Las peores catástrofes mundiales del saneamiento de las aguas residuales

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Sobre el blog

Xavi Duran Ramírez
Periodista y responsable de prensa en la Agencia Catalana del Agua. Licenciado en Periodismo (UAB) y Humanidades (UPF). Máster en Dirección de Comunicación Empresarial e Institucional (UAB) y Máster en Periodismo Ambiental (IIFA).
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Este año, el Día Mundial del Agua tiene como lema la necesidad de sanear de un modo adecuado las aguas residuales procedentes de la actividad humana. Aunque en nuestro país la mayoría de la población tiene acceso al saneamiento, teniendo en cuenta que en España hay activas unas 2.000 depuradoras que tratan más de 4.000 hm3 al año, en el resto del mundo la cifra aún tiene margen de mejora. Según la Organización Mundial de la Salud, sólo el 68% de la población mundial utiliza en la actualidad una instalación de saneamiento. Es evidente, pues, que hay espacio para la mejora, sobre todo en los países en vías de desarrollo.

Con este post quiero reivindicar la necesidad de dotar de un saneamiento adecuado a toda la población mundial, pero hacer sobre todo hincapié en mantener en buen estado los sistemas de saneamiento existentes y evitar desastres que puedan proceder de depuradoras y sistemas ya existentes y que en muchos casos son evitables. Aquí empieza mi lista sobre los peores desastres que he encontrado y que se centran en problemáticas concretas generadas por la escasa inversión, la deficiente gestión de los sistemas de saneamiento, los fenómenos meteorológicos extremos, el vandalismo, la corrupción y la ausencia de políticas hidrológicas integrales.

El 68% de la población mundial tiene acceso al saneamiento de las aguas residuales

1. La escasa inversión: rotura del muro de una balsa con aguas residuales en Gaza. Sobre todo, aquí la desgracia es a nivel personal, ya que en marzo de 2007, la rotura de un muro de una balsa que contenía y almacenaba aguas residuales en Gaza se rompió y provocó la muerte de cuatro personas (una mujer y tres niños). A efectos de daños materiales en el entorno hay que destacar que la balsa estaba a mayor altura que el terreno que tenía alrededor (unos dos metros), lo que amplió el efecto de los daños. El vertido afectó además a 20 personas, destruyó completamente 20 casas y dañó a otras 250 viviendas. Finalmente, el desastre provocó el desplazamiento de 1.500 personas hacia otras zonas. Esta escasa inversión tiene lugar en una de las regiones más pobres y castigadas del planeta, azotada de un modo constante por un conflicto bélico de difícil solución.

2. La deficiente gestión de un sistema de saneamiento: fallo de una estación de bombeo en la depuradora de Seafield (Escocia). Un mes después del desastre en Gaza nos trasladamos a la capital de Escocia, Edimburgo, donde el fallo de una estación de bombeo del sistema de saneamiento de Seafield provocó el vertido al mar durante tres días de millones de litros de agua sin depurar, según informó el Daily Telegraph. La BBC, fue más precisa y cuantificó el vertido en 100 millones de litros de agua residual (1.000 litros por segundo). Las medidas más inmediatas que se adoptaron fueron la prohibición para pescar en la zona y de no realizar actividades en las playas cercanas. . El tema llegó hasta la justicia, que consideró culpable a la empresa que gestionaba en este momento la depuradora (Thames Water Services, empresa que en noviembre de 2007 pasó a nombrarse Veolia), imponiendo una multa en la que se tuvo en cuenta la rápida actuación, hecho que evitó daños el medio ambiente.

Además de la falta de inversión y planificación, el saneamiento debe afrontar otros problemas como los problemas de gestión, los fenómenos meteorológicos extremos, así como también el vandalismo

3. Fenómenos meteorológicos extremos: la rotura de un colector de aguas residuales en San Isidro (México). Un caso muy similar al primero que he comentado en este post, pero con mejor suerte, ya que en este caso no hubo que lamentar daños personales. Sin embargo, sí que afectó a unos 500 habitantes de la zona, con un vertido que llegó a los 6.000 m3/s y que fue causado por las intensas lluvias registradas en la zona. Este incidente del colector provocó el corte momentáneo de la principal autopista de la región.

4. El vandalismo: vertido de aguas residuales en Hawái (Estados Unidos). Provocar un agujero de manera deliberada en una conducción de aguas residuales en Ala Way Canal llevó al vertido de un total de 103.000 galones de agua (hay que tener en cuenta que 1 galón equivale a 3,7 litros). Las autoridades creen que una persona causó un agujero en esta conducción, provocando el vertido. La zona, según las autoridades, era un lugar donde los niños jugaban, donde se practicaba el surf y que era habitual que hubiera pescadores. En esta zona de Hawái son habituales los problemas de saneamiento. En 2006 y a causa de las intensas lluvias, se produjo la rotura de una tubería en Waikiki, provocando el vertido de 48 millones de galones de agua.

5. La corrupción: los problemas de saneamiento de ciudades como Karachi, en Pakistán. Según varios medios de comunicación y de testimonios que han estado viviendo en la ciudad durante más de dos décadas, se alerta de la presencia de aguas residuales en sus principales calles. A pesar de la inacción del gobierno, las fuentes apuntan a la responsabilidad de los trabajadores que recogen las basuras de la ciudad, que taponan las conducciones con el objetivo de ganar más dinero. Esto conlleva que las aguas residuales se mezclen con el agua potable, generando muchos casos de diarrea. Incluso se contabiliza que entre el 20 y el 28% de la población de Karachi muere por beber agua contaminada con bacterias nocivas.

En Pakistán, las aguas residuales vertidas de un modo habitual contaminan el agua potable, generando entre el 20 y el 28% de las muertes en la ciudad

6. La ausencia de una política hidrológica integral: los problemas de contaminación del río Nilo. Este curso fluvial ha proporcionado vida durante centenares de siglos a gloriosas civilizaciones como los egipcios. Considerado el río más largo del mundo, es la principal fuente de abastecimiento de países como Egipto, Sudán, y otros nueve países de África. Esto lleva a la necesidad de establecer políticas hidrológicas entre países que garanticen las demandas y no agoten sus recursos. Egipto tiene un déficit de agua anual de unos 20 millones de metros cúbicos. A estos problemas hay que añadir que el río presentan en algunos tramos altas concentraciones de metales pesados y también de residuos generados y vertidos por los cruceros turísticos que navegan por gran parte del río. También el Nilo recibe contaminantes procedentes de la actividad agrícola como los pesticidas y fertilizantes químicos. 

El río Nilo se enfrenta a varias problemáticas, como su sobreexplotación, la mala gestión de las aguas residuales y el vertido de contaminantes procedentes de la actividad industrial y agrícola

Se observa en este caso la necesidad de articular políticas integrales entre varios sectores (agricultura, turismo, industria, medio ambiente, entre otros), sobre todo para garantizar el buen estado del agua. Una cifra preocupante: 38 millones de egipcios beben agua contaminada, a raíz del vertido de 4,5 millones de toneladas de contaminantes industriales que llegan a la red de saneamiento. 

Es cierto que uno de los grandes problemas del mundo actual es la falta de sistemas de saneamiento en muchos países del mundo, lo que provoca la muerte de muchas personas y un importante daño en el medio ambiente. Es evidente que los países deben aplicar medidas al respecto, pero también es fundamental evitar desastres como los que relato en este post. Que las políticas del agua sean integrales y eclécticas, preservando lo que ya hemos logrado y mejorando en aquellas zonas donde todavía el saneamiento es, por desgracia, una utopía.

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