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F. Morcillo: "El agua no está en la agenda de ninguna de las grandes fuerzas parlamentarias"

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  • F. Morcillo: " agua no está agenda ninguna grandes fuerzas parlamentarias"
     Fernando Morcillo, presidente de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS).

Sobre la Entidad

AEAS
Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento.

Personalidades

iAgua quiere dar voz a todos los actores implicados en el ciclo integral del agua para que evalúen las actuaciones en materia hídrica del anterior Gobierno y establezcan, a su juicio, las prioridades del nuevo. Para ello, hemos iniciado un ciclo de entrevistas llamado "La Nueva Política del Agua" (#NuevaPolíticaAgua) y hoy hablamos con Fernando Morcillo, presidente de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS).

Pregunta: Recientemente, España ha vivido una moción de censura que ha terminado con un ciclo de más de 6 años de gobiernos del PP. ¿Qué balance general realiza de las políticas de agua llevadas a cabo desde la Administración General del Estado en esta etapa?

Respuesta: Desgraciadamente, en la actualidad el agua no está en la agenda política de ninguna de las grandes fuerzas con representación parlamentaria, al menos con la relevancia que a nosotros nos gustaría, ni con la importancia, en lo social y lo económico, que un bien fundamental y absolutamente imprescindible y vital, requiere. Ni el partido hasta hace poco en el Gobierno, ni la oposición, han explicitado una política de agua orientada a largo plazo y que asegure la sostenibilidad y la resiliencia de los servicios relacionados con el agua. No identificamos “POLITICAS” de agua con mayúsculas.

No obstante, como es lógico, la gobernanza y la administración del agua son tareas de todo Gobierno, siempre relevantes dada nuestras circunstancias territoriales y meteorológicas, que requieren mucha dedicación y decisiones.

Creo que se puede considerar un éxito haber cumplido los objetivos de la Planificación Hidrológica y asentar las bases del siguiente ciclo de planificación marcado por la UE para 2021. No es un éxito menor habida cuenta de su complejidad y del retraso que acumulábamos, aplauso que hemos hecho público en cuanto hemos tenido ocasión.

Desde el sector de los servicios urbanos del agua, que represento, pasamos de apreciar una cierta sensibilidad por nuestras problemáticas en los primeras fases de este periodo (documentos previos sobre legislación del Ciclo Urbano) a un evidente olvido en los últimos años, por no considerarse de competencia del MAPAMA los servicios urbanos.

Sentimos como una frustración el escaso impulso dado a la ejecución real de los “programas de medidas” y no hemos identificado estrategias económicas para su cumplimiento, a pesar de las indicaciones que, a tal fin, establece la Directiva Marco del Agua con los principios de “cobertura de costes” y “contribución adecuada de los usuarios”.

No obstante, el nivel de interlocución ha sido muy bueno con este Ministerio, que se ha mostrado receptivo y dialogante y ha entendido nuestro papel sectorial.

Nos parecen dignos de resaltar los trabajos realizados dentro del denominado “Pacto Nacional por el Agua”, que han permitido poner sobre la mesa de discusión técnica, y entiendo que política, aspectos de sumo interés. Debemos de agradecer ese esfuerzo.

Por el contrario, debo mostrar mi decepción con la labor del otro Ministerio de tradicional tutela, que es el de Sanidad. Se ha paralizado en los últimos meses la labor de cooperación y coordinación institucional y sectorial que se había venido alimentando durante décadas, y que siempre se había reforzado cuando se redactaba una Directiva con temática de su competencia. En ese sentido, no creemos haber jugado el papel que nuestra posición, como país en Europa, requiere en el trámite de la Directiva de Aguas de Consumo.

P.- La política de agua ha quedado encuadrada en el Ministerio para la Transición Ecológica encabezado por Teresa Ribera y Hugo Morán. ¿Cuáles diría que son sus principales retos y qué espera de su acción de gobierno en materia de agua?

R.- El que el agua permanezca en el Ministerio para la Transición Ecológica y tenga, en teoría, mayor independencia de las políticas agrarias (el sector más consumidor de los recursos hídricos) nos parece positivo. Pero habitualmente defendemos que la política del agua debía tener mayor rango administrativo, elevándolo, al menos, a la categoría de Secretaria General, cuando no a una de Estado, y esto no ha sucedido.

La Dirección General del Agua tiene una carga política y una estructura administrativa muy poderosa con un despliegue territorial intercomunitario muy completo y unas necesidades de coordinación con las cuencas intracomunitarias muy exigentes.

Aprovecho la oportunidad para felicitar a Teresa Ribera, Hugo Morán y Manuel Menéndez, deseándoles muchos éxitos. Mantengo la esperanza de que pongan toda su capacidad, ilusión e impulso en gobernar y administrar un sector tan amplio, complejo y transversal como es el relativo al agua. Les quiero ofrecer nuestro leal apoyo y nuestra constructiva crítica, como lo venimos haciendo siempre con nuestras autoridades.

Por sus perfiles profesionales y experiencia en las responsabilidades encomendadas, entendemos que fomentarán la presencia española en las instituciones Europeas, colocando a nuestro país en el nivel que corresponde en las mismas y que batallarán, a corto plazo, para contribuir a una buena y eficiente guía o regulación sobre Reutilización y a la Directiva de Aguas de Consumo Humano, hoy en avanzado trámite parlamentario.

Confío en que apoyen al sector español en sus actividades internacionales para acrecentar nuestro prestigio tecnológico y de gestión, de manera que se contribuya a la actividad económica y a la mejora del empleo cualificado.

Un reto muy importante es plantear, imaginativamente o trasladando las experiencias internacionales, mecanismos administrativos de carácter económico, financiero o fiscal (que no tienen exclusivamente que basarse solo en la rutina y escasez presupuestaria pública), conciliándolos con las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales, para cumplir los objetivos de la planificación.

El fomento de la Economía Circular y de las acciones de reducción de emisiones de CO2, con una política más transversal e integrada, son aspectos de mucho calado en el sector y que estamos convencidos de que se enfocarán con mejor estrategia, brío y fuerza renovada.

Ahora que en el mismo Ministerio se incluye la energía, confiamos en que exista mayor sensibilidad para reducir las trabas administrativas y fiscales que venimos sufriendo por el aprovechamiento de energías renovables (hidráulica, biogás o biometano, solar, etc.), curiosamente en un sector donde prestamos un servicio público básico.

Nuestros principales retos, que desde este medio quiero renovar reiterándolos públicamente, siguen siendo los mismos que venimos divulgando:

  • Resolver el déficit de inversión en infraestructuras, especialmente en depuración de residuales y en el de renovación del patrimonio existente (envejecido y con síntomas de obsolescencia).
  • Atender a la “cobertura de costes” y a la “contribución adecuada por el usuario”, en donde los mecanismos tarifarios deben de jugar un papel trascendente siguiendo el ejemplo del modelo norte-europeo.
  • Armonizar la dispersa y heterogénea legislación sobre el ciclo urbano del agua. Al igual que sucede en otros países, la figura del Regulador de carácter técnico e independiente con criterios de transparencia (sunshine regulator) podría ayudar.
  • Impulsar y fomentar de la Innovación en un sector con actores públicos y privados.
  • Potenciar el trabajo, aprovechando lo ya avanzado, para establecer un acuerdo político estatal de largo alcance en materia de agua, enfocado a la sostenibilidad y resiliencia, basado en nuestra historia y experiencia de gobernanza y gestión y huyendo de radicalismos ideológicos sin fundamento técnico.

No son solo tareas que debe acometer este Ministerio para la Transición Ecológica, pero, sin duda, puede influir y tener una participación muy relevante.

Y dejo para finalizar otra reflexión:

No puede ocurrir que los ciudadanos solo nos preocupemos del agua cuando existe una crisis como por ejemplo son las inundaciones o las sequías. Para ello, hay que legitimar las políticas, estrategias o acciones sobre el agua, y esa legitimación requiere transparencia, divulgación, comunicación, formación y pedagogía; pero también responsabilidad ciudadana y claridad en los aspectos económicos, consenso o acuerdo político. Estoy convencido de que, en el futuro, se mejorará la comunicación hacia el ciudadano, y viceversa, y espero que dicha comunicación se base en realidades y certezas y no caigamos en abusar del vacuo titular impactante, la confusa demagogia, o la simple y estéril pelea entre posiciones partidistas.

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