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Estado Islámico y el control del agua como estrategia

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  • Estado Islámico y control agua como estrategia

Sobre el blog

Xavi Duran Ramírez
Responsable de prensa en la Agencia Catalana del Agua. Periodismo (UAB) y Humanidades (UPF). Máster en Dirección de Comunicación (UAB), Máster en Periodismo Ambiental (IIFA) y Máster en Gestión Hotelera y Turismo (ENEB/Ui1).
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Como una mancha de petróleo en el mar, la influencia de Estado Islámico se ha ido extendiendo por varios territorios de Siria e Irak. La inestabilidad de estos dos países, afectados por varios conflictos armados, ha provocado el arraigo y la extensión de un grupo terrorista que existe desde 2003. Su estrategia ha consistido en recurrir a la interpretación más literal y ortodoxa del Islam, pero este retroceso en el tiempo se ha combinado con el uso de técnicas modernas como la propaganda a través de las redes sociales, la creación de producciones audiovisuales para recrear sus atrocidades y un sistema muy efectivo para reclutar soldados que se unan a la causa y que puedan actuar en cualquier lugar del mundo. Su estrategia no sólo se ha basado en mostrar sus atrocidades contra el patrimonio histórico de Petra o Niniveh, sino también en controlar los recursos hídricos en una de las zonas más áridas del planeta. Son conocedores que controlar un recurso básico les puede dar una ventaja crucial.

Turquía aprovecha el 30 % del Éufrates, mientras que Siria se abastece del 85 % e Irak del 100 %

Dos ríos con larga historia

El territorio donde se asienta la influencia de Estado Islámico coincide con las cuencas de los ríos Tigris y Éufrates, dos cursos fluviales que fueron cruciales en el desarrollo de Babilonia. Estos dos cursos fluviales acostumbran a incrementar su caudal debido a las lluvias entre abril y mayo, mientras que en el resto del año hay una gran variabilidad en las aportaciones, sobre todo en sus cabeceras en el norte de Irak y Turquía (ver mapa, cuya fuente se puede consultar aquí).

Las 3 principales presas

En Irak, las presas de Mosul, Falujah, i Haditha (o Qadasiyah) son las más importantes, ya que permiten gestionar las posibles avenidas, dosificar la irrigación y también generar energía eléctrica. Precisamente la primera, la de Mosul, es la principal generadora de energía eléctrica en Irak. Según la BBC, a finales de 2015 el califato controlaba seis presas en Siria e Irak.

Según Patrick Keys, un experto en seguridad hídrica y realizando doctorado en el, Stockholm Resilience Centre, considera que las principales amenazas de los recursos hídricos en el territorio controlado por Estado Islámico pueden pasar por la construcción de nuevas presas para retener más agua, destruir algunas existentes y generar inundaciones agua abajo, contaminar y envenenar el agua para los ciudadanos agua abajo, entre muchas otras amenazas. Precisamente, para frenar el avance de las tropas adversarias, dejaban sin agua a las zonas del sur. Según varios medios, la presa de Mosul se encuentra actualmente en una situación crítica, por asentarse sobre un lecho soluble. Esto ha obligado a continuadas mejoras desde 1986, que en los últimos años se han visto interrumpidas por la ocupación de la presa por parte de Estado Islámico, que interrumpió todos los trabajos paliativos.

Algunas fuentes consideran que Estado Islámico quiere dañar las infraestructuras hídricas, mientras que otras consideran que esta organización las quiere preservar como estructuras de estado

Agua como estructura de estado

Otras fuentes, sin embargo, apuntan que las intenciones de Estado Islámico no buscan dañar las grandes infraestructuras hídricas sino todo lo contrario, garantizar el abastecimiento para toda la población de su califato, tanto para demandas domésticas como para el regadío. Precisamente uno de los sistemas de esta organización para ganarse el apoyo de los ciudadanos en territorios que simpatizan con EI es hacerse cargo de la garantía de los servicios básicos.

Cortes de suministro en Mosul

Desde finales de 2016 se está librando una intensa batalla en Mosul entre las tropas gubernamentales de Irak y el Estado Islámico, después de dos años de control de esta ciudad estratégica por parte del califato. La batalla librada por el grupo terrorista utiliza todas las soluciones posibles, entre ellas provocar la rotura de tuberías de agua cerca de las zonas de conflicto, además de cortar la luz a las estaciones de bombeo en las zonas que penetran las tropas del gobierno iraquí.

El futuro

Parece que el poder de Estado Islámico se ve debilitado poco a poco, aunque su pérdida de territorio es cuando la organización puede ser más dañina, tanto en Oriente Medio como el cualquier rincón del mundo. También es cierto que antes de su consolidación, esta zona del mundo ya había sufrido varios conflictos, por lo que se tendrá que analizar el estado de las grandes infraestructuras y analizar la garantía de agua. Alrededor de 2008 ya se alertaba del descenso de caudal de los ríos Tigris y Éufrates, debido al aumento del consumo y la excesiva utilización de caudal para generar energía eléctrica. Esto provocó que en zonas del curso bajo de estos ríos hubiera problemas de calidad del agua e incremento de la salinización del agua. Es evidente que reconstruir esta zona requerirá ayudas por parte de todos para que la región no quede abandonada a su suerte.