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Reduciendo las brechas de desigualdad en el acceso al agua

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(AECID) Más de 1.100 personas de las comunidades Gómez Anderson, de Apopa, y Tres Caminos, en Mejicanos, de El Salvador estrenaron esta semana con el apoyo del Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento (FCAS) sistemas de agua potable y alcantarillados después de décadas aisladas sin servicios básicos.

Estas son las primeras obras finalizadas en el país enmarcadas en el FCAS, por lo que el acto de inauguración celebrado el 14 de marzo contó con la presencia del presidente la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), Marco Fortín; el director de Cooperación para América Latina y Caribe de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Rafael Garranzo y el embajador de España en El Salvador, Enrique Ojeda Vila.

“La vida nos ha cambiado un montón, ya no vamos a andar en la noche esperando en la cantarera a que caiga el agua para llenar los cántaros y jalarlos hasta la casa”, cuenta Yanira Ruiz, de 34 años, costurera, que vive con sus hijos de 13 y 17 años, y su madre en la comunidad Gómez Anderson. Como el resto de las 77 familias de la comunidad, la mayoría llegaron al asentamiento desplazados tras los terremotos de 1986.

A partir de las 9 de la tarde, todos los días, llegaban principalmente las mujeres y los niños delante de la cantarera—el único punto de abastecimiento de agua en la comunidad—, y la cola se formaba hasta la 1 o 2 de la mañana, según relata Francisco Villalta, presidente de la comunidad de Apopa, donde la mayoría de las familias la forman mujeres solteras, trabajadoras de maquilas o sin empleo fijo, ganándose la vida como empleadas domésticas o vendedoras.

La ANDA ha sido la institución salvadoreña que ha ejecutado ambos proyectos con el apoyo del fondo, cuyas intervenciones consistieron en la instalación de 148 acometidas domiciliares en la red de agua potable ya existente, y el mismo número para la introducción de alcantarillado sanitario. También se colocaron válvulas de control, todo ello con una financiación de $246,624.56. Hasta el momento, las familias usaban letrinas de fosa y las aguas servidas se estancaban junto a las viviendas afectando a la salud de las personas.

Estos esfuerzos del Gobierno de El Salvador por aumentar la cobertura de agua en áreas urbanas precarias y zonas rurales de pobreza moderada y extrema alta están siendo completados en el país con un trabajo por regular mejor el sector y planificar el manejo de las aguas. “Las infraestructuras y las dotaciones no son suficientes para garantizar el derecho humano al agua, sino que es necesario un esfuerzo más integral, como el que El Salvador está realizando”, destacó el director para América Latina y Caribe, Rafael Garranzo.

Por ello, para conseguir un marco legal e institucional que mejore la gobernabilidad del sector en el país y que se traduzca en una gestión eficiente del agua (garantizar su disponibilidad, su calidad y fomentar su uso racional), el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales de El Salvador, cuenta con el apoyo del FCAS para la construcción de la Política Integral del Recurso Hídrico—incluida la ley de agua, que garantice el derecho humano al agua y la buena gestión de los sistemas, teniendo en cuenta una gestión integral y un enfoque de cuencas—.

Esta iniciativa surge del propio Gobierno salvadoreño y de su Plan Quinquenal de Desarrollo, que responde a una demanda histórica de la sociedad civil salvadoreña. El apoyo del FCAS en El Salvador asciende actualmente a casi 100 millones de dólares. “El fondo del agua está demostrando ser un instrumento útil, respetuoso con la apropiación del Gobierno salvadoreño, alineándose a sus prioridades y contribuyendo así a la gestión eficiente y eficaz”, recalcó Garranzo.

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