Las sequías, ¿amenazas u oportunidades?

589
5

Sobre el blog

Xavi Duran Ramírez
Responsable de prensa en la Agencia Catalana del Agua. Periodismo (UAB) y Humanidades (UPF). Máster en Dirección de Comunicación (UAB), Máster en Periodismo Ambiental (IIFA) y Máster en Gestión Hotelera y Turismo (ENEB/Ui1).
  • sequías, ¿amenazas u oportunidades?

Por desgracia nos estamos acostumbrando demasiado a vivir periodos de sequía recurrentes en varios lugares de nuestro planeta. En la última década hemos sufrido situaciones delicadas en Cataluña (2007-2008), California y Francia (2016) y actualmente, la zona central de Italia, Bélgica y el norte de Francia también registran un largo déficit de lluvias y de humedad del suelo. No hace falta ir lejos y comprobar que gran parte de España vive un episodio de escasez de reservas, sobre todo en las cuencas del Duero y el Tajo, además de la zona de Galicia. Las perspectivas no son positivas y empezamos a darnos cuenta de que este tipo de fenómenos serán cada vez más recurrentes, por lo que se tendrán que abordar soluciones estructurales al más que posible déficit de agua.


Zonas de Europa con problemas de sequía. Fuente: European Drought Observatory

Para enfrentarse a las sequías, hay dos modelos claramente diferenciados de cómo posicionarnos al respecto: por un lado el modelo propositivo y proactivo, que concibe a las sequías como amenazas pero al mismo tiempo como oportunidades para buscar soluciones estructurales y que contribuyan, en el futuro, a reducir la vulnerabilidad del sistema. Por el otro, la postura del inmovilismo, aquella que sólo se concentra en mirar el cielo a diario con la esperanza de que varios frentes aporten las ansiadas lluvias e incrementen el volumen de los embalses.

En California, después de encadenar 4 años seguidos de sequía, se está potenciando la desalinización y la reutilización

La apuesta por la reutilización en California

Entre los años 2012 y 2016 se registró en esta zona de los Estados Unidos un largo periodo de sequía, que además registró las temperaturas más altas jamás contabilizadas y un déficit de precipitaciones, con los decimoprimeros registros más bajos desde 1895. La llegada de lluvias cuantiosas y continuadas entre finales de 2016 y principios de 2017 provocó la recuperación de las reservas, tanto de los embalses como de las aguas subterráneas.

Además de esta recuperación por causas naturales, el estado de California ha potenciado en los últimos años nuevas tecnologías como la desalinización (se está construyendo en San Diego la mayor planta del hemisferio oeste con capacidad para abastecer a 300.000 personas) y la reutilización, que en los próximos años ganará más protagonismo con una ambiciosa inversión prevista. Además, se ha identificado que la extracción del agua subterránea para usos agrícolas ha agotado en algunos momentos gran parte de las reservas y, por este motivo, se está potenciando el cambio hacia un modelo de agricultura inteligente y que comporte una gestión eficiente de los acuíferos.

Hubo la implantación de otras medidas, curiosas y a pequeña escala, pero también prometedoras, como los incentivos para comprar lavabos de bajo consumo o rebajas en el precio de plantas que requieren poca agua como los cactus. Habrá que ver en el siguiente periodo de sequía cómo se actúa al respecto y si las medidas llevadas a cabo son suficientes.

Es lógico que esperemos la llegada de las lluvias para disponer de recursos, pero son necesarias alternativas para garantizar demandas en caso de sequías y para preservar de manera permanente el uso de los recursos naturales 

Cataluña: incremento de la garantía en un 30%

Durante los años 2007 y 2008 se vivió en Cataluña una de las sequías más severas que se recuerdan. Con 18 meses consecutivos sin lluvias importantes en las cabeceras de los ríos, los embalses que abastecen Barcelona y su área metropolitana llegaron a situarse cerca del 20% de su capacidad. Las lluvias y las soluciones paliativas lograron evitar los cortes de suministro. Desde entonces, la apuesta por la desalinización (70 hm3 que se sumaron a los 10 hm3 ya existentes), la recuperación de pocos y captaciones (37 hm3), las mejoras en los tratamientos de potabilización (15 hm3/año), lograron incrementar la garantía de abastecimiento en las zonas más pobladas de Cataluña.

Aunque no se ha vivido un periodo igual, sí cabe recordar que en los años 2012 y 2016 se registraron varios meses sin lluvias, que llegaron a reducir el nivel de los embalses hasta el 50%. Si bien es cierto que las lluvias permitieron recuperar un nivel óptimo de agua en los embalses, hay que tener en cuenta que la desalinización se erigió como garante de las demandas, incrementado su producción habitual, y favoreciendo que las reservas ordinarias bajaran a un ritmo más lento.

En España, de momento desalinización, pero...

En los últimos meses, la situación hídrica en España también empieza a ser preocupante, con las reservas del 45%. Las cuencas del norte, que se caracterizan por beneficiarse de la llegada de los frentes atlánticos, se sitúan por encima del 50%. Por otro lado, los casos de Murcia, Comunidad Valenciana y norte de Andalucía se enfrentan a una escasez crónica y que parece difícil de solucionarse. La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina anunció hace unas semanas, tal y como publicaron algunos medios, que se potenciará el uso de desalinizadoras ya construidas hace unos 5-10 años para garantizar las demandas.

La reutilización, la eficiencia en el riego, el control de concesiones y la clausura de pozos ilegales serían medidas necesarias en una primera fase

La solución es buena si se concibe a la desalinizadoras como actuaciones de garantía, es decir, si se activan en caso de producirse un descenso de los recursos naturales. Sin embargo, hay dos cuestiones que parece que no se tienen en cuenta: en el levante español, la falta de agua es cíclica y sería conveniente adoptar y buscar soluciones estructurales y continuadas. Por el otro lado, la desalinización no es una opción coherente ni viable en comunidades interiores como las dos Castillas, ya que el acceso al mar está lejos. En estos casos se tendría que buscar soluciones. Es evidente que en estas zonas, la mayor demanda de agua es para satisfacer las necesidades de riego (unos 2.000 hm3/año en Castilla León y unos 1.500 en Castilla la Mancha), por lo que la reutilización directa sería una buena alternativa, además de tener un mayor control sobre concesiones de agua que no sobreexploten los acuíferos. A pesar de que la ministra Tejerina haya destacado que se ha instado a la compañías de seguros para que agilicen las peritaciones para que los agricultores reciban sus indemnizaciones, la solución tendría que focalizarse en medidas que eviten llegar a este extremo.

En la actualidad, se pretende potenciar el uso de desalinizadoras en el levante español y fomentar las indemnizaciones en caso de pérdidas en el campo

Sacar a los santos y esperar

También hay que empezar a dejar de lado la postura de que las sequías sólo se arreglan con la lluvia, que son situaciones transitorias a las que nos debemos adaptar. Cuando sacamos los santos para pedir que llueva y éstos acceden, el tema ya está resuelto. Es evidente que la lluvia es vital en cualquier región para satisfacer las demandas, pero también hay que disponer de alternativas para asegurar el agua en situaciones de falta de recurso.

El agua más cara es la que no se tiene y, por lo tanto, en situaciones de sequía como la que se está viviendo ahora en gran parte de España, en vez de recurrir a restricciones para usos agrícolas, se tendría que haber aprovechado en el pasado la oportunidad de haber llevado a cabo fuentes alternativas, que hoy podrían aportar el recurso que no se tiene.

Habrá que analizar si en esta legislatura se empieza a vislumbrar la orientación de la política hidrológica del gobierno español para resolver los déficits crónicos de agua e incrementar la garantía para hacer frente a sequías. De buen seguro que no habrá soluciones mágicas y que satisfagan a todo el mundo, pero se espera que cómo mínimo sean medidas sostenibles, que tengan un largo recorrido y demuestren que las sequías, además de amenazas, también sean tomadas como oportunidades para mejorar en la gestión del agua, hoy y mañana.

Comentarios