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Sequías cada vez más recurrentes

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Sobre el blog

Xavi Duran Ramírez
Responsable de prensa en la Agencia Catalana del Agua (ACA). Doctorando en Periodismo y Comunicación. Máster en Dirección de Comunicación Institucional y Empresarial.
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  • Sequías cada vez más recurrentes

El 31 de marzo de 2008 es una fecha que siempre recordaré, hidrológicamente hablando, al ser el momento en que los embalses del sistema Ter Llobregat (los que abastecen Barcelona y su área metropolitana, con cerca de 5 millones de habitantes) llegaron a estar alrededor del 20% de su capacidad. En esa época, el embalse de Sau, característico por la iglesia románica que se esconde bajo sus aguas, era uno de los puntos de mayor interés turístico en Cataluña, sobre todo en los fines de semana, cuando centenares de curiosos podían caminar alrededor de este templo, sumergido en la mayor parte del tiempo, debido al bajo nivel de reservas.

Cataluña vivió un episodio severo de sequía entre 2007 y 2008, provocando un descenso de las reservas hasta el 20%

Fue una época muy convulsa, con noticias constantes sobre posibles restricciones, soluciones paliativas de emergencia muy criticadas por diferentes sectores y territorios (transvases del Segre y del Ebro, así como el transporte de agua en barcos), y con el temor generalizado que se aplicaran restricciones de agua para usos domésticos.

Sin la gran desalinizadora (la del Llobregat, que se inauguró un año después, en 2009, y teniendo en cuenta que la de la Tordera sólo podía producir en este momento para abastecer su zona de influencia), la solución llegó entre abril y julio, con lluvias abundantes en las cabeceras de los ríos que sirvieron para recuperar las reservas de las cuencas internas catalanas.

Un respiro de cinco años

Entre 2008 y 2015, las lluvias fueron cuantiosas y sirvieron para poder almacenar importantes volúmenes de agua, sin estar en riesgo las demandas. Si que hay que tener en cuenta que, entre finales de 2012 y principios de 2013, las reservas estuvieron por debajo del 50%, pero el incremento de producción de la desalinizadora del Llobregat, ligado a la llegada de importantes lluvias (sin olvidar que la sequía duró poco tiempo), provocaron la recuperación de reservas. Observamos pues, que transcurrieron 5 años entre un periodo de sequía y otro (2007 y 2008, y 2012 y 2013).

Una época abundante de lluvias y la garantía de disponer de soluciones para disponer de agua (desalinización, pozos, mejoras en potabilización) dieron un respiro de 5 años

En los últimos 40 años se han vivido en Cataluña 7 episodios de sequía, lo que implicaría que cada 5 años, aproximadamente, se registraría uno. Sin embargo, en los últimos años, ya sea por casualidad o no, la recurrencia de los episodios de sequía parece cada vez mayor.


Histórico de precipitaciones en los últimos 70 años. Fuente: ACA

2016 y 2017, dos años muy secos

Con la excepción de episodios de lluvias concretos y puntuales que sirvieron para recargar las reservas de agua de algunos embalses, el periodo comprendido entre 2016, 2017 y los primeros dos meses de 2018 fue muy seco, con lluvias muy por debajo de la media. Esto provocó que, en febrero de 2018, las reservas del sistema Ter Llobregat estuvieran alrededor del 43%. Este porcentaje hubiera sido mucho más bajo si no se hubiera dispuesto de la desalinización (incremento de las plantas del Llobregat y de la Tordera -ésta última, ampliada en 2011 y conectada al área metropolitana de Barcelona) y el uso de pozos recuperados para periodos de sequía (37 hm3/año). También se fijaron las bases para consolidar el uso de agua regenerada, una medida que se espera que con los años se asiente como una solución estructural más.

En las últimas décadas se calcula, de media, un periodo de sequía cada 5 años. Ahora, parece que este periodo se esté reduciendo, con sequías cada 2 años

Se calcula que estos recursos no convencionales aportaron más de 100 hm3 al sistema Ter Llobregat, provocando un descenso más lento de los embalses y alejando en el tiempo la aplicación de medidas más restrictivas. En la primavera de 2018, las lluvias incrementaron las reservas y alejaron el fantasma de la sequía, pero sólo por poco tiempo.

De nuevo en la fase de prealerta

Este lunes, la Agencia Catalana del Agua (ACA) ha informado que las desalinizadoras que están activas en Cataluña (Llobregat y Tordera) han incrementado su producción de un modo considerable, al estar los embalses del sistema Ter Llobregat por debajo del 60% de su capacidad. Se adopta esta medida preventiva con el propósito de alentar el descenso de reservas y optimizar al máximo los recursos disponibles.


Desalinizadora del Llobregat, actualmente funciando al 70% (en periodos húmedos está activa al 10%). Fuente: ACA

Lo que sí es una realidad que nos debe preocupar es que antes parecía que los periodos de sequía nos visitaban cada 5-6 años, y ahora parece que en menos de dos años se registran periodos con una escasez significativa y persistente de lluvias, que también es más acusado en los extremos de Cataluña (Siurana y Riudecanyes en el sur, y Darnius Boadella en el norte).

Es una evidencia que el cambio climático ya está adoptando una forma, dejando de ser esa nebulosa que todos temíamos pero que aún no veíamos, con unos efectos claros y con una distribución de las lluvias irregular y arbitrario. Una señal que se debe actuar para que los males no vayan a más, tanto en el desarrollo de medidas para incrementar la garantía y también en soluciones más globales para, como mínimo, mitigar los efectos de la emergencia climática, y cambiar la tendencia en nuestro planeta. 

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