El agua es un elemento básico para la vida. Su empleo, debería ser consecuente con su enorme importancia, asegurando que su explotación presente no ponga en riesgo el aprovechamiento para las generaciones futuras, siguiendo los principios del desarrollo sostenible. Con el objetivo de conseguir este uso sostenible, se han adoptado diferentes vías de acción para abordar su gestión integral como pueden ser: control de la contaminación, incentivos para su ahorro y reutilización de las aguas. La posibilidad de otorgar un segundo uso a las aguas es, sin duda, una herramienta que permite avanzar en la sostenibilidad del recurso a la vez que, se incrementa su oferta en una zona donde el agua es tan escasa como en el caso del sureste español, donde “cada gota cuenta”. Esto da lugar a que se pueda abordar la problemática de escasez del recurso incrementando su disponibilidad.
La exigencia de regular la reutilización del agua dotándola de la seguridad necesaria en todos sus ámbitos (jurídico, salud pública, tecnológico...) está dando lugar a la redacción de una nueva Directiva europea y determinó la aprobación hace 10 años de una normativa propia “Real Decreto 1620/2007 por el que se establece el régimen jurídico de la reutilización de las aguas depuradas”. Hemos querido aprovechar esta circunstancia (10 años) para hacer balance sobre el empleo que se le está dando a las aguas regeneradas y a los subproductos obtenidos en su producción, en una zona donde el agua es tan escasa como es el caso de la Región de Murcia.