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Los depósitos de agua en las azoteas de los edificios de Nueva York: luces y sombras

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Sobre el blog

Xavi Duran Ramírez
Responsable de prensa en la Agencia Catalana del Agua. Periodismo (UAB) y Humanidades (UPF). Máster en Dirección de Comunicación (UAB), Máster en Periodismo Ambiental (IIFA) y Máster en Gestión Hotelera y Turismo (ENEB/Ui1).

Una de las principales características que definen parte del skyline de Nueva York es la presencia de unos grandes depósitos de agua que están ubicados en muchas de las azoteas de los edificios de la ciudad. La presencia de estas infraestructuras ya se identifica como un rasgo característico de la ciudad, amplificado por las innumerables películas que se han rodado en la capital de los rascacielos.

En Nueva York se estima que hay unos 17.000 depósitos, construidos mayoritamiente de madera y algunos de ellos con una antigüedad superior a los 100 años

Se estima que hay unos 17.000 depósitos en la ciudad de Nueva York, que se han construido desde finales del siglo XIX con el objetivo de garantizar el abastecimiento de agua en una ciudad que cada día crecía más y aumentaba así sus necesidades hídricas.

 

Ejemplo de algunos depósitos en las azoteas de Nueva York. Fuente: Fogonazos


A pesar de que el área de Nueva York dispone de recursos hídricos abundantes, tal y como indiqué en un post reciente, el rápido crecimiento de la ciudad combinado con el aumento de la actividad industrial y a la ausencia de sistemas de depuración -hecho que comportaba la acumulación de aguas residuales en las calles-, se tuvieron que buscar alternativas para garantizar el abastecimiento de agua.

La Asociación de Ciudadanos de Nueva York

Ante esta situación, un grupo de ciudadanos formó en 1863 la Asociación de Ciudadanos de Nueva York, una asociación civil formada por la clase adinerada con el cometido de reformar la gobernanza de la ciudad y llevar a cabo varias acciones para garantizar la salud de la ciudadanía. Dentro de este grupo había una unidad, conocida como el Consejo de Higiene y Salud Pública y que llegó a elaborar un mapa de las zonas con chabolas en 1860 y a reivindicar la necesidad de depurar las aguas residuales y garantizar el acceso de agua a toda la población.

Estos depósitos se construyeron en un contexto de incremento de demandas, de crecimiento vertical de la ciudad y de un aumento de la contaminación

A finales del siglo XIX, y con la creación del Departamento de Obras Públicas, se empezaron a llevar a cabo largas conducciones de agua por toda la ciudad y a construir los grandes depósitos de agua que hoy en día podemos ver en el cielo de Nueva York.

De 18.000 a 37.000 litros de capacidad

Si aplicamos la lógica, podemos pensar que va en contra de las leyes de la sostenibilidad construir depósitos de agua en las partes más altas de los edificios, teniendo en cuenta que esto implica un elevado coste energético para bombear el agua.

La construcción de estas infraestructuras en las partes elevadas de los edificios a partir de seis o más plantas se hizo para superar los problemas de presión, la cual era baja para impulsar el recurso hasta las cotas altas del edificio. De este modo se construyeron los depósitos de agua, con una estación de bombeo, que podían almacenar entre 18.000 y 37.000 litros de agua.

Aunque parezca que los depósitos estén concebidos para garantizar el abastecimiento de agua en situaciones de emergencia, en realidad estos depósitos se encargan de garantizar las demandas diarias, mientras que el recurso procedente del suelo sería para momentos de emergencia.

Los depósitos pueden tener a llegar una capacidad de hasta 37.000 litros y sirven para garantizar las demandas domésticas diarias

El agua que se almacena en estos depósitos se distribuye por gravedad, mientras que en el momento en que este reservorio empieza a descender de nivel, un bombeo se activa para impulsar el agua e incrementar sus reservas.

Tres compañías se reparten el pastel

Actualmente sólo hay tres empresas que se encargan de la construcción de estos depósitos, fabricados esencialmente de madera. Se utiliza este material porqué genera menos costes de mantenimiento que el acero, moderan mejor la temperatura y tienen un coste de fabricación cuatro veces inferior al del metal. Además, tienen una vida útil superior a las tres décadas.

Escaso mantenimiento

A pesar de que parezcan más un monumento del pasado de la ciudad que una infraestructura para el suministro de agua, todavía se siguen utilizando. En una noticia publicada por el The New York Times hace cuatro años se alertaba del abandono y del escaso mantenimiento de algunos de estos depósitos, encontrando en algunos casos concentraciones de bacterias como la Escherichia coli y coliformes fecales. Se estima en la información que un 60% de los depósitos de agua no recibirían el correcto mantenimiento.

A pesar de ser infraestructuras en servicio, varias fuentes alertan del escaso mantenimiento de estos depósitos, con presencia de sustancias nocivas

Las posibles causas de esta contaminación vendrían por la entrada a los depósitos de animales como pájaros y ardillas, evidenciando que los tanques no estarían correctamente cerrados. Incluso el mismo medio asegura que cada año el número de emergencias (311) registra docenas de llamadas de personas que aseguran haber enfermado a causa del consumo de agua, pero sin especificar que sea a causa del agua almacenada en las torres de agua. 


Mapa de las inspecciones en los depósitos de agua de Nueva York. Fuente: City and State New York

El portal City and State New York publicó un mapa sobre los resultados de las inspecciones llevadas a cabo en los últimos años en los depósitos. Los resultados se pueden consultar aquí. Como se puede ver en la imagen, hay un mayor número de depósitos sin inspeccionar que los correctamente revisados. 

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