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La masificación turística y los residuos obligan a cerrar una de las playas más bonitas del mundo

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Sobre el blog

Xavi Duran Ramírez
Responsable de prensa en la Agencia Catalana del Agua (ACA). Doctorando en Periodismo y Comunicación. Máster en Dirección de Comunicación Institucional y Empresarial.
Minsait
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Hace 18 años se estrenó la película The beach, interpretada por Leonardo di Caprio y que transcurre en Tailandia, donde un grupo de jóvenes decide abandonarlo todo para irse a vivir en una pequeña isla del Índico, lejos de la civilización y sin depender de las nuevas tecnologías.

La playa recibía, de media, 4.000 turistas y 200 embarcaciones cada día

La acción de la película se desarrolla principalmente en la playa tailandesa de Maya Bay, ubicada en la isla tailandesa de Ko Phi Phi Leh. La arena blanca y las aguas transparentes de esta playa, inmortalizada a través del cine, han provocado la llegada masiva de turistas en los últimos años.

Según Associated Press, diariamente se recibía la visita de 4.000 turistas, algo que ha provocado la retirada del coral que había en la playa (unas 200 embarcaciones atracaban a diario en la playa) y la desaparición de las especies animales típicas de este ecosistema.


La playa mostrando el elevado número de personas y barcos. Fuente: AP Photo/Rajavi Omanee

Cierre de cuatro meses

Las autoridades han decidido cerrar el acceso a esta playa durante 4 meses, con el objetivo de que se recupere el coral y la vida animal de la zona. Veremos si este lapso de tiempo es suficiente y si, transcurridos estos mesos, se sigue permitiendo el libre acceso a la playa. De ser así, la medida puede ser poco efectiva.

La masiva afluencia de visitantes ha desplazado el coral y ha provocado la desaparición de las especies marinas de la zona

Desgraciadamente, esta situación también se da en otros enclaves paradisíacos. En Filipinas, el presidente del país decretó no poder acceder a la isla de Boracay, según publicó 20 Minutos, con pequeñas playas que llegaron a estar muy masificadas y con un registro de más de 2 millones de visitantes en 2017. En este caso, la acumulación de residuos, una red de alcantarillado insuficiente y el vertido ilegal de aguas residuales por parte de varios hoteles han provocado la contaminación de las aguas. Según las autoridades filipinas, en esta zona las playas "huelen a mierda". Sobran las palabras.


Playa en la isla de Boracay. Fuente: Alexey Komarov/Wikpiedia Commons

Ser eficientes

Precisamente hoy, el periódico La Vanguardia publica una interesante y esperanzadora noticia sobre el descenso de un 30% de las bolsas de plástico en el lecho marino. Esto se debe a la obligatoriedad de pagar por estas bolsas en Europa.

Estas medidas son un buen punto de partida, pero es necesario regular el turismo en determinadas zonas del planeta, tanto por las infraestructuras que se construyan como por el número de personas que las puedan visitar. Islas paradisíacas como las que menciono en este post deben tener un mayor control de acceso, pero también otros lugares de interés como Petra o algunos templos egipcios, que sufren el deterioro causado por miles de turistas. No nos podemos arriesgar a perder nuestro patrimonio cultural o natural. 

Con casos así siempre me viene a la cabeza la película Star Trek IV. misión salvar la tierra, estrenada en 1986 y que consiste en los altercados magnéticos en la Tierra que generan varios cataclismos y que están provocados por una fuente desconocida. El canto de las ballenas es la única manera de calmar a esta entidad, pero en la época que transcurre la película, estos mamíferos acuáticos están extinguidos. Y no sigo para no hacer spoiler...