Decisiones acertadas en saneamiento mitigan las inundaciones urbanas

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Sobre el blog

Vicente R. Navarro Planas
Ingeniero Civil (UC) y Máster en Ing. Hidráulica y Medio Ambiente (UPV), especializado en Hidráulica Urbana. Bloguero en iAgua. Voluntario activo en una ONG de sensibilización y cooperación al desarrollo en proyectos de ing. Miembro de YWP España.
  • Decisiones acertadas saneamiento mitigan inundaciones urbanas
    Fuente de la imagen: Mayka Santana (Palma de Mallorca)

Las redes de saneamiento (también denominadas redes de alcantarillado, de drenaje o las cloacas) constituyen una de las infraestructuras urbanas con menor visibilidad, pero mayor trascendencia en una población. Se caracterizan por transportar los fluidos en lámina libre (sin presión), esto es, en régimen normal de funcionamiento no van completamente llenas; aunque excepcionalmente, en circunstancias puntuales, pueden entrar en carga y funcionarían a tubo lleno (a presión).

El objetivo principal de un sistema de saneamiento es recoger el efluente de las acometidas de los usuarios y transportarlo hasta un centro de tratamiento de aguas residuales (EDAR). En el caso de las redes unitarias, a diferencia de las separativas, se transportan conjuntamente las aguas residuales junto con las aguas superficiales procedentes de lluvias. Estas aguas serán depuradas en contaminantes (hasta alcanzar un mínimo legal exigido) para su posterior vertido al medio receptor o reutilización en usos autorizados (riego de calles, campos de golf, agricultura, etc.). 

Por tanto, la única función de las redes de drenaje no reside en la mencionada misión higienista, sino también en la protectora hasta un determinado nivel frente a eventos de precipitación, puesto que evacúan las aguas pluviales, que resultan mayores en proporción volumétrica respecto a las residuales, más predecibles debido al consumo humano e industrial. Este nivel de protección de la red viene dado por el periodo de retorno T, que se podría definir como el valor esperado del período entre excedencias (en años). De ahí que el diseño tradicional de estas redes se haya basado principalmente en la predicción de las tormentas, a pesar del carácter aleatorio de esta variable meteorológica.

La elección del periodo de retorno T debería basarse en un balance entre el coste de la red y la disminución de los daños, pese a la complejidad en la evaluación de éstos

Indiscutiblemente, cuanto mayor sea el periodo de retorno de diseño de la red, el alcantarillado estará preparado, dimensionado, para trasegar un mayor volumen de flujo procedente de las aguas pluviales. Por consiguiente, menores daños tangibles (económicos) e intangibles (de cariz social, principalmente) acontecerán, pero también mayor resultará la inversión estructural. En esta tesitura, la elección del periodo de retorno T debería basarse en un balance entre el coste de la red y la disminución de los daños, pese a la complejidad en la evaluación de éstos. Además, el conocimiento de la normativa y legislación del emplazamiento donde se desee construir o rehabilitar la red resultará indispensable para el proyectista.

Habitualmente, los periodos de retorno de diseño suelen oscilar entre 5 y 15 años, a excepción de los niveles de protección para climas muy húmedos, alrededor de 2 años, o para otros caracterizados por lluvias torrenciales otoñales, como el clima mediterráneo en la ciudad de Valencia, donde es de 25 años (según la última actualización de la Normativa de 2003, conservado desde 1987). Sin embargo, la disyuntiva entre costo y riesgo tiende a ser resuelta a priori por decisión política.

Figura 1. Ejemplo de representación gráfica de distintas curvas IDF.

Sin embargo, la disyuntiva entre costo y riesgo tiende a ser resuelta a priori por decisión política

A partir de las curvas IDF (Intensidad - Duración - Frecuencia), puede constatarse que para una misma duración del evento de lluvia un mayor periodo de retorno llevará asociado una mayor intensidad máxima anual de precipitación (Figura 1). Este volumen de precipitación creará un mayor volumen de escorrentía, que forzará que trasiegue un mayor volumen de agua por la red de saneamiento, pudiendo sobrecargarla y aumentando el riesgo de inundación urbana, con todas las consecuencias (tanto en calidad como en cantidad) que ello conlleva: desde problemas asociados al volumen de inundación al foco de enfermedades e infecciones que las mismas constituyen, debido a su carga contaminante.

Entrada de blog basada en los conocimientos adquiridos a lo largo de la docencia y el Trabajo de Fin de Máster en Ingeniería Hidráulica y Medio Ambiente, especialidad en Hidráulica Urbana: "Modelo heurístico de rehabilitación de las redes de drenaje urbano mediante el uso combinado de la sustitución de conductos y la instalación de depósitos de retención". Universitat Politècnica de València. Vicente R. Navarro Planas.

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