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El bosque de ribera y sus beneficios sobre el ciclo del agua: dos caras de la misma moneda

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Sobre el blog

Xavi Duran Ramírez
Responsable de prensa en la Agencia Catalana del Agua. Periodismo (UAB) y Humanidades (UPF). Máster en Dirección de Comunicación (UAB), Máster en Periodismo Ambiental (IIFA) y Máster en Gestión Hotelera y Turismo (ENEB/Ui1).
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  • bosque ribera y beneficios ciclo agua: dos caras misma moneda

El ciclo integral del agua, para la mayoría de la ciudadanía, es el conjunto de infraestructuras que existen para captar y suministrar agua a nuestros hogares. El siguiente paso de este proceso es la recogida y tratamiento de las aguas residuales, para retornarlas al medio hídrico o bien reutilizarlas. 

A veces da la sensación que una mejor gestión del ciclo integral del agua debe obligatoriamente pasar por la construcción de grandes infraestructuras y disponer de los tratamientos más avanzados. De este modo no se han tenido en cuenta lo que se conoce como servicios ecosistémicos, que son aquellos beneficios que un ecosistema aporta, de un modo natural, a la sociedad, mejorando la salud, la economía y la vida de los ciudadanos y ciudadanas. Por lo tanto, en muchos casos, las soluciones simples son las que pueden ser más efectivas.


Fuente: UICN

La recuperación de la cuenca contaminada de Catskill (Nueva York)

Los habitantes de Nueva York (alrededor de unos 8,5 millones de personas) necesitan diariamente una cantidad de agua cercana a los 4 hm3, que reciben principalmente de la reserva de las cuencas de Catskill y Delaware, una meseta situada a unos 160 kilómetros de la Gran Manzana. Hace varios años, el aumento progresivo de la demanda y la contaminación producida por vertidos de aguas residuales provocó la alteración de su calidad.

Inicialmente, para revertir esta situación, se recurrió a un reciclaje biótico (raíces y microorganismos del suelo) para mejorar la calidad del agua en su origen.

Esta medida inicial, que tuvo una gran efectividad, supuso un coste de implantación reducido (cifrado alrededor de los 1.500 millones de dólares), que se alejan mucho de los costes en la construcción de plantas potabilizadoras (hasta 8.000 millones de dólares, a los que se tendría que sumar unos 300 millones más en costes de explotación), tal y como se expone en esta tesis


Sistema de abastecimiento de agua para la ciudad de Nueva York. Fuente: The New York Times

Mediante la plantación de especies como el pino blanco, el roble, el arce azucarero, entre otras, se produce en las cabeceras de los ríos Catskill y Delaware una reducción natural de la temperatura del agua, una mejora en el estado cualitativo del agua, además de ser un espacio para albergar todo tipo de especies animales autóctonas.

En la actualidad, estas medidas se han complementado con la construcción de grandes infraestructuras complementarias para garantizar el abastecimiento, como la planta de tratamiento con desinfección con rayos ultravioleta (UV)

Las cuencas de los ríos Catskill y Delaware garantizan el 90% de las necesidades hídricas de Nueva York, con cerca de 9 millones de habitantes

Las mejoras del bosque de ribera en la cuenca del Llobregat. Reducción de los costes de potabilización

Hace más de cinco años se dio a conocer un estudio llevado a cabo por el Instituto Catalán de Investigación del Agua (ICRA), la ACA, Aguas de Barcelona, ATLL y CETaqua, en el que se cuantificaba el valor de los servicios ecosistémicos aportados por el buen estado del bosque de ribera para mejorar el estado cualitativo de los ríos. El estudio, que se centró en la cuenca del río Llobregat, establecía que los efectos del bosque de ribera en este curso fluvial permitían un ahorro de 79.000 euros en los costes de potabilización. En caso de llevar a cabo mejoras en estos ecosistemas fluviales, el ahorro podría oscilar alrededor de los 150.000 euros anuales.


Potabilizadora de Abrera (cuenca del Llobregat)

En este sentido, el bosque de ribera en buen estado hace posible el enfriamiento del agua, provocando la reducción de los costes de potabilización y la disminución de sustancias nocivas como los trihalometanos surgidas durante el proceso.

“Mejorar el estado del bosque de ribera en la cuenca del río Llobregat podría suponer un ahorro de 150.000 euros anuales en los costes de potabilización”

El bosque de ribera para minimizar las inundaciones

También debemos tener en cuenta el efecto del bosque de ribera en las avenidas de agua. En caso de que este ecosistema se encuentre en buen estado tendrá una mayor efectividad para reducir el impacto del agua en caso de que se registren importantes lluvias. De este modo, los posibles daños a bienes se pueden reducir si la vegetación está en buen estado y de este modo es capaz de amortiguar la fuerza y la intensidad del agua.

Uno de los mejores ejemplos en esta materia es la restauración y renaturalización del río Thur, en Suiza, un curso fluvial que acaba desembocando en el Rin. Curiosidades del Thur son sus importantes crecidas, que en ocasiones han originado olas que son aprovechadas por los surferos, tal y como asegura el portal de la Escuela de Surf Las Dunas, Anécdotas aparte, en este curso fluvial, para precisamente amortiguar la erosión de las crecidas se ha optado por renaturalizar el río, con el objetivo de recuperar su dinámica fluvial natural, generando los menores daños posibles. Entre varias medidas cabe destacar la creación de hábitats riparios para consolidar la ribera de este curso fluvial.


El antes y el después de la descanalización del río Thur. Fuente: Eawag

Para ver ejemplos más cercanos, en nuestro país, recientemente se ha anunciado que la Confederación Hidrográfica del Júcar tiene previsto destinar unos 2 millones de euros para la restauración de una zona de unas 20 hectáreas de los ríos Júcar y Moscas, a su paso por Cuenca.

Las medidas, que mejorarán la conectividad fluvial y reducirán el riesgo en caso de avenidas, consisten en la construcción de motas, taludes y escolleras, así como muchas otras medidas que permitirán regenerar el bosque de ribera.

Otros municipios como Pamplona también están apostando por este tipo de soluciones y, en el caso que os comentaré, incluso más drásticas en lo que a renaturalización se refiere. Recientemente ha salido a la luz pública de un estudio para minimizar el riesgo de inundaciones y mejorar el estado ecológico del río Arga. En este análisis se evidenciaría que las motas y escolleras, consideradas como medidas duras, no son efectivas y se plantea dar más espacio al río y redefinir sus usos. Entre las diversas medidas del proyecto se plantea la mejora fluvial mediante una propuesta de restauración fluvial. Con esta iniciativa se pretendería volver al estado natural y devolver al río lo que es suyo, algo que conllevará una mejora de la seguridad y de la calidad del agua.

Precisamente el río Arga presenta numerosos obstáculos a lo largo de su paso por Pamplona. 22 puentes y más de 100 presiones puntuales hacen que el curso del agua esté condicionado, así como también su calidad.


El río Arga a su paso por Pamplona (febrero de 2015). Fuente: Pablo Ojer/ABC

También la Agencia Catalana del Agua (ACA) ha puesto recientemente a licitación un contracto que permitirá definir medidas para recuperar el comportamento natural de zonas inundables en las cuencas del Ter, la Muga y la Tordera.  

En el ciclo del agua no hay soluciones mágicas

El lema del Día Mundial del Agua para este 22 de marzo de 2018 es “la respuesta está en la naturaleza” y cómo podemos recudir sequías, inundaciones y la polución del agua con soluciones que están en la naturaleza. A veces, volver a los orígenes puede ser la mejora más sensata.

Sin embargo, pienso que las medidas consideradas como "blandas" y que se centran en las respuestas que nos da la naturaleza no son definitivas y adecuadas para todas las realidades. Soy de la opinión que las actuaciones naturales son adecuadas como un buen punto de partida o como parte de una solución que incluya a más actuaciones. Cojo el ejemplo del abastecimiento de agua en Nueva York: las medidas naturales adaptadas en las cabeceras de los ríos Catskill y Delaware son un importante punto de partida, pero para garantizar agua de calidad para 8,5 millones de personas son necesarias actuaciones complementarias. También las medidas planteadas por Pamplona y la Confederación Hidrográfica del Júcar muestran una disparidad de criterio: en las primeras se considera que las motas y escolleras no son efectivas, mientras que en las segundas se contemplan estas soluciones como complementarias. 

El ciclo del agua, por lo tanto, se debe componer de actuaciones variadas y complementarias, reduciendo así los costes y garantizando el agua en cantidad y calidad.  

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