La gestión del agua entre fronteras

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Sobre el blog

Xavi Duran Ramírez
Responsable de prensa en la Agencia Catalana del Agua. Periodismo (UAB) y Humanidades (UPF). Máster en Dirección de Comunicación (UAB), Máster en Periodismo Ambiental (IIFA) y Máster en Gestión Hotelera y Turismo (ENEB/Ui1).
  • gestión agua fronteras

Es habitual que la gestión de los recursos hídricos sea un tema complejo y que entraña muchos conflictos y disputas. Esta complejidad sube de intensidad si hablamos de la gestión del agua en zonas transfronterizas entre dos países distintos como España y Francia, concretamente con los casos de la comarca de la Cerdaña, en el norte de Cataluña, y en la bahía del río Bidasoa en Euskadi. Me centraré en analizar la gestión del agua en la zona de la Cerdaña, centrándome en los casos de las localidades de Puigcerdà y Llívia,  que forman parte de España y que deben abordar la gestión del agua de manera consensuada con Francia.

Existe lo que se conoce como la Comisión Internacional de los Pirineos (CPI), una reunión entre representantes de España y Francia que sirve para analizar y tratar asuntos transfronterizos de interés mutuo. La última reunión (la número 40) tuvo lugar en París a finales de 2014. Además de abordar otras cuestiones, en temas hídricos se analizó el tratamiento de aguas residuales francesas en la depuradora de Puigcerdà, el balizamiento de la bahía de Chingudi; el abastecimiento de agua al enclave de Llívia a través de los canales internacionales de Puigcerdà, Angostrina y Llívia.

Las necesidades hídricas de Puigcerdà y Llívia se satisfacen con recursos hídricos procedentes de Francia

Los tratados de Bayona

Estos acuerdos, que fueron un total de cuatro firmados entre 1856 y 1868, sirvieron para delimitar los límites fronterizos entre España y Francia. En 1868 se firmó el acta final de la definición de los límites entre ambos reinos y se fijaron los derechos sobre el abastecimiento de agua en la Cerdaña, en concreto los casos de Puigcerdà y Llívia. Sobre este último caso, los aprovechamientos se regulan a través del Reglamento para el uso del agua del canal de Angostrina y Llívia, que fija una dotación de 76 l/s desde el 1 de julio hasta el 1 de octubre (durante tres días y cuatro noches cada semana) para destinar agua para el riego de 76 hectáreas con agua del río Angostrina, afluente del Reur.

Por lo que respecta a las necesidades de agua de boca para Llívia, se satisfacen con una captación del río Err. Sin embargo, en épocas veraniegas el caudal es insuficiente debido a unas obras llevadas a cabo en parte francesa y que han provocado el descenso de caudal, algo que provoca unos prejuicios sobre los derechos históricos adquiridos para la localidad.

Los aprovechamientos de agua para Puigcerdà también se fijan en un Reglamento, en este caso el que fija los usos del canal de Puigcerdà (también recogido en el tratado de Bayona), con agua procedente del río de Querol o Aravó mediante la presa de Ruités. Se establece una franja horaria de 12 horas (de las cuatro de la mañana a las cuatro de la tarde) para necesidades de riego, con un mínimo de 300 l/s. Cada año, el Ayuntamiento de Puigcerdà se encarga de llevar a cabo varios trabajos de adecuación del canal para garantizar el agua a unos 20 agricultores.

La depuradora de Puigcerdà recibe aguas residuales generadas en Francia

Por lo que respecta al saneamiento, la depuradora de Puigcerdà trata aguas residuales procedentes del país vecino. La planta, construida en 1995, depura las aguas de Puigcerdà, LLívia, además de varias localidades francesas como Bourg-madame, Err, Angostrina, entre otras. 

Conflictos en la gestión

Tal y como he comentado al inicio de este post, la gestión del agua ya es un tema complejo en un mismo territorio, pero la complejidad sube de nivel cuando la gestión se debe llevar a cabo entre dos países, con intereses diferentes. Históricamente se han producido varios conflictos entre España y Francia por los aprovechamientos de agua de los canales de Angostrina y Puigcerdà. Se han fijado comisiones de trabajo con el propósito de tratar y resolver problemáticas relacionadas con los derechos históricos, los caudales de agua aprovechados y la necesidad de implantar caudales de mantenimiento. Las relaciones se complican más a raíz de la intención, por parte de Francia de crear un canon del agua para el uso del agua en cuenca francesa, algo a lo que España no está a favor, ya que medidas de este tipo deben ser tratadas de un modo bilateral y acordado.

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