Drenaje urbano, la tarea pendiente de América Latina

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    "Es necesario que en la planificación urbana se tome en cuenta el importante rol del drenaje para la sostenibilidad de las ciudades"

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En América Latina, el aumento en la frecuencia de precipitaciones de gran intensidad produce inundaciones urbanas que recurrentemente generan pérdidas materiales y humanas, así como cuantiosos daños a la infraestructura de las ciudades que afectan notablemente a las economías nacionales.

Un ejemplo ampliamente conocido es el de Barranquilla, Colombia. La frecuente ocurrencia de lluvias convectivas locales intensas convierte a las calles centrales de la ciudad en una especie de ríos urbanos, con elevadas alturas de agua y potentes velocidades de flujo. Estas inundaciones ocurren por una densa concentración urbana que ha desatendido la conservación del drenaje natural y la protección ambiental de los arroyos que atraviesan la ciudad, además de desaciertos en las regulaciones de uso del suelo urbano.

Es necesario que en la planificación urbana se tome en cuenta el rol del drenaje

Adicionalmente, las inundaciones afectan principalmente a las poblaciones más vulnerables, que suelen habitar en viviendas precarias construidas de manera informal en zonas naturalmente inundables, ubicadas en grandes pendientes que realmente no son las más aptas para la edificación y dotación de servicios urbanos.

Hasta ahora el común denominador en la región es que los países han asumido una estrategia reactiva a la ocurrencia de estos eventos catastróficos, sin concordancia con la gestión de cuencas y el planeamiento urbano. Esta estrategia no es sustentable si no se considera la adecuación de las políticas de uso del suelo en conjunto con el agua, ya que los volúmenes de escorrentía se incrementan exponencialmente con la impermeabilización urbana.

Es necesario que en la planificación urbana se tome en cuenta el importante rol del drenaje para la sostenibilidad de las ciudades, dentro de una concepción integrada del ciclo urbano del agua y una estrecha vinculación funcional con otros sectores de infraestructura. De esta forma, se deben considerar el ajuste de las regulaciones sobre el uso del suelo y la construcción de edificaciones, las medidas e incentivos para reducir los volúmenes de escurrimiento en su origen y los sistemas de alerta de inundaciones, así como de gestión de emergencias.

En el proceso de adopción del enfoque integrado del ciclo urbano del agua, en América Latina se ha dado prioridad a la prestación de los servicios de agua potable y saneamiento, que generalmente cuentan con una estructura marcada por una visión empresarial, una robusta regulación e instituciones rectoras. Este, lamentablemente, no es el caso del drenaje pluvial en las ciudades, que no posee el mismo nivel de planificación e institucionalidad.

La necesidad de contar con organismos gestores que se dediquen exclusivamente al drenaje urbano se hace cada vez más imperante

La necesidad de contar con organismos gestores que se dediquen exclusivamente al drenaje urbano se hace cada vez más imperante, a la vez que los efectos de la variabilidad climática, evidenciados en fenómenos como El Niño de este año, siguen amenazando a la integridad de las ciudades.

En este sentido, CAF -banco de desarrollo de América Latina- propone lineamientos de acción para consolidar un modelo de gestión de drenaje urbano sostenible, agrupados alrededor de tres pilares. Primero, una concepción técnica integrada de la gestión del suelo y del agua en el ámbito urbano, definida por una visión a largo plazo que oriente las decisiones sobre los diferentes aspectos técnicos, garantizando la optimización de costos y la protección del medio ambiente. Las alternativas de ingeniería y construcción de obras deben estar alineadas con los criterios bajo los cuales se diseñó la planificación urbana.

En segundo lugar, se requiere un modelo institucional exclusivo y responsable por la rendición de cuentas a la sociedad, mediante procesos de consulta para mantener un adecuado balance de los intereses de diversos grupos sociales.

Por último, es necesario afianzar un sistema de financiamiento que permita recuperar las inversiones realizadas y generar ingresos para cubrir, al menos, los costos de planificación, ingeniería y gestión del drenaje urbano.

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