El sector del agua bajo un regulador único: el caso de la Ofwat británica

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Sobre el blog

Sergio Pérez Sánchez
Environmental Project Manager en Wessex Water (Grupo YTL) empresa regional con más de 2.5 mill de clientes que sirve al área suroeste de Inglaterra y reconocida por el regulador de la industria del agua como una de las compañías más eficientes de UK.

El pasado mes de septiembre escribía en esta misma plataforma sobre la privatización de la industria del agua en Inglaterra y como esta había llevado a niveles de inversión, mejora de los parámetros de calidad y disminución de fugas en las redes de distribución sin precedentes en Europa occidental; y hoy quería aportar algunos detalles sobre el papel que el regulador de la industria ha tenido en la consecución de estos objetivos.

Pero antes un poquito de historia: Con anterioridad al año 1973, los servicios de agua en Inglaterra y Gales eran provistos por un gran número de autoridades locales y de (pequeñas e ineficientes) empresas privadas.

A finales de la década de los 60 y principios de los 70, los continuos problemas con la planificación de los recursos hídricos y las previsiones de demandas futuras, entre otros aspectos, provocaron una reestructuración de la industria del agua.

La Ley del Agua de 1973 estableció, pues, 10 nuevas autoridades regionales, las cuales se encargaban de gestionar los recursos hídricos y suministrar servicios de agua y alcantarillado de manera totalmente integrada.

Éstas autoridades públicas de agua y alcantarillado se privatizaron en 1989 (después de que los planes iniciales se suspendieran en 1986), creando en su lugar diez compañías regionales de servicios del agua.

La privatización del sector del agua se basó en una premisa muy sencilla: mejorar la eficiencia y el desempeño en sectores estratégicos de la economía por medio de la introducción de las disciplinas del sector privado a los servicios públicos.

Por tanto, con el objetivo de cumplir con los estándares de la UE y hacer la venta más atractiva, el gobierno canceló 5.000 millones de libras en deudas de la industria y proporcionó un "crédito verde" de 1.600 millones de libras.

Al mismo tiempo que la privatización de la industria, Ley del Agua de 1989 creó la Autoridad de Regulación de los Servicios del Agua, comúnmente conocida como “Ofwat”.

Los servicios de agua y saneamiento en Inglaterra y Gales no se llevan a cabo en mercados competitivos. Esto significa que éstos son proporcionados por empresas monopolistas autorizadas por el Gobierno y, por lo tanto, los clientes no tienen la opción de elegir a su proveedor (excepto las grandes industrias consumidoras de agua).

Debido a que la competencia en el sector es limitada, existe el riesgo de que estas empresas antepongan sus propios beneficios, incluida la imposición de precios más altos, a la necesidad de proporcionar buenos estándares de servicio.

Es por eso que Ofwat establece el precio, los niveles de inversión y el paquete de servicios que los clientes han de recibir. Esto incluye controlar los precios que las empresas pueden cobrar a sus clientes, equilibrando así los intereses de los consumidores con la necesidad de garantizar que las compañías puedan financiar la prestación de sus servicios.

De esta forma, los precios se establecen y revisan cada 5 años. La última revisión de precios (“Price Review” o “PR”) tuvo lugar en el año 2014, el que se anunció un ambicioso programa de inversión capital por valor de 44.000 millones de libras entre los años 2015 y 2020 con el objetivo de mejorar los servicios del agua, aumentar la resiliencia y proteger el medio ambiente. Como parte de esta revisión de precios, Ofwat pidió a las compañías que asumiesen más responsabilidad para mejorar los servicios acordando, por ejemplo, un sistema de incentivos para mejorar la calidad de sus activos, así como nuevas medidas de eficiencia en el uso del agua y otras medidas de reducción de la demanda que ayudasen a contener los precios.

En cada revisión de precios, Ofwat evalúa si los planes comerciales de las compañías son asequibles para los clientes durante los próximos cinco años, pudiendo imponer medidas para mejorar la asequibilidad, como una bajada en las tarifas o planes específicos de asistencia para aquellos clientes de bajos ingresos.

Así, la factura anual promedio en el 2014 fue de 396 libras. Esta cifra supone un aumento del 40% en términos reales (es decir, una vez descontados los efectos de la inflación) desde la privatización en el año 1989; si bien la mayor parte de este aumento ocurrió entre 1990 y 1995 (desde este año la factura promedio ha aumentado en tan solo un 9% en términos reales). En la revisión de precios de 2014, Ofwat determinó que las facturas deberían disminuir en un 5% en términos reales entre 2015 y 2020 (tras una caída de precios del 2.6% entre 2010 y 2015). En este contexto, las facturas de agua representaron alrededor del 2.3% del gasto promedio de los hogares en 2013.

Además de estas bajadas de precio, la calidad de las aguas potable y de baño ha mejorado significativamente en los últimos años. Por ejemplo, el 99.6% de las aguas de baño en Inglaterra y Gales cumplieron con los estándares mínimos exigidos por la UE en 2014, en comparación con el 95.0% en 2000 y el 95.1% de media en la UE. El cumplimiento con los estándares de agua potable de la UE es hoy de un 99,95%, en comparación con el 99.86% en 2001, lo cual sin duda ha evitado multas multimillonarias por incumplimiento de las obligaciones de la UE.

Este objetivo de evitar grandes multas es, por ejemplo, la motivación detrás de la construcción en Londres del macro-proyecto “Thames Tideway Tunnel” con una inversión estimada de 4.200 millones de libras.

En resumen, el marco regulatorio establecido tras la privatización en el año 1989 ha contribuido a importantes mejoras en la calidad del agua, ha proporcionado las condiciones para atraer inversiones y ha aumentado la protección del medio ambiente.

Actualmente, el sector del agua contribuye alrededor de 15.000 millones de libras al año a la economía nacional y supone 127.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Tan solo entre los años 2012 y 2013, las empresas invirtieron 4.500 millones de libras en activos, incluidas medidas para la reparación de fugas en las redes de distribución; así como para paliar los efectos de inundaciones y sequías, además de otros 5.000 millones en gastos operativos, incluidos personal, servicios, electricidad, productos químicos, etc.

Es por todo ello que la figura de un regulador único, independiente y transparente, es crucial para afianzar la estabilidad inversora, asegurar que los ciudadanos reciban unos altos estándares de servicio a un precio justo, así como para consolidar la preparación de la industria del agua para enfrentarse a desafíos futuros como el cambio climático.

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