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Si las infraestructuras le parecen caras, pruebe sin ellas…

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Sobre el blog

Xavier Marcelino de Francisco
Xavier Marcelino de Francisco es hidrogeólogo y recientemente ha finalizado un MBA. Ha trabajado durante 7 años en obras civiles (en 4 de ellas como Project Manager).
  • Si infraestructuras parecen caras, pruebe ellas…

El artículo lo escribo a raíz de las informaciones publicadas recientemente en el diario La Vanguardia sobre el huracán “Harvey”, en un artículo firmado por Andy Robinson aparecido a principios de setiembre. En dicho artículo, se enumeran diversas causas que están intensificando la gravedad de las consecuencias de dicho huracán.

Ya hace un tiempo que se ha iniciado una campaña general para convencer a los ciudadanos de este país sobre las "bondades" de los modelos basados en la “auto-regulación” o la “regulación del mercado”: las administraciones deben bajar los impuestos (con lo que la inversión pública prácticamente desaparece) y es la iniciativa privada la que decide qué es realmente importante y en qué se invierte. Esa regla tan simple no menciona que lo que desaparece realmente es la inversión en cualquier cosa que no sea un negocio en sí mismo para alguien. Y las infraestructuras son una de las primeras cosas en caer. En realidad, ocurre algo aún más perverso: el bien común sólo lo es si se convierte en un negocio para alguien y todo lo que se pretende hacer deber convertirse en un negocio para que se lleve a cabo. El artículo al que hago referencia pone diversos ejemplos: la superficie de Houston mide 1.000 Km2 y se prevé que continúe creciendo. La no regulación urbanística (para fomentar el negocio, que es lo que termina pagando las infraestructuras básicas) ha hecho desaparecer el 30% de las áreas naturales circundantes que absorbían las grandes inundaciones y ha aumentado un 25% la superficie impermeable. En una región de huracanes y con inundaciones periódicas, no hay dinero público para hacer cartografía de riesgos ni estudios climáticos de ningún tipo. Tampoco se han recuperado humedales. Porque no es negocio.

Lo ocurrido con “Harvey” ya había ocurrido antes con el huracán “Katrina”, ocurrido en 2005 y que dejó 1.833 muertos. El “Katrina” fue devastador no solo por su intensidad, sino porque produjo la rotura de los diques que protegían la ciudad de Nueva Orleans. Dichos diques, según un estudio de la Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles fechado en 2007, “no contaban con la suficiente altura; ninguna administración se hizo cargo de su mantenimiento; y el modelo para su financiación había fallado”.

Para prevenir futuros desastres en la zona se ha construido un nuevo dique de 215 Km que se espera que protegerá la ciudad de Nueva Orleans de eventos similares. Ha costado 14.500 millones de dólares…pagados por las arcas públicas.

El “Katrina” representa un pasado reciente del que ya conocemos las consecuencias, de “Harvey” aún no hemos podido evaluar las pérdidas, pero se esperan cuantiosas. El futuro nadie lo conoce, pero sí sabemos que vamos hacia un escenario de sequía más dura y prolongada interrumpida por eventos climáticos cada vez más catastróficos. Por ello, nos conviene un trio fuerte, para estar preparados y poder hacer frente a los retos que se avecinan:

  • Un gobierno que apueste por las infraestructuras y por su correcto mantenimiento (y eso incluye TODAS las relacionadas con el mundo del agua), apoyándose en informes técnicos para decidir qué obras deben realizarse, mantenerse, mejorarse, adelantándose a las necesidades de la población.
  • Unas empresas privadas que gestionen esas infraestructuras de un modo honesto y transparente, que generen un vínculo de confianza con los gobiernos locales.
  • Unos gobiernos locales alejados de modas y populismos que apuesten por las necesidades reales del territorio y que gestionen esas infraestructuras, exigiendo a cada actor que cumpla con su cometido.

Y eso, en mi opinión, solo se consigue con dinero público.

Referencias

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