Humedales para nuestro presente

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Sobre el blog

Sergio Martín Serrano
Ambientólogo. Amante de las nuevas tecnologías y las redes sociales. Aficionado a la fotografía en el medio natural, pajarero, educador e intérprete ambiental. Divulgador ambiental en El Objetivo Verde. Organizador de Desgranando Ciencia.
  • Humedales nuestro presente

Desde 1997, cada 2 de febrero se celebra el Día Mundial de los Humedales, ya que ese mismo día en 1971 en la ciudad iraní de Ramsar, a orillas del Mar Caspio, comenzaron a cambiar las cosas para estos ecosistemas. Tradicionalmente han sido tachados de focos de infecciones y lugares insalubres, que el ser humano ha drenado y modificado una y otra vez para construir o para expandir los campos de cultivo. Ese día se firmó el Convenio Ramsar (de ahí el nombre), que entró en vigor unos pocos años después. Este convenio destaca la importancia de los humedales especialmente como hábitats de aves acuáticas.

Un compromiso de este tratado internacional consiste en identificar lugares que reúnan los requisitos adecuados e incluirlos en Lista de Humedales de Importancia Internacional, denominada comúnmente Lista Ramsar. Desde ese día se han identificado más de 2000 Sitios Ramsar en todo el mundo. España ratificó el Convenio Ramsar en 1982 incluyendo dos humedales en la Lista de Ramsar: Doñana y las Tablas de Daimiel. Desde entonces, muchas otras zonas húmedas se han unido a estos dos espacios naturales protegidos y en la actualidad existen en España un total de 74 Sitios Ramsar.

Los humedales comprenden una gran variedad de ambientes, con aguas de régimen natural o artificial, permanente o estancada y de agua dulce o salada. Ecosistemas como deltas, manglares, estuarios, zonas costeras, arrozales, lagos, marismas, pantanos, embalses…


Parque Nacional de las Tablas de Daimiel

Su papel en el ciclo del agua es de vital importancia, regulando inundaciones o sequías y recargando o descargando acuíferos. Actúan como “riñones” naturales ya que reciclan incluso desechos humanos, retienen sedimentos y nutrientes, reducen la erosión, almacenan CO2, actúan como controladores de las emisiones de efecto invernadero, etc. Además de abastecer de materias primas como agua dulce, madera o alimentos. Otro papel fundamental es el que ejerce como refugio para numerosas especies animales, dando especial importancia a la avifauna, y para especies vegetales únicas, ya que los humedales son uno de los ecosistemas más ricos y con más biodiversidad del planeta.

Gracias a convenios internacionales como Ramsar y algunas políticas medioambientales tomadas en los últimos años, se ha favorecido la conservación de los humedales a nivel internacional. En Europa, la creación de la Red Natura 2000 con sus distintas figuras de protección determinadas por la Directiva Hábitats (Directiva 92/43/CEE) y la Directiva Aves (Directiva 2009/147/CE) han logrado que muchas de las zonas húmedas se integren en la mayor red de espacios naturales protegidos del mundo. Con la implementación de las ZEPA (Zonas de Especial Protección para las Aves), los LIC (Lugares de Interés Comunitario) que posteriormente llegarán a ser ZEC (Zonas de Especial Conservación)  se ayuda a la protección y restauración de las zonas húmedas presentes en nuestro país. Además se pueden señalar algunos proyectos LIFE+ relacionados con especies que viven en estas zonas, el apoyo de asociaciones a favor de la conservación del medio ambiente como SEO/Birdlife o WWF y la ayuda de las Administraciones, otorgando a estas zonas húmedas una figura de protección o incluyéndolas en espacios naturales protegidos ya creados como Parques Naturales, Parques Nacionales o Reservas Naturales. Todas estas acciones van cambiando poco a poco la perspectiva de cómo vemos los humedales hoy en día.

Aún con estas medidas, la mitad de los humedales del mundo han desparecido y, en España, la situación no es mejor, siendo estos ecosistemas los más amenazados, especialmente los que se encuentran en zonas semiáridas.

La clave para su conservación está en esa palabra que resulta ya tan familiar, la sostenibilidad. Aprender a usar los recursos naturales que ofrecen estos ecosistemas y a utilizarlos de forma sostenible, integrando al ser humano en el proceso, es esencial si se quieren conservar. Además de todos los recursos naturales que pueden ofrecer estos espacios, también pueden ser foco de riqueza económica, a través del ocio y el turismo. La pesca deportiva o las actividades náuticas son un ejemplo de ello. En estos últimos años las actividades relacionadas con estos espacios han crecido cuantitativa y cualitativamente.

Las zonas húmedas no podrían soportar el modelo de turismo tradicional, así que el ecoturismo, en auge en los últimos años, es parte fundamental en el “lavado de cara” que están experimentando estos espacios, ya que produce un gran beneficio con un impacto mínimo. Entre las diferentes modalidades, el turismo ornitológico o birdwatching es el que más éxito tiene, especialmente entre el turista internacional ya que, como se ha dicho anteriormente, los humedales poseen una gran biodiversidad de especies de aves acuáticas, que encuentran en estos auténticos oasis, ya sea de forma permanente o en sus migraciones.


Pato colorado (Netta rufina)

Aves como el Pato colorado (Netta rufina), la Malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala), el Calamón común (Porphyrio porphyrio), las amenazadas Focha cornuda (Fulica atra) y Cerceta pardilla (Marmaronetta agustirostris), la Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), el Avetoro común (Botaurus stellaris), el Flamenco común (Phoenicopterus roseus) o la Espátula común (Platalea leurcorodia) son algunas de las especies más buscadas por los amantes de la ornitología.

Las empresas que se dedican a este tipo de turismo sostenible están en aumento, y poco a poco, se va estableciendo una oferta turística de calidad y respetuosa con este tipo de hábitats y las aves que viven en ellas. Además, con el birdwatching se contribuye al desarrollo rural, la creación de empleo y la generación de riqueza local. Existe un código ético del observador de aves y un manual de buenas prácticas para las empresas de ecoturismo que edita SEO/Birdlife que se debe seguir para evitar molestias innecesarias, no todo vale a la hora de observar o fotografiar aves.

 
 

El papel del educador ambiental es clave para la conservación de los humedales

Algunos humedales, como el Parque Natural del Delta del Ebro en Tarragona, reciben más de 700.000 visitantes cada año. Disponer de observatorios de fauna adecuados, itinerarios señalizados, contar con guías ornitológicos cualificados y poseer paneles con información de las diferentes especies que se pueden observar son algunas de las claves para que este tipo de turismo funcione y pueda llegar a contribuir al desarrollo sostenible y la conservación de un humedal integrando al ser humano en ese desarrollo.

Los centros de visitantes, con los que cuentan muchos de los humedales que están integrados en algún espacio natural protegido, además de servir como punto de información y recepción para los visitantes, pueden utilizarse como centros donde impartir una educación ambiental de calidad, con planes de dinamización para implicar a la población local y poner en valor a las zonas húmedas. Estos centros (en bastantes ocasiones gestionados por empresas privadas) también pueden servir de “aulas verdes” donde impartir formación especializada para adquirir los conocimientos necesarios para ejercer de monitores de educación ambiental, guías de naturaleza, monitores de ocio y tiempo libre, fotógrafos de naturaleza o guías ornitológicos.


El ecoturismo como foco de riqueza y desarrollo sostenible de los humedales

Los monitores de educación ambiental juegan un papel fundamental , ya que fomentar los conocimientos y valores ambientales a los visitantes de ese espacio natural, sobre todo a los más pequeños, puede ser una de las claves de la conservación de las zonas húmedas en un futuro. Aprender a diferencia los distintos tipos de aves que podemos encontrar, realizar talleres sobre las huellas que podemos encontrar en el campo o reconocer la flora típica de las zonas húmedas todo esto mediante un lenguaje sencillo y gráfico puede fomentar la pasión de los más pequeños por la naturaleza.

Una herramienta muy atractiva, especialmente para este público, es el anillamiento científico de aves. El anillamiento científico es utilizado desde hace más de 100 años como forma de conocer más sobre múltiples aspectos de la vida de las aves silvestres, como cuánto pesan, cuantos años viven, qué diferencia hay entre machos y hembras o cómo varían sus poblaciones año tras año. Todos estos datos contribuyen a la conservación de numerosas especies de aves. Cada anilla contiene un número único y un remitente, funcionando como un DNI, así que hace a esa ave única en el mundo. Conocer el fin del anillamiento científico, los materiales que se utilizan, ver cómo toman datos los científicos y observar más de cerca a las especies de aves que viven en los humedales es una experiencia única. El anillador científico tiene dos facetas bien diferenciadas, la de investigador que con sus estudios ayuda a comprender mejor a las aves de los humedales y la faceta divulgativa a través de la educación ambiental, en la que puede enseñar su trabajo al público en general contribuyendo con sus dos facetas a la conservación del humedal en que realice su actividad.

El Día Mundial del Agua de este año tiene como eje principal el trabajo relacionado con este bien tan preciado. Los humedales son ecosistemas frágiles que han sido maltratados continuamente, muchos hasta su destrucción pero apostando por estos espacios pueden pasar de ser considerados focos de infecciones a focos de riqueza. Empresas de ocio y aventura que gestionen las actividades náuticas para que se realicen de forma sostenible, empresas de ecoturismo en todas sus facetas, en especial el turismo ornitológico, centros de visitantes gestionados por empresas de educación ambiental, y el fomento de perfiles como el de monitor de educación ambiental, el guía de naturaleza, el anillador científico o el guía ornitológico ayudarán a la conservación de estas zonas tan ricas e importantes para el planeta y para los seres humanos que las visitan, viven o trabajan en ellas.

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