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Sobre el blog

Yuri Rubio Mora
Ingeniero civil especializado en hidráulica e hidrología.
ABB

Salvar la platanera se ha convertido en el caballo de batalla en la lucha contra la mitigación de las consecuencias que está dejando la actividad sísmico-volcánica desatada en la isla bonita (La Palma). Tras más de veinte días, la emisión incesante de materiales y gases a la atmósfera deja tras de sí miles de personas desalojadas; más de un millar de edificaciones destruidas; decenas de kilómetros de viario afectado; infraestructuras hidráulicas como el Canal La Palma II, encargado del suministro de agua de abasto en alta, sepultado; y lo que es peor; miles de sueños rotos.

El sistema de abastecimiento ha sucumbido a la colada

Con este panorama de desolación, desesperanza y sin visos de ser una situación próxima a concluir, la extensión del flujo de lava cubre ya 525 hectáreas de las cuales 130 corresponden a fincas agrícolas y de ellas 65 dedicadas al plátano. La cosecha está sepultada y la que no, está perdida.

Con el suministro de agua cortado ahora los esfuerzos se centran en salvar la platanera aislada, que subsiste a base de agotar las reservas de depósitos y balsas. Esperando a que las soluciones planteadas por las autoridades competentes se materialicen. Siendo la más inmediata la tomada por la Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias consistente en el despliegue de dos plantas desaladoras de emergencia portátiles que ya se están instalando en Puerto Naos y que aspirarán el agua marina a través de dos sondeos verticales ejecutados en tierra, medida tomada en previsión de que la aspiración directa al mar pudiera no ser óptima por cuestiones de turbidez.

Dos desaladoras de emergencia portátiles se están instalando en Puerto Naos

En primera instancia las desaladoras móviles permiten garantizar, en especial en regiones que han vivido una catástrofe, el abastecimiento de manera relativamente rápida, se maneja que puedan estar operativas en dos semanas si bien es verdad estas deben ser conectadas a la red hídrica. Este tipo de solución ya fue tratada por en iAgua por Xavi Duran Ramírez.

Por aportar algún dato la capacidad de generación de cada una de estas desaladoras puede rondar los 2800 m3/día. Un cultivo de plátano con 1500 plantas por hectárea consume en un mes aproximadamente 1200 m3 de agua, en ambiente soleado. Las recomendaciones de riego de platanera del Cabildo de La Palma establecen para la zona en que se encuentran las plataneras en 148 litros semana/planta. Estos datos los podemos traducir en una demanda anual de unos 15.000 m3 por hectárea de platanera, sin tener en cuenta las necesidades de lavado debido al manto de ceniza que envuelve los cultivos. Con la solución propuesta se pueden atender unas 140 hectáreas siempre que se den las condiciones de calidad necesaria. “Un agua será de buena calidad para el riego agrícola cuando, cumpliendo con sus funciones básicas hacia la planta de manera que garantice un rendimiento óptimo, no produzca efectos perjudiciales al suelo” - Miguel Ángel Monge Redondo.

Estimo que con las desaladoras se podrán atender unas 140 hectáreas de platanera aislada

La otra medida a corto plazo para salvar a la platanera corre a cargo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del Gobierno de España que ha ordenado el traslado inmediato de un buque cisterna desde la península que permitirá incrementar la dotación de agua para riego.

A largo plazo la red mallada es la única manera de dar algo de seguridad al abastecimiento, que a nivel municipal funciona muy bien pero cuando hablamos de una abastecimiento en alta (sistema de aducción en anillo) conlleva el despliegue de una infraestructura costosa y en el caso que nos ocupa técnicamente compleja de ejecutar por la propia orografía de la isla. Pues estamos hablando de completar un anillo hidráulico insular, que sea capaz de funcionar de manera horaria y antihoraria, siendo capaz de atender y provocar cortes al antojo. Además deberán llevarse a cabo las actuaciones necesarias para restablecerse la continuidad del sistema de abastecimiento en los puntos en el que la lava lo ha cortado transversalmente. Ya se habla de soterrar el canal la Palma II empleando para ello una galería. Una infraestructura hidráulica cuya ejecución es sensible al sistema de ventilación que se emplee, más en el escenario actual, con el incremento de las temperaturas en superficie y la emisión de gases en las inmediaciones. En estos momentos determinar el emplazamiento de ambas bocas es imposible pues el ancho de las colada es cambiante e impredecible.

La red mallada permite dar seguridad al abastecimiento.

Y que se me entienda bien, supónganse que la misma colada ataca los dos costados de la isla: "Ante un fenómeno catastrófico de este tipo asegurar nada es materialmente imposible, mitigar las consecuencias es otra cosa". Demostrado queda que el punto de emisión está en continuo cambio y que la lava, aun siendo un flujo, discurre caóticamente con un patrón de comportamiento cuanto menos peculiar. Este tipo de situaciones son las que hacen despertarnos a los ingenieros  a las 5 de la mañana tratando de aportar una solución. Pero he de deciros que sobre la tierra no hay dioses y que la naturaleza es siempre quien tiene la potestad de igualar las fuerzas.

Así, la dimensión que adquiere salvar la platanera va más allá de salvar una planta, supone salvar la industria, el trabajo, la dignidad de un pueblo. Salvar uno de los pocos modelos que nos separan a los canarios del servilismo impuesto por el modelo turístico dependiente y frágil. Más frágil que una platanera.

Salvar la platanera va más allá de salvar una planta

Con cariño y fuerza para La Palma.