En esta zona del continente, no exenta de tensiones políticas, nacen importantes cursos fluviales que son vitales para garantizar las diferentes demandas de agua de algunas de las naciones más densamente pobladas de Asia (e incluso del mundo) como China, India, Tailandia, entre otros.
Lobsang Tsering, un guía turístico con varios años de experiencia en el Tíbet, nos relata cuáles son los ríos más importantes que nacen en la región montañosa más alta del planeta. El río Amarillo (el segundo más largo de Asia y una de las fuentes de abastecimiento más importantes de la China), el Lancang (el tercero más largo del continente y que facilita importantes rutas comerciales), el río Nu (uno de los más largos de Asia y que abastece China, Myanmar y Tailandia) o el Indo (fuente de agua para la India) son algunos de los ejemplos de la importancia hidrográfica del Tíbet para la región.
El Tíbet aglutina el nacimiento de los principales cursos fluviales que garantizan las demandas de millones de personas del sudeste asiático
Déficit hídrico en la región
Hace diez años, el analista internacional en temas de geoestrategia, Brahma Chellaney, en un artículo aseguraba que Asia es un continente deficiente en agua y que “a pesar de ser el hogar de media población mundial posee menos agua dulce (3.920 metros cúbicos por habitante) que cualquier otro continente salvo la Antártida”. Ya hace una década, Chellaney alertaba sobre el auge de conflictos sobre el agua que se irían agravando con la incidencia del cambio climático. Este analista también apuntaba que "China detenta la llave de los mecanismos susceptibles de conjurar" y que a la larga puede suponer una amenaza para los ecosistemas fluviales en el Tíbet.
Gestión compleja y conflictiva entre China y la India
En el Himalaya, en el norte de Bután, hay un altiplano de vital importancia estratégica conocido como Doklam, una área fronteriza entre el Tíbet, el estado indio de Sikkim y el reino de Bután, aunque reivindicada por el gobierno de la China el cual no reconoce la soberanía de este último. La tensión en esta parte del planeta ha subido varios grados en el verano de 2017 -durante más de dos meses- cuando China pretendía alargar una carretera ya existente en la zona. Bután se mostró contraria a esta construcción y la India también intervino para hacer frente a los planes de la república china.
La construcción de presas por parte de China y de la India pueden generar varios problemas en lo que respecta a la gestión de los recursos hídricos
Esto llevó a intensas negociaciones entre la China e India, algo que conllevó la retirada de las tropas indias y el enfriamiento momentáneo de la tensión. Sin embargo, la guerra fría entre estas dos naciones no ha hecho más que empezar.
Opacidad en la gestión del río Brahmaputra
Varias fuentes ponen mucho énfasis en la gestión coordinada entre administraciones para asegurar el bien común del conjunto de la ciudadanía. Parece que este principio básico en la gestión del agua no se está llevando a cabo con el río Brahmaputra, un curso fluvial de más de 3.800 kilómetros y de importancia vital para la India (sobre todo en el nordeste) y el golfo del Ganges.
La cabecera de este río está en el Tíbet y por tanto su gestión está en manos de la república china. Según informó la BBC hace un par de meses, la India se ha quejado en varias ocasiones de no haber recibido información hidrológica por parte de las autoridades chinas, muy necesaria en la época de monzones (entre mayo y octubre) para la gestión y prevención de inundaciones. Cabe tener en cuenta que durante los monzones las precipitaciones suelen ser intensas y cuantiosas, provocando importantes avenidas. Sin información con la que anticiparse, los daños, tanto personales como materiales, pueden ser elevados.
Otro elemento que puede entorpecer la gestión del agua de este río es la construcción de tres presas en su cabecera por parte de China. El objetivo de estos proyectos se centra en disponer de una fuente para generar energía y abastecer a la población de la zona, que sufre de un modo frecuente alteraciones del suministro eléctrico. Según las autoridades chinas, las presas no serían de grandes dimensiones y no alterarían el flujo del agua ni provocarían daños en el ecosistema, algo que desde la India miran con recelo.
Y no olvidemos que para muchos ciudadanos de la China, el río Brahmaputra puede ser una importante fuente de abastecimiento para China. Según Brahma Chellaney, "un grupo de ex políticos y funcionarios ha defendido el desvío hacia el norte de las aguas del río Brahmaputra en un libro de título revelador: Las aguas del Tíbet salvarán China".
Para muchos ciudadanos chinos, el río Brahmaputra, que desemboca en el delta del Ganges, puede ser la salvación hídrica de la China
Tensiones entre la India y Pakistán
Si seguimos analizando los ríos de esta zona del planeta que están ligados a conflictos, nos desplazamos a la cabecera de los ríos Chenab, Indo y Jhelum, que nacen en la zona del Kashmir hindú y que se erigen como las fuentes de abastecimiento principales de Pakistán. La India pretende construir varias presas y canales en la cabecera de este río (dos en construcción y tres proyectadas), algo que alteraría la gestión de recursos agua abajo. Para muchos, esta intervención de la India es como una medida de presión sobre Pakistán para poner presión sobre su disputa en la zona del Kashmir. Lo que es evidente en este conflicto es una incapacidad de coordinación global, el deterioro de los recursos y el acarreamiento de problemas para gran parte de la población.
Un organismo internacional autónomo
Estos temas son complejos de gestionar, y más cuando el tema se debe coordinar entre varios países, cada uno de los cuales mirará por su propio interés. Sería necesario en este contexto la creación de un organismo internacional, reconocido por todos los países y que pudiera tomar decisiones en la gestión del agua con el objetivo de beneficiar el bien común y sin poner en riesgo las reservas. Soy consciente de que la medida puede parecer un brindis al sol, pero es la única manera de gestionar las necesidades, reivindicaciones y egos de las naciones del modo más objetivo posible. En caso de que no se actúe, las consecuencias son imprevisibles, tanto por la interrupción de recursos hídricos como los efectos que todo ello puede generar.