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Los contaminantes emergentes

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Sobre el blog

Xavi Duran Ramírez
Responsable de prensa en la Agencia Catalana del Agua. Periodismo (UAB) y Humanidades (UPF). Máster en Dirección de Comunicación (UAB), Máster en Periodismo Ambiental (IIFA) y Máster en Gestión Hotelera y Turismo (ENEB/Ui1).

En la actualidad se llevan a cabo exhaustivos controles para asegurar que el agua que llega a nuestros hogares cumpla con los requisitos que establece la ley. Se controlan, por citar varios ejemplos, los niveles de cloruros, sulfatos, nitrógeno, amoníaco, trihalometanos, entre muchos otros. Éstos tienen que estar dentro de los parámetros legales, tal y como se puede consultar en el Real Decreto 1423/1982 de 18 de julio.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la elección de estos contaminantes se configuró en un periodo en que los ríos tenían altos niveles de contaminación, producidos en gran parte por los vertidos procedentes de la actividad industrial y de los núcleos de población, que carecían hasta finales de los 80, de sistemas de depuración suficientes. Actualmente, cuando muchas comunidades autónomas garantizan el saneamiento de su población por encima del 90% (Cataluña en un 97,1% y Murcia al 99%, por citar un par de ejemplos), surgen nuevos productos contaminantes que se encuentran en concentraciones bajas pero que se deben tratar en el futuro.

En ríos como el Jarama o el Ebro se han detectado elevadas concentraciones de fármacos y drogas en sus aguas

Medicamentos y drogas en nuestros ríos

Desde hace unos siete años hemos visto varias noticias que alertan de la presencia de fármacos (principalmente antiinflamatorios) y cosméticos en el agua de los ríos. Esto se debe a los hábitos de consumo de la sociedad, que elimina estas sustancias a través de la orina, la cual llega a los ríos después de ser tratada en los sistemas de depuración, tal y como informó TVE

A pesar de que hay estudios que demuestran la eliminación parcial de medicamentos como el ibuprofeno, el paracetamol o el bezafibrato (producto para disminuir los triglicéridos en la sangre), sí se detecta que componentes como la carbamacepina (para tratar la epilepsia y las convulsiones) son más difíciles de tratar en las estaciones depuradoras.

También se han detectado drogas como cocaína y anfetaminas en ríos como el Jarama o el Ebro, que pueden provocar graves alteraciones para los organismos acuáticos.

Se estima, de media, que los ciudadanos echan diariamente un kilo de medicamentos o residuos de medicamentos a través del lavabo

Micro plásticos

Hace unos días publiqué un post informando de la presencia de micro plásticos en el agua del grifo de varios países. Desgraciadamente, el plástico, que es un producto que monopoliza muchos de nuestros hábitos de compra, no se gestiona siempre de un modo correcto y es muy habitual que este residuo llegue al medio, donde tarda decenas de años en eliminarse. Sus micro partículas, que pueden llegar a los ríos mediante los procesos de lavado e incluso a través de la lluvia (nubes cargando agua del mar, donde la presencia de plástico es muy elevada), son nocivas para los seres acuáticos pero también para las personas. Es evidente que hay la necesidad de controlar estas sustancias, calibrar su peligrosidad y buscar soluciones para que los sistemas de saneamiento pueda tratar y eliminar estas sustancias nocivas.

Primeros rayos de esperanza

La oxidación de estos componentes se erige como la principal solución que existe aplicable a los sistemas de saneamiento

La Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha diseñado una solución efectiva para la degradación de contaminantes emergentes como los fármacos, tal y como informó La Vanguardia hace tres días. Se estudió, según la noticia, con un nuevo proceso de descomposición de peróxido de hidrógeno en presencia de catalizadores de hierro que ha permitido eliminar la presencia de fármacos. 

El centro tecnológico Ainia, mediante la tecnología consistente en la aplicación de tecnologías de oxidación avanzada, ha testado en laboratorio la eliminación de contaminantes emergentes (fármacos, pesticidas, drogas, entre otros). 

Estos ejemplos demuestran que hay conciencia de la necesidad de controlar y tratar los contaminantes emergentes. Ahora es necesaria la coordinación entre el mundo científico y las administraciones públicas, para probar estas nuevas tecnologías y estudiar su implantación en los sistemas de depuración de aguas residuales.

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