros precedentes legales en esta área. Al poco tiempo, como era de esperar, Nottingham contactó con CELDF y desarrollaron una ordenanza similar. Y otros casos les siguieron en USA.

Por aquel entonces, la Constitución de Ecuador iba a ser cambiada y CELDF contribuyó en su redacción. En 2008, Ecuador se convirtió en el primer país que reconoce los derechos de la naturaleza en su Constitución, que contiene un capítulo dedicado a los mismos. Desde entonces, otros países se han sumado a esta lista.

¿Cuándo llegamos a los ríos?

Como no podía ser de otra forma, los ríos ocupan un espacio muy especial en esta historia. Siendo el río Whanganui y el Atrato, quizás los más célebres.

Río Whanganui

El 20 de Marzo de 2017 el gobierno de Nueva Zelanda reconoció los derechos del río Whanganui, y le otorgó personalidad jurídica. Esta sentencia llega tras dos siglos de lucha física y legal de los maoríes para proteger el río y retomar su control. Durante más de 700 años, hasta que llegaron los británicos en 1840, las tribus maoríes controlaron, cuidaron y vivieron alrededor del Whanganui, un río ancestral con profundas implicaciones culturales.

Para el pueblo maorí los ríos, montañas y bosques son una entidad indivisible y la naturaleza es su ancestro: ellos son los descendientes del río, parte de la naturaleza. Desde que los maoríes perdieron el control del río, éste fue degradado y gestionado más que cuestionablemente. Sus rápidos fueron dinamitados, se extrajo la grava de sus fondos con su consiguiente impacto ecológico y su cabeza y afluentes fueron desviados respondiendo a un plan hidroeléctrico. [4]

En 1975, se presentó una nueva oportunidad con la creación del Tribunal Waitangi. El Tribunal concluyó que los Maoríes en Whanganui habían sido sustancialmente dañados por la Corona. Finalmente, en 2017, la personalidad del río fue reconocida y éste declarado un ente vivo e indivisible desde las montañas hasta el mar. Además se incluyó una compensación económica de 80 millones de dólares neozelandeses y una disculpa de la Corona por el daño causado al río y a sus habitantes. [5]

Curiosamente, a pesar de sentar un importante precedente para la protección de la naturaleza, este mecanismo legal fue pensado como forma de respetar los derechos humanos de los indígenas y de resarcirse del daño causado al pueblo maorí. Es por su forma de entender la naturaleza y el respeto que le profesan que los derechos de los ríos si quiera se discutieron.

El río Atrato

El río Atrato, el más largo de Colombia, cruza y sostiene uno de los territorios más ricos del mundo en términos de biología, etnicidad, y diversidad cultural.

La extracción ilegal de oro ha dado como resultado una crisis humanitaria y ecológica. En los años anteriores a la sentencia que reconoce los derechos del Río Atrato, la baja calidad del agua causó numerosos problemas de salud. Más de 60 casos de intoxicación en 2013, y la muerte de 37 niños y niñas en 2015. [6] Tras la petición presentada por ‘Tierra Digna’, en 2017, la Corte constitucional de Colombia reconoció al río Atrato como sujeto de derechos.

Aunque la sentencia fue aplaudida, a diferencia del caso neozelandés, que se cumpla esta ley y haya un impacto real es algo más complejo en un territorio en el que los líderes indígenas siguen siendo asesinados y no parece que el problema de la minería ilegal vaya a desaparecer a corto plazo. A pesar de ello, Colombia ha seguido apostando por este enfoque y en 2019, también otorgó derechos legales al río Cauca.

Otros países han seguido el ejemplo.

  • En Marzo 2017, India reconoció como sujeto legal y otorgó protección al Río Ganges y a su mayor afluente el Río Yamuna. Derechos de los que disfrutaron poco tiempo ya que fueron anulados.
  • En 2019, se aprobó el proyecto de ley ‘Lake Erie Bill of Rights’ que confería personalidad jurídica al Lago Erie (EE.UU.) permitiendo a la ciudad o a sus ciudadanos demandar en nombre del Lago. El proyecto de Ley fue anulado por considerarlo anticonstitucional.
  • También en 2019, Bangladesh subió la apuesta y en una sentencia sin precedentes, declaró que todos los ríos del país poseen personalidad jurídica.
  • En Europa, la primera iniciativa de este tipo la encontramos en Murcia (España) como estrategia en una lucha que aún está teniendo lugar por proteger el Mar Menor de unos abusos que lleva décadas sufriendo.

Ahora sí... ¿Qué significa todo esto?

Entonces… ¿El Waghanui tiene los mismos derechos que tú? Mujer, hombre, no…. Y tampoco tiene las mismas obligaciones. Tú tienes que pagar impuestos y el río no. Tampoco parece que el Atrato vaya a reclamar su derecho a la educación… ¿Veis por dónde voy no?

¿Cuál es la ventaja? Que de esta forma, el sujeto (río, selva, bosque, montaña…) puede ser representado y defendido en los tribunales en caso de que se encuentre en riesgo, ya sea por intereses políticos, empresas privadas, etc.

¿Es esta la poción mágica que conseguirá que vivamos en armonía con la naturaleza? Probablemente no. A lo mejor no es tan fácil, pero cambiar el marco legal es importante. Y quizás más importante todavía es el proceso en sí mismo, que lleno de idas y venidas, contribuye a la conversación y sirve para cuestionar algo más profundo que las leyes: el pensamiento occidental tradicional. Al fin y al cabo, yo he escrito este artículo y tú lo estás leyendo ¿no?

Lo cierto es que la mayoría de las leyes ambientales, como en la historia de Mineral King, no contempla el daño al medio ambiente para la naturaleza a menos que tenga un impacto en los humanos. ¿Por qué? Porque la protección de la naturaleza, los ecosistemas y los seres vivos no se entiende como un beneficio en sí mismo. Todavía cuesta reconocer el valor inherente e intrínseco de la naturaleza y su derecho a ser protegida.

La protección de la naturaleza, los ecosistemas y los seres vivos no se entiende como un beneficio en sí mismo. Todavía cuesta reconocer el valor inherente e intrínseco de la naturaleza y su derecho a ser protegida

El mismo lenguaje utilizado en la literatura de esta temática ilustra el problema de base. Los derechos se otorgan, conceden, confieren, o dan, en vez de reconocerse, por ejemplo. En el fondo se sigue creyendo que los bosques, los animales, o los ecosistemas tiene derechos porque se los damos (tan magnánimos nosotros), y no porque que los tengan y por fin nos hayamos dado cuenta. ¡Antropocismo con patatas, vaya!

Pero el enfoque antropocéntrico, en el que los humanos somos el centro y la naturaleza está para servirnos está siendo cuestionado cada vez más. Y no es para menos, incluso desde un punto de vista puramente egoísta estaríamos errando al ignorar las profundas conexiones que hay entre la naturaleza y nuestro propio bienestar.

El cambio de creencias universales es lento pero no imposible. Ya lo hemos hecho antes. En 1859 Jonh Stuart Mill escribió:

“…cada vez que se produce un movimiento para otorgar derechos a una nueva entidad, la propuesta suena extraña, aterradora o risible. Esto se debe, en parte, a que hasta que la cosa sin derecho recibe sus derechos, no podemos verla más que como una cosa para nosotros, los que tenemos derechos en ese momento". - Jonh Stuart Mill

Aunque en su momento se refería al derecho de las mujeres a votar, un derecho que encontró no poca oposición, esta cita nos viene la mar de bien.

Vamos a necesitar tiempo para desarrollar y dar forma a esta figura legal, para que se abra paso una corriente de pensamiento que desafía ciertas ideas tradicionales. Y esta herramienta legal, a pesar de las imperfecciones, y la incertidumbre, está convirtiendo los ‘nuevos’ valores en algo material. Es más, esta jurisprudencia, estas disputas y debates pueden ser la fundación sobre la que se construya una nueva relación entre la naturaleza y los humanos. Porque al final, lo que se debate es la posición de los humanos en la naturaleza, su relación entre sí. Lo que se cuestiona cada vez más es el enfoque antropocéntrico y a pesar de que quede mucho por andar, estamos escogiendo el camino. Y esta vez, quizás tomemos la dirección acertada.

Bibliografía

  1. Disney’s Lost Plans to Build a Ski Resort in Sequoia National Park
  2. Yesterland (2020) Walt Disney’s Mineral King
  3. Margil, M. 2010. Los Derechos de la Naturaleza: Rights-Based Protection for Pachamama. 
  4. Warne, K. 2019 ‘A Voice for Nature’. National Geographic.
  5. Cheater, D. 2018. I am the River, and the River is me: Legal personhood and emerging rights of nature
  6. World Conscious Pact. 2017. ‘The Constitutional Court recognizes the Atrato River as a subject of rights’

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