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El proyecto Thames Tideway Tunnel entra en su fase crítica

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Sobre el blog

Sergio Pérez Sánchez
Senior Environmental Advisor en Costain (Thames Water). Trabajando para la integracion de variables de sostenibilidad en el mayor programa de infraestruturas de saneamiento de Reino Unido.
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  • proyecto Thames Tideway Tunnel entra fase crítica
  • El proyecto ha alcanzado un gran hito este verano con la finalización de los pozos de lanzamiento y el inicio de los trabajos de tunelación del nuevo colector principal.

El pasado mes de enero, Jordi Olivera publicaba en esta plataforma un excelente artículo sobre el Thames Tideway Tunnel, uno de los mayores proyectos de ingeniería de saneamiento de Europa, cuyo objetivo es aumentar la capacidad de la red de saneamiento de la capital británica y evitar que el desbordamiento de aguas residuales en condiciones de tormenta acaben en el río Támesis sin tratamiento.

Por fin, el pasado mes de Agosto, tras más de dos años de trabajos, ha concluido la excavación del pozo de lanzamiento de Kirtling Street, junto a la antigua central eléctrica de Battersea en el suroeste de Londres y, en estos momentos, dos enormes tuneladoras se encuentran a la espera para iniciar los trabajos de excavación del colector principal de 7 metros de diámetro, cuya ruta transcurrirá a una profundidad de entre 30m y 70m por debajo del lecho del rio Támesis.

Las cabezas tuneladoras, de 850 toneladas cada una, llamadas “Millicent” y “Ursula” en honor a la sufragista y activista política Millicent Fawcett, que vivió en Battersea y de la doctora Audrey 'Ursula' Smith, una destacada criobióloga y médica que trabajó en el King's College Hospital; han sido descendidas por el pozo de 53 metros de profundidad en una operación que ha llevado más de 8 horas.


La tuneladora "Millicent" siendo bajada al fondo del pozo de lanzamiento (Fuente: Tideway London).

Una vez ensambladas, cada una de ellas tendrá un peso de más de 1.300 toneladas y pasaran bajo tierra unos dos años. Millicent excavará un túnel de cinco kilómetros de longitud desde Kirtling Street hasta Carnwath Road en el barrio de Fulham, mientras que Ursula realizará un túnel a siete kilómetros hasta Chambers Wharf en Bermondsey, en donde se unirá con la sección este del colector principal hasta la estación de bombeo de Abbey Mills, desde donde las aguas serán bombeadas hacia la mayor estación depuradora de aguas residuales en Beckton en el este de Londres.

¿Cómo se controlan los impactos ambientales en una obra esta envergadura?

La localización de los pozos de lanzamiento en pleno corazón de Londres y rodeado de una gran cantidad de viviendas, negocios y zonas recreativas; junto a la necesidad de las tuneladoras de trabajar de forma continua 24 horas al día los 7 días de la semana, hace que el control estricto de los efectos ambientales negativos sea primordial para el éxito del proyecto.

De este modo, para abordar los potenciales impactos derivados del mismo, Thames Water elaboró un Código de Prácticas de Construcción (CoCP por sus siglas en ingles) que describe los requisitos y medidas preventivas con el fin de minimizar los impactos de la construcción a lo largo de cada uno los sitios de construcción en relación al transporte de materiales y maquinaria (tanto por carretera como fluvial), mitigación del ruido y las vibraciones, calidad del aire y recursos hídricos, gestión de residuos, ecología y patrimonio histórico.

Por ejemplo, con el fin de reducir los impactos derivados del ruido sobre las comunidades vecinas, tanto los pozos de lanzamiento como las zonas de construcción y almacenamiento de materiales alrededor de los mismos se han cubierto por una estructura temporal de 20 metros de altura, la cual proporcionara unos niveles de atenuación en torno a los 20 dB(A).


Obras del pozo de lanzamiento de Kirtling Street (Fuente: Tideway London).

Además, con el objetivo de responder a posibles quejas por parte de los vecinos de la forma más rápida posible, se ha puesto en marcha un servicio de asistencia las 24 horas, así como una red de sonómetros y sensores que monitorizarán de forma continua los niveles de ruido y vibraciones.

Por todo ello, el proyecto ha sido recientemente premiado por la Noise Abatement Society, en reconocimiento del trabajo de los equipos de diseño y medio ambiente en la organización de reuniones periódicas con las comunidades afectadas para mantener a los residentes actualizados e informados de las obras planificadas, así como su participación activa en actividades de escuelas y universidades locales.

¿Cuál es el coste de este proyecto y quien lo va a pagar?

El colector principal es parte de un programa de trabajos en tres fases, que incluye la construcción de un colector de almacenamiento y transporte de 6,9 km de longitud entre la estación de bombeo de Abbey Mills y la estación depuradora de Beckton, el cual fue finalizado en enero de 2016; así como un programa de 675 millones de libras para la modernización y expansión de cinco de las mayores estaciones depuradoras de Londres (Mogden, Crossness, Beckton, Riverside y Long Reach).

En su conjunto, el proyecto, conocido como “London Tideway Improvements” tendrá un coste de 4.200 millones de libras (a precios del año 2014), excluyendo costes de financiación y de operación y mantenimiento. El proyecto se llevará a cabo bajo un novedoso modelo de financiación exclusivamente con capital privado.

Esencialmente, serán los propios clientes de Thames Water que utilizan los servicios de saneamiento de la compañía los que harán frente a la mayor parte de los costes del proyecto y, como si de un préstamo hipotecario se tratase, serán también los futuros clientes los que ayuden a sufragar los gastos, en tanto en cuanto estos también se beneficiarán de esta nueva infraestructura. En conjunto, alrededor de 16 libras (18 euros) de la factura promedio anual por hogar para el año 2018/19 servirá para financiar este proyecto, y esta proporción aumentará gradualmente hasta las 20 - 25 libras (22,5 – 28 euros) una vez descontados los efectos de la inflación, para el año 2025.

Finalmente, cuando se complete en el año 2023, el nuevo sistema tendrá una capacidad de almacenamiento de 1,6 millones de metros cúbicos, volumen equivalente a más de 600 piscinas olímpicas; y evitará que 39 millones de toneladas de aguas residuales no tratadas lleguen al río Támesis cada año.

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