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Sobre el blog

Yuri Rubio Mora
Ingeniero civil especializado en hidráulica e hidrología.
ABB

Las infraestructuras hidráulicas del pasado, leídas como grandes historias, encierran un legado que transmiten voluntariamente para enseñarnos como deben de gestionarse y conservarse e incluso diseñarse las infraestructuras del presente y por supuesto las del futuro. Así es como la historia de la Gran Mareta, Patrimonio Hidráulico de la isla de Lanzarote, nos deja un legado que no pasará desapercibido.

Las infraestructuras hidráulicas siempre tienen una historia que contarnos

La Gran Mareta de Teguise era una infraestructura hidráulica destinada a la captación y almacenamiento del agua de lluvia mediante un procedimiento apoyado en la fuerza de la gravedad. Estaba construida en superficie, en un lugar estratégico de cota baja que le permitía recibir el recurso haciendo uso exclusivamente de la gravedad. En este caso se construyó al final de un barranco "cauce natural" mediante la depresión del terreno dotándola de su característica forma circular empleando la piedra como elemento constructivo. El suelo y las paredes fueron reforzados con cal lo que le permitía funcionar como un vaso impermeable. Y aunque los historiadores no hagan mención sobre ello, soy de los que piensa que debió elegirse un suelo arcilloso poco permeable y con algo de antigüedad. Un emplazamiento que no es sencillo de conseguir en terrenos jóvenes y volcánicos.

La Gran Mareta primero funcionó como una charca utilizada por los aborígenes bajo la denominación de "Ere" que aprovechaba el agua que corría ladera abajo del volcán Guanapay (el del fondo de la imagen de cabecera). La primera datación de su existencia como charca es de Bontier y Le Verrier en 1402, por lo que es de suponer su existencia anterior a esa fecha. La Charca fue transformada en Mareta por Sancho de Herrera sin que se hubiera puesto fin al siglo XV. Y más tarde, fue reconstruida por D. Agustín de Herrera y Rojas que fue quién construyó el muro que rodeaba al depósito central, pasando a tener la consideración de obra faraónica. A la Gran Mareta se le estiman 500 años de funcionamiento cesando su actividad en 1960 cuando ante la posible pérdida del agua se acuerda su extracción para ser conducidas a los depósitos municipales.

La Gran Mareta procuró el abastecimiento a la isla de Lanzarote durante 500 años

El depósito central de la Gran Mareta con un diámetro de 80 metros y una profundidad de 9,2 metros tenía capacidad para albergar 79.510 Pipas de 500 litros de agua cada una. Lo que vienen siendo 40 millones de litros de agua con los que se procuraba el abastecimiento a toda la isla de Lanzarote. Pues, a la Gran Mareta acudían los habitantes desde todos los pueblos, para cargar odres, cacharros y barricas sobre camellos y burros que transportaban el agua a los rincones más apartados. Era lo que hoy conocemos como el uso común y gratuito del bien, que incluía además abrevar el ganado en la propia Mareta. Una gratuidad a veces mal entendida que provocó reventas de agua, saqueos nocturnos y había hasta quienes abrevaban el mismo ganado varias veces.

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Que historia del agua puede haber más bonita que la de toda una isla entera unida en torno a una infraestructura hidráulica.... Idílico no? Pues no tanto, porque la Gran Mareta siempre padeció un gran problema de acumulación de sedimentos. Un problema asociado a una deficiente decantación que siempre lastro su funcionamiento. El depósito central estaba circundado de otro anillo exterior que tenía la función de recibir las aguas, este anillo exterior tenía una profundidad de 3 metros y contaba con muro exterior y hasta 4 muros de 1 metro en su interior. El anillo se había dispuesto para contribuir a la decantación de los sólidos que transportaban las aguas que recibía el depósito central pero era ineficiente. 

Una deficiente decantación lastro el funcionamiento de la Gran Mareta

En las labores de mantenimiento y conservación de la Gran Mareta participaban todos los beneficiarios de las aguas, es decir, en mayor o menor medida de sus posibilidades y del usufructo obtenido por las aguas, participaban de la limpieza de los sedimentos todos los habitantes de la isla. Aunque estas labores se realizaban durante los meses de menores aportes de aguas, que eran Junio, Agosto y parte de Septiembre; la infraestructura requería limpieza continua. Y claro, en el momento que se dejaba de llevar a cabo el servicio de limpieza la infraestructura padecía las consecuencias. Se comenzó entonces a advertir sobre la perdida del derecho de las aguas. También se comenzó a pagar por la limpieza cuando de los "cuarteles" (grupo de 20-30 trabajadores de cada pueblo de la isla) solo acudían 1 ó 2 trabajadores o directamente los pueblos no presentaban ningún trabajador. Ante la imposibilidad de gestionar la infraestructura se ofreció varias veces al Gobierno de la Nación, la primera en el año 1915, para que fuera el Estado el que se hiciera cargo. Lo que viene siendo a día de hoy una declaración de la infraestructura hidráulica como de interés general del Estado, figura del Real Decreto Legislativo 1/2001, de 20 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Aguas.

Todos los habitantes de la isla participaban de los servicios de limpieza de la Gran Mareta

¿Por qué fallaba el sistema de separación de sólido-líquido? Porque el sistema requiere de un tiempo de circulación del agua bruta, que viene siendo un tiempo de reposo mayor en el primer anillo para que se separen las arenas del agua. Quedando las arenas, al poseer mayor densidad, depositadas en el fondo. Debió disponerse la cota de entrada al depósito central a una cota mayor a la que el agua entraba al anillo exterior. Debió diseñarse el anillo exterior con una mayor profundidad y con más elementos de perdida de energía que complementaran a los muros de 1 metro. Debieron establecerse en el propio cauce del barranco sistemas de decantación parciales tales como los que disponían los romanos en los acueductos. Estas y otras medidas pudieron ser adoptadas pero la historia es la que es y no debemos olvidarla. 

La Gran Mareta fue declarada conjunto histórico en 1976, cuando ya no existía


Representación ideal de la Gran Mareta por Santiago Alemán Valls. 2014

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