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La acequia de Manresa

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  • acequia Manresa
    Imagen: Centre Europeu de Barcelona.

Sobre el blog

Xavier Marcelino de Francisco
Xavier Marcelino de Francisco es hidrogeólogo y recientemente ha finalizado un MBA. Ha trabajado durante 7 años en obras civiles (en 4 de ellas como Project Manager).
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En este post hablaré de una obra de ingeniería hidráulica de carácter colectivo construida a finales del s. XIV y que, actualmente, continúa siendo la fuente de subministro principal de agua de la ciudad de Manresa. Estoy hablando de la Acequia de Manresa, La Sèquia, como se la conoce popularmente.

Con un recorrido de 26,3 Km, une las poblaciones de Balsareny y Manresa. Tiene un desnivel de 10 metros que salva mediante treinta acueductos y setenta pontones y subministra un volumen diario de 24.800 m3 a 115.168 personas.

El siglo XIV fue una época complicada para la Corona de Aragón; Pere III El Cerimoniós tuvo que enfrentarse a dos guerras a la vez (los conflictos con Génova y con Pedro El Cruel) y recuperarse de la Peste Negra y diversas sequías consecutivas. Fue a raíz de estas sequías que la ciudad de Manresa, que era una de las ciudades más importantes y dinámicas de la Corona, para poder tener un abastecimiento constante y fiable de agua formuló la solución de crear una acequia que recogiese agua del cercano río Llobregat y la llevase a Manresa, regando por el camino las huertas que abastecían la ciudad y permitiendo una nueva industria alimentada con molinos. Se trataba de asegurar los tres pilares que sustentaban la ciudad: agrícola, manufacturero y comercial.

En el año 1339 después de 6 años de sequía intensa que hicieron caer la producción agrícola, provocando grandes mortandades, emigraciones y caídas de impuestos, el Consejo de la Ciudad de Manresa tomó la decisión de construir la acequia y pidió el permiso al rey, Pere III, que les fue concedido. Para poder financiar la obra, el rey también les otorgó reducciones temporales de impuestos, derechos a cobrar impuestos indirectos y exenciones fiscales mientras durasen las obras. Así, las obras fueron cofinanciadas entre la Corona y la Ciudad de Manresa y dirigidas por el Arquitecto Real, Guillem de Catà.

En 1340 empiezan los problemas que tuvieron las obras paradas 5 años. El obispo de Vic, Galceran Sacosta, que también era el propietario y señor de las tierras de Sallent, se niega a que éstas se realicen por miedo a perder fuerza hidráulica que afectasen a las rendas que cobraba de los molinos harineros ya instalados en el río Llobregat. Se inician negociaciones y fracasan. Las relaciones se enturbian hasta el punto que el obispo excomulga a los operarios de la obra, al Consejo de la Ciudad y, finalmente, a todos los habitantes de Manresa. Eso ocurre en 1341. Esta situación dura otros 4 años, en las que el obispo obliga a cerrar todas las iglesias y prohíbe cualquier tipo de liturgia. La situación se resuelve con un giro inesperado digno de película, o bien mediante largas y duras negociaciones, según si se escoge la versión histórica o la leyenda. Obviamente a mí me gusta mucho más la leyenda.

Cuando hablamos de la leyenda, hablamos del Miracle de la Llum (el Milagro de la Luz). A las 9 de la mañana del 21 de febrero de 1345, un óvalo de luz proveniente de la Montaña de Montserrat entra en la iglesia de Nuestra Sra. Del Carmen y las campanas empiezan a repicar solas. Al cabo de un mes, el obispo muere fulminantemente. Los manresanos entendieron que tenían al Creador de su parte de un modo inequívoco y reiniciaron las obras con ahínco. El nuevo obispo, Miquel de Ricomà, parece que fue de la misma opinión y no puso impedimento alguno.

En cuanto a la versión más histórica, bueno, es bastante más aburrida, pues habla de que se alcanzó un acuerdo ratificado por Pere III y por el Papa Climent VI después de duras negociaciones, en las que la ciudad de Manresa construyó un nuevo molino en Sallent para el nuevo obispo y otras indemnizaciones diversas. Parece que el nuevo obispo tenía un carácter más conciliador, aunque que viendo lo visto, esta postura parecía la más prudente…

Las obras terminaron definitivamente en 1382, 42 años más tarde de su inicio, debido a distintas causas: la Peste Negra, conflictos entre los operarios de la obra, problemas económicos de financiación y guerras. Pero había un interés por parte de la ciudad y por parte de la Corona de terminarlas, de modo que se solventaron uno a uno los inconvenientes y se terminó una obra con un notable éxito: 600 años más tarde, esta infraestructura continúa dotando a Manresa de la mayor parte de agua que utiliza.

Cada año, en febrero, se celebra la Fiesta de la Luz (Festes de la Misteriosa Llum), con cánticos en la Iglesia del Carmen y una ceremonia de Acción de Gracias, para conmemorar el fin de la discordia entre la ciudad de Manresa y el Obispo de Vic.

La Sèquia, no solo fue un dinamizador económico, sino que vertebró el territorio y lo dotó de una personalidad propia que dura hasta hoy.

La construcción de La Sèquia y de los canales de Banyoles que comenté en un post anterior pretenden mostrar que, cuando se logran acuerdos entre las distintas partes implicadas, cuando hay transparencia, seriedad y voluntad para llevar a buen fin las cosas, cuando los criterios técnicos, económicos y un enfoque basado en el bien común se imponen sobre la demagogia y el “cortoplacismo”, por muchos inconvenientes que surjan, éstos se pueden solucionar y conseguir los objetivos.

Creo que vivir en un país donde las infraestructuras se consideran una herramienta de prosperidad es una fortaleza, siempre y cuando no se usen para alimentar la corrupción y a los poderes fácticos que nadie ha escogido en las urnas. Que se usen adecuadamente depende de unos políticos responsables y de unos ciudadanos exigentes, amén de que los lobbies implicados se comporten con seriedad y no con seguidismo borreguil e interesado. La historia, con esos dos simples ejemplos (aunque hay muchos más), nos muestra que si hay interés, se puede hacer.

Referencias:

*Alert, J. y Huguet, P. (2014). La Sèquia de Manresa. Valls, España: Cossetània Edicions.

*Gisbert, M. (2010). El plànol topogràfic del regadiu i ciutat de Manresa, de Marià Potó (1867). Treballs de la Societat Catalana de Geografia, 70, p. 181/203.

*Miracle de la Llum. Wikimedia Foundation, Inc. Recuperado de: https://ca.wikipedia.org/wiki/Miracle_de_la_llum

*Piñero Subirana, J. (sf). La Sèquia de Manresa. Blog personal con tecnología Google Sites. Recuperado de: https://sites.google.com/site/jordipinerosubirana/temes-d-interes/la-seq...

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