29.08.2015 – 05:00 H.
"La fuente de la plaza Mayor de Chillarón del Rey, a menos de una hora de Guadalajara, lleva desde junio sin verter agua. Los vecinos aseguran que un hilo fino es lo único que sale de los grifos de sus casas a partir de las ocho de la tarde, hasta que los camiones cisterna regresan con el nuevo día. Han dejado secar el césped de la piscina municipal, a la que algunos acuden a ducharse. Julián Palomar, alcalde (PSOE) de este municipio, reconoce que muchos días les salva el agua que el alcalde del pueblo vecino de Durón (PP) extrae para Chillarón. En los pueblos alcarreños de la cabecera del Tajo el agua no entiende de política, pero es a los que más salpica"
El verano de 2015 se recordará como en el que se reabrió la guerra del agua, que tanta cola ha traído desde los años noventa y de la que nadie se acuerda cuando el año hidrológico es fructífero. El detonante en esta ocasión ha sido doble: por un lado, la escasez de agua y el estado de las reservas; por otro, los cambios de gobierno de las principales comunidades autónomas implicadas. Tanto la Comunidad Valenciana, que es adonde se dirige el agua trasvasada del Tajo, como Castilla-La Mancha, han pasado a estar gobernadas por el PSOE. Manifestaciones, notas de prensa, y pueblos y coches empapelados, son las armas para que se escuche el ‘¡Basta ya!' al trasvase.

