Aqualia
Connecting Waterpeople

Fernando Morcillo (AEAS): "El ciclo del agua urbana es idóneo para ser palanca en la recuperación"

  • Fernando Morcillo (AEAS): " ciclo agua urbana es idóneo ser palanca recuperación"
    Fernando Morcillo, presidente de AEAS (Foto: Pablo González-Cebrián/iAgua).

Sobre la Entidad

AEAS
Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento.
Global Omnium

El ciclo urbano del agua, como servicio público esencial, ha logrado mantener unos servicios excelentes, prestándose con garantías de seguridad y continuidad, durante la crisis de la COVID-19. Fernando Morcillo Bernaldo de Quirós, presidente de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS), nos cuenta en esta amplia entrevista hacia dónde se dirige el sector del agua urbana, sus necesidades y requerimientos, y el importante papel que tiene el sector no solo dentro de la estrategia para superar esta crisis sanitaria, sino también como impulsor clave del Green Deal y como motor de la recuperación económica del país.

Pregunta: Estamos en la recta final de este difícil 2020, ¿cómo afronta el sector el próximo año y a qué retos se enfrenta?

Respuesta: El reto principal es no perder ningún escalón en la conquista, evolución y realidad constatable del Derecho Humano al Agua en España, y su excelente grado de implantación. En definitiva, conservar el mismo nivel de garantía y calidad alcanzada para las generaciones futuras.

Otros retos no menos importantes son los derivados de la adaptación a los objetivos establecidos en el Green Deal (Pacto Verde) europeo, los principios de la nueva economía circular y los más universales como los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) y la mitigación y adaptación al Cambio Climático (descarbonización de la economía).

La crisis del COVID-19 nos ha enseñado la importancia de la digitalización y la potencialidad y el futuro del teletrabajo. Estamos acostumbrados a esta revolución y tenemos experiencia en telemedida, telemando, Sistema de Información Geográfica avanzada, big data, modelos de simulación o digital twins, realidad aumentada y virtual, economía digital colaborativa, atención telemática al usuario, canales digitales de comunicación, ciberseguridad, u otros conceptos emparentados. Pero obviamente, hay una amplia perspectiva de futuro y hay que poner todo el esfuerzo del I+D+i y la estrategia de gestión en este escenario, que también ha sido identificado por la FEMP.

“El principal reto es conservar el mismo nivel de garantía y calidad alcanzada para las generaciones futuras”

Nuestra actividad lleva años orientándose a esos retos y objetivos. Pero hay que redoblar los esfuerzos, acelerar, corregir las potenciales carencias y desviaciones y alinearse con las iniciativas de Estado, bajo la coordinación europea y mundial. Pero hacen falta recursos e impulso político.

Coyunturalmente, se esta trabajando con mucho esfuerzo, entusiasmo y desplegando muchos recursos en la consolidación de una metodología para disponer de un “indicador de alerta temprana” ante la COVID-19. La innovación de años atrás ha permitido que algunas de nuestras entidades asociadas tengan capacidades de determinar material genético del SARS-CoV-2 en las aguas residuales a través de análisis PCR especializados. Ello está permitiendo colaborar con el sistema sanitario a partir de la localización geográfica de los vertidos urbanos sectorizados. Y estas capacidades existen porque se venían realizando trabajos sistemáticos de investigación sobre la evolución de otros virus, o de la existencia de determinados compuestos químicos.

En otro orden de cosas, quiero resaltar especialmente que desde AEAS celebramos la constitución, por parte de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, de la denominada Mesa de Evaluación del Ciclo Urbano del Agua, constituida por la representación del sector del agua urbana, incluyendo algún operador dependiente del propio MITERD y asociado de AEAS, la representación sindical, la de los consumidores y la propia FEMP (entidades locales). Esta Mesa viene reuniéndose con una periodicidad casi mensual desde el inicio de la crisis del COVID-19, inicialmente para atender la coordinación frente a las potenciales emergencias y, posteriormente, tratando de buscar los “Términos de Referencia” a más largo plazo, para mantener un rico intercambio de posiciones entre las partes interesadas, facilitar el conocimiento atesorado por 47 años de existencia asociativa y sobre aspectos estructurales y de gobernanza.

AEAS ha propuesto a la Mesa una “Declaración“ de coyuntura sobre la intervención del sector urbano del agua en la fase de recuperación post COVID para que sea elevada a otras instancias, y que esperamos sea tenida en consideración.

Fernando Morcillo - AEAS - Pablo González-Cebrián

P.- La gestión de la crisis de la COVID-19 ha supuesto un gran desafío para el sector. ¿Cómo cree que está impactando en el ciclo urbano del agua?

R.- Desde el punto de vista de la actividad, como en otras muchas actuaciones de servicio público, que en nuestro caso es vital y básico y cuenta, además, con una fuerte componente industrial, de operación y conservación de activos, el impacto de las medidas gubernamentales ha sido muy fuerte, y ha exigido lo máximo de las entidades y empresas operadoras y auxiliares que forman la cadena de valor.

Desde el punto de vista del impacto en los trabajadores, de igual manera que el resto de la población, en nuestro caso acrecentada por desarrollar un trabajo esencial, cuando no crítico, la repercusión ha sido muy elevada. La preocupación para garantizar su adecuada y eficaz protección fue inmediata, precoz y muy efectiva.

Desde la visión del usuario, el ciudadano o la autoridad concluimos que el impacto ha sido nulo.

Los servicios de abastecimiento y saneamiento han cumplido con normalidad sus funciones básicas de servicios públicos esenciales. No ha existido ninguna incidencia digna de mención, incluso cuando se han solapado con otros impactos, si bien puntuales, como algunas inundaciones.

¿Alguien puede imaginarse como hubiera sido el confinamiento exigido por el estado de alarma, si hubiera habido incidencias de discontinuidad de los servicios o algunos problemas?

Los actuales servicios de agua urbana son fiables, seguros y aportan garantía a la sociedad. Y lo han vuelto a demostrar. Pero ya venimos advirtiendo que para que en el futuro tengamos este impacto nulo, los servicios se puedan garantizar y sean resilientes, requieren un reconocimiento, una inversión sostenida y una eficiente recuperación de costes.

P.- El ciclo urbano del agua no cesó su actividad durante el estado de alarma por la COVID-19. ¿Cómo valora la respuesta del sector ante la pandemia?

R.- Ejemplar, según mí opinión. Pero prefiero recurrir a declaraciones públicas de alguien con mayor autoridad.

El Secretario de Estado de Medio Ambiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Hugo Morán, se ha expresado en recientes y reiteradas declaraciones públicas “felicitando a los trabajadores del sector y a las entidades y empresas por su compromiso, profesionalidad, silencioso esfuerzo detrás de estas actividades de cotidianeidad, y por su comportamiento excepcional”. Declaraciones que agradecemos y que suponen una perfecta contestación a la pregunta.

“Los servicios de abastecimiento y saneamiento han cumplido con normalidad sus funciones básicas de servicios públicos esenciales”

Las empresas y entidades operadoras −sean públicas, privadas o mixtas− han reaccionado con la esperada profesionalidad y haciendo gala de su preparación, organización y metodologías para asegurar la gestión de los riesgos, incluso desconocidos, virulentos y emergentes, como ha sido este caso.

La aplicación de mecanismos de gestión de crisis, con la implantación de planes de contingencia adaptados a las realidades de cada sistema local o regional, una vez se iba conociendo la problemática del SARS-CoV-2, y el refuerzo de la profundización en el conocimiento científico y tecnológico sobre las potenciales incidencias en la calidad del agua, han sido las respuestas más eficientes. Pero a ello hay que sumar los métodos aplicados, cuando han sido necesarios, respecto a operaciones “adaptadas” de los sistemas y las infraestructuras más fabriles (por ejemplo “confinadas”) para minimizar riesgo de contagios entre el personal, o con disposición de retenes activados, o la capacidad de adaptarse al teletrabajo a partir del desarrollo de la digitalización de las organizaciones cualificadas, que ya lo venían implantando.

Se ha prestado especial atención a los trabajadores del sector, a la protección de su salud y su integridad. A través de nuestro convenio con la asociación empresarial AGA sabemos que, en los momentos más duros y restrictivos de a pandemia, de los 35.000 empleos directos, un 40% se mantuvo en actividad presencial y atendiendo a la operación y el mantenimiento de los sistemas, y un 35% realizó su actividad por teletrabajo. El resto permaneció en confinamiento domiciliario, en reserva, retén o simplemente retirado temporalmente.

A pesar de la reducida colaboración gubernamental en la práctica, entendible en cierta manera por la profundidad de la crisis pandémica y las exigencias sanitarias prioritarias, el sector urbano presenta unos números de afecciones en su personal debidas al COVID-19 muy inferiores a la media nacional. Lo que concluye que esa protección por parte de las entidades y empresas operadoras, a través de procedimientos de trabajo y suministro operativo de EPIs, ha cubierto sus objetivos preventivos.

Y nuestra asociación, AEAS, con acuerdo específico de coordinación con AGA y cooperando con todos, ha realizado las tareas asociativas necesarias para “no dejar a nadie atrás” aportando recomendaciones para redactar planes de contingencia frente a la crisis, detalladas y adaptadas a las actividades tanto de abastecimiento como de saneamiento, facilitando y divulgando la información profesional y científica de alcance, así como las experiencias de aquellos operadores líderes del sector. Al mismo tiempo, el sector se ha coordinado con los ministerios encargados por el Gobierno, reclamando en el momento oportuno la protección de nuestra actividad, de nuestros trabajadores y el esencial valor de nuestra actividad, pero también ofreciendo y aportando apoyo y colaboración leal.

Fernando Morcillo - AEAS - Pablo González-Cebrián

P.- Recientemente se ha publicado el borrador, aprobado por el Consejo de Europa, de la futura Directiva de Aguas para Consumo Humano ¿Cómo influirá en el sector del agua urbana en un futuro post-COVID?

R.- En efecto este es un pilar básico sobre el que se apoya la regulación del sector de abastecimiento.

La nueva Directiva establece unos ejes de evolución normativa muy novedosos:

  • Enfoque a riesgos. Nuevos procedimientos de Gestión de los riesgos.
  • Peligros en zonas de captación y refuerzo de la gestión del riesgo.
  • Ligeras modificaciones, con mayores exigencias, de algunos parámetros y establecimiento de listas de observación (microplásticos, y otros microcontaminantes, etc.) para priorizar futuros seguimientos.
  • Fomento del control en el grifo del consumidor.
  • Armonización desde la CE de la normativa sobre los materiales en contacto con el agua.
  • Acceso universal al agua apta para consumo humano. Grupos marginales.
  • Impulso de la transparencia y exigencias de información al público, incluyendo algunos parámetros novedosos.

Pero no podemos olvidar el otro pilar fundamental: el sector del saneamiento. Ahora estamos colaborando y trabajando en la revisión de la Directiva de Aguas Residuales (271/91) y, además, en España tenemos un instrumento de planificación trascendente para el futuro, que se encuentra en fase de información pública, como es el Plan DSEAR, el cual debe marcar la estrategia nacional sobre esta actividad.

P.- ¿Cuáles son las necesidades de inversión y financiación del sector para garantizar la sostenibilidad de los servicios de abastecimiento y saneamiento?

R.- Actualmente, en España la media anual de inversión real no alcanza el 50% de lo necesario. De forma muy sintética y en un solo párrafo, nuestro sector −la asociación que presido representa a los operadores que prestan servicio a más del 80% de la población española− propone una inversión adicional de 2.500 M€ anuales en la próxima década, para garantizar la calidad, la sostenibilidad de los servicios y afrontar los retos futuros como el cambio climático o los más exigentes requerimientos regulatorios en materia de calidad del agua, potabilización, depuración y reutilización.

Todo ello representa la suma de lo planificado en el Plan DSEAR del MITERD, las necesidades de renovación, así como las mejoras de nuevos requerimientos de calidad, tecnología y digitalización, acordes con las recientes peticiones de la FEMP, lo que generaría del orden de 43.000 empleos de calidad y sostenidos en ese periodo.

Albergamos la esperanza de que el sector sea tenido en consideración por nuestras autoridades como vector en la fase de recuperación.

Ahora existe una evidente posibilidad anticíclica de inversión en este servicio público, a través de los fondos europeos.

Pero no nos pueden cegar las luces de esta oportunidad coyuntural, el sector es estructural y hay que atender de forma sostenida y continuada las necesidades requeridas.

“Ahora existe una evidente posibilidad anticíclica de inversión en este servicio público, a través de los fondos europeos”

Corresponde a todos los niveles de las administraciones públicas −central, autonómica y local− la asunción de sus responsabilidades y de los liderazgos para afrontar estas carencias o déficits. Además, hay que ser prácticos, más allá de posicionamientos doctrinales ideológicos, para activar todas las fuentes de recursos financieros.

P.- ¿Cuáles son los principales beneficios de la inversión en infraestructuras del ciclo urbano del agua?

R.- Garantizar los imprescindibles servicios de abastecimiento, saneamiento y reutilización de las aguas para las poblaciones; hacerlo con la resiliencia que demanda la sociedad actual en su estado de desarrollo y la seguridad de servicios esenciales para la comunidad; y sostener, económica, ambiental y socialmente, las básicos y vitales actividades relacionadas con el agua urbana.

Beneficios medioambientales, que permitirían que España convergiera con las mejores prácticas internacionales en materia de gestión de agua y de las que hemos informado a los medios de comunicación en recientes notas de prensa:

  • Fomentar el uso eficiente del agua. Reducción de las pérdidas en las redes de distribución.
  • Mejorar el estado de las masas de agua. Cumplimiento total de la Directiva de Depuración y tratamiento de vertidos en tiempo de lluvia.
  • Garantizar los suministros de agua, incorporando nuevos recursos. Mayor desarrollo de la reutilización, posicionando a España como un “hub” tecnológico en este tipo de actividad cualificada, que impulse una estrategia de economía circular.
  • Cumplimiento de los objetivos de descarbonización, profundizando en la relación agua-energía.
  • Reducción del riesgo de inundaciones, y otros fenómenos extremos, y mitigación de los impactos de éstos.

Fernando Morcillo - AEAS - Pablo González-Cebrián

P.- Como servicio esencial, el sector del agua se posiciona como motor para la recuperación social y económica del país tras la pandemia. ¿Qué propuestas se plantean desde el sector del agua urbana?

Los fondos necesarios deberán surgir de varios orígenes: nuevos Programas Europeos (Next Generation y REACT EU) y un extraordinario esfuerzo presupuestario nacional para abordar la recuperación; en la “adecuada contribución del usuario” (Directiva Marco del Agua) a través de modelos de participación público-pública; y especialmente la eficiente público-privada, donde las empresas españolas tienen una amplia experiencia internacional. A finales del año pasado, propusimos una relación detallada de acciones, que fueron recogidas en el documento “Hacia una financiación más eficiente de las infraestructuras del Ciclo urbano del Agua en España”, presentado públicamente en noviembre de 2019 y que se puede consultar en la web de AEAS.

"El sector del agua urbana propone una inversión adicional de 2.500 M€ anuales en la próxima década"

La complejidad y riqueza de nuestra gobernanza, la multiplicidad de actores, la variedad de opciones vigentes a nivel mundial −en las que las entidades y empresas españolas demuestran una capacidad de liderazgo y prestigio reconocido− requieren contar con todas las posibilidades; con la cooperación y coordinación oportuna, bajo el control público que demanda un bien vital y universal como es el agua.

Todo ello bajo los objetivos del principio de “recuperación de costes” enunciado por la Directiva Marco del Agua.

El papel del ciudadano será relevante para asegurar el “verdadero valor del agua”, en su acepción más pragmática, hoy quizá olvidado en nuestro país. Quizá porque asumimos que disfrutamos del Derecho Humano al Agua y al Saneamiento y tendemos a olvidar la necesidad de contribuir a su sostenimiento y equilibrio. El ciudadano español realiza un “esfuerzo” económico o gasto en agua respecto a ingresos personales de solo el 73% sobre la media europea, a pesar de ser un país seco, con alto estrés hídrico y con zonas en riesgo de desertificación.

Por tanto, consideramos necesario que el sector del agua urbana se convierta en uno de los servicios prioritarios sobre los que articular la recuperación, de conformidad con su vital importancia y su cuota de participación económica social y ambiental. Una estrategia en esta línea tendría múltiples beneficios para el conjunto de la sociedad española.

Este año, hemos editado un análisis de alcance: “El sector del ciclo urbano del agua como vector de recuperación sostenible tras la crisis del COVID-19. AEAS/AGA PwC”, que también está a disposición de todos en nuestra web.

Hay algunos aspectos muy de detalle de nuestra actividad de servicios de abastecimiento y saneamiento, que no debemos olvidar. El sector invierte activamente en mantener los ecosistemas y reduce la contaminación a través del saneamiento del agua. Asimismo, está trabajando para mitigar y adaptarse al cambio climático.  En concreto, hay que potenciar los objetivos relacionados con la gestión de los fenómenos meteorológicos extremos: garantizar las demandas (sequías) y reducir los daños provocados por las inundaciones (lluvias extremas) que ya venimos sufriendo (recientes DANAs de este año 2020).

“Consideramos necesario que el sector del agua urbana se convierta en uno de los servicios prioritarios sobre los que articular la recuperación"

Por otro lado, son relevantes las aportaciones del sector al cumplimiento de la “Estrategia española de economía circular”, recientemente aprobada. Recordemos que, en lo que se refiere al agua, tiene varias palancas fundamentales:

  1. incremento la eficiencia de las redes, (que por mucho avance tecnológico que se aporte, que sin duda optimiza, no se conseguirá si no es con mayores inversiones),
  2. impulsando la reutilización del agua regenerada,
  3. aprovechamiento de los biosólidos y sus nutrientes y
  4. el ahorro y aprovechamientos energéticos (hidráulico y biogás-biometano).

P.- ¿Cuáles serían las aportaciones del sector del agua urbana para dicha recuperación?

R.- El ciclo del agua urbana presenta una serie de factores que le hacen idóneo para ser una palanca en la recuperación y un impulsor del Green-Deal:

  • Cuenta con la capacidad para generar empleo de calidad y equitativo: mayor peso de los contratos fijos (85% vs. 74% en la media española), menor brecha salarial de género y alto nivel formativo.
  • Fomenta la sostenibilidad medioambiental: España es el segundo país con la mayor reutilización de agua a nivel global. Además, la huella de carbono del sector del ciclo urbano del agua es inferior a la media de la industria española (produce el 28% de la energía consumida vs. el 6% de la industria) e impulsa el consumo responsable de agua mediante la progresividad de las tarifas y las campañas de concienciación.
  • Son unos servicios socialmente responsables que protegen a los colectivos en situación de vulnerabilidad: cuenta con bonificaciones y fondos de solidaridad para proteger a las rentas bajas, jubilados y familias numerosas, de los que se benefician un 4,7% de los usuarios, generando una reducción media del importe facturado de más del 50%.
  • Apoya a las zonas despobladas en la lucha contra el reto demográfico, al requerir mayores inversiones en infraestructuras en los municipios de menor dimensión (inversión por habitante un 36% superior en los municipios de menos de 20 mil habitantes respecto a los de mayor dimensión) y despliega los recursos territorialmente.
  • Cuenta con la capacidad para canalizar inversiones de forma inmediata en el corto plazo, y sostenidas en el medio y el largo plazo, reactivando la economía. De hecho, existe consenso en que el sector urbano de agua es uno de los que tienen un mayor déficit estructural. Como ya he mencionado, antes de la crisis del COVID-19 estas necesidades de inversión adicional se cifraron en 2.500M€ anuales para los próximos 10 años. Hay proyectos definidos, susceptibles de ser ejecutados en el corto plazo, orientados a la eficiencia y a la sostenibilidad y útiles para el ciudadano, el empleo y el impulso de la economía.

Recuerdo ahora tres lemas de alcance universal acuñados con motivo de la aprobación del Saneamiento como Derecho Humano (2015) o de la última COP25, celebrada en Madrid (2019), que son de plena actualidad para nuestro sector del agua urbana en estos momentos:NO PODEMOS ESPERAR”, “ES EL MOMENTO DE ACTUAR” Y “NO DEJEMOS A NADIE ATRÁS”.

No pueden ser frases vacías como tantas como las que nos encontramos en nuestra vida social y política actual, y que pasan de moda con la misma velocidad que lo hace la frívola actividad del vestir.

Para finalizar esta entrevista, permítanme que las haga mías, las complemente con el lema que para el Día Mundial del Saneamiento 2020 hemos acuñado junto con nuestros colegas europeos: “AGUA ES VIDA, EL SANEAMIENTO DIGNIDAD”, y las emplee en su mínima expresión para recordarlas con mayor facilidad: Ahora, ya, y todos a una.

Requiere de determinación ciudadana, liderazgo político y un cierto coraje e ilusión, así como de un mínimo de sacrificio para asegurar y sostener lo más preciado: la vida.

El agua es imprescindible para la vida. Y los servicios urbanos lo son para nuestra forma de vida social como seres humanos del siglo XXI.

Redacción iAgua

La redacción recomienda

10/12/2020 · Abastecimiento · 1.181 1

Estudio Nacional de Suministro de Agua Potable y Saneamiento 2020 (AEAS-AGA)