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¿Cuánto tiene que llover para recargar los embalses?

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Sobre la Entidad

Agencia Catalana del Agua
Agencia Catalana del Agua, empresa pública de la Generalitat de Cataluña encargada de su administración hidráulica que actúa como organismo de sus cuencas internas.

Hace unos meses se publicó un post en el blog de la ACA sobre cuáles son las zonas del territorio donde tiene que llover para aportar agua a los ríos y, consecuentemente, en los embalses. Sobre todo, por la gente de las ciudades existe la falsa creencia que cuando llueve en las grandes urbes esto ya sirve para aportar agua a los embalses y esto no es así.

En las últimas semanas se han registrado en Cataluña varios frentes que han aportado lluvias y, sobre todo, nieve en cotas bajas con una notoria afectación a la normalidad vial del día a día y con la correspondiente incidencia en los medios de comunicación. Con registros en muchos puntos que han rozado los 100 litros, estos se han concentrado principalmente en puntos del litoral y pre litoral de Barcelona y Girona.

Aunque en algunos puntos de las cabeceras de los ríos de cuencas internas como en Port del Comte (cabecera del Cardener), Castellar de n'Hug (nacimiento del Llobregat) o Nuria (cabecera del Ter) los registros de nieve y agua han sido bastante elevados, la repercusión en los embalses ha sido baja. Entre el 1 y el 13 de febrero, los embalses de las cuencas internas sólo han ganado unos 11 hm3, aumentando las reservas en unos dos puntos. Por tanto, aunque es necesario que llueva más para incrementar los volúmenes de una manera más importante.

Registro de lluvias en Cataluña entre el 25 y el 26 de enero. Se añade la situación de los embalses de las cuencas internas catalanas para darse cuenta que las cantidades más elevadas se han registrado en la cuenca media y baja del Llobregat. Fuente: SMC/ACA

Lluvias persistentes y continuadas

Mucha gente se pregunta cuánto debe llover para recargar los embalses. Debido a las características y orografía de Cataluña, y sobre todo en el ámbito de las cuencas internas, los kilómetros cuadrados de cuenca cedente son escasos, y más si los comparamos con la cuenca catalana del Ebro. Además, puede darse el caso de que en un punto se puedan registrar lluvias con acumulaciones importantes y a escasos kilómetros la repercusión sea más escasa.

Por lo tanto, la lluvia necesaria para garantizar el aumento de reservas debe ser persistente y debe caer aguas arriba de los embalses. De este modo, el agua se va acumulando en el suelo y cuando éste está lleno de agua, el recurso aportado por la lluvia ya se dirige directamente a ríos y embalses.

La retención del suelo

De manera muy simplificada podemos prever de forma aproximada que cada día que pasa sin llover el aire y el calor generan un secado del río de 1 mm (un ejemplo que podemos verificar en nuestros hogares cuando extendemos la ropa para secar). Por lo tanto, cuando llueve primero se debe llenar toda el agua que se ha secado durante los días anteriores, al igual que ocurre cuando regamos las plantas de casa, y cuando el terreno está lleno de agua es cuando empieza a correr por encima del terreno.

Después de muchos meses con una sequía de lluvias importante, el terreno ha sido muy seco y la vegetación sedienta. Esto hace que, con las primeras lluvias, el agua quede retenida en el suelo y la escorrentía sea mínimo.

También debemos tener en cuenta un nuevo factor, el cambio climático y, más ampliamente, el cambio global, que ha provocado el crecimiento de vegetación arbustiva en puntos que hasta hace poco estaban desprovistos de vegetación.

Con el aumento de las temperaturas y la reducción de las tareas forestales, las partes más altas de las montañas, que antes sólo tenían escasa vegetación, ahora encontramos árboles que retienen una parte importante del agua. Además, el crecimiento de los bosques de hoja grande en sustitución de los pinares favorece el aumento del sotobosque, con alta capacidad para retener agua. Esto hace que la escorrentía hacia los ríos tarde más y requiera una cantidad de lluvias más abundante.

Agua para acuíferos

Sin embargo, las lluvias que se registran aguas abajo de los embalses también son beneficiosas. Aportan agua en el río, reavivan la vida, llenan fuentes y también incrementan los volúmenes de las aguas subterráneas. No debemos olvidar que estos embalses subterráneos, que aportan de media unos 700 hm3 / año, son vitales para garantizar las demandas en muchas partes de Cataluña. Con las últimas lluvias, acuíferos estratégicos como el de la Tordera o el Carme Capellades ya han empezado a registrar el incremento de los niveles del agua y se espera que en las próximas semanas sigan esta tendencia.


Río Tordera a su paso por Sant Celoni. El agua de este curso contribuye a la recarga del acuífero del delta de la Tordera.

¿Y la nieve?

Actualmente es muy complicado poder cuantificar el volumen de nieve acumulada en las cabeceras de los ríos y el agua que pueden aportar. La previsión de la ACA es que la nieve que se vaya fundiendo servirá para incrementar ligeramente los caudales cabecera durante más tiempo, lo que servirá para recuperar los caudales de periodos de normalidad, incrementando reservas (de manera ligera) y recargando fuentes. También la nieve favorecerá que en el suelo se vaya acumulando agua y que en futuros episodios de lluvias el agua llegue más directamente a los ríos (y en embalses).

Hoy, a raíz del aumento de las temperaturas y de lluvias registradas en las últimas horas, el caudal de algunos ríos en su cabecera (principalmente el Ter y el Llobregat) se ha visto incrementado. En algunos casos incluso se ha doblado. Esta aportación permitirá aún mantener un ligero ritmo creciente y que aumenten las reservas.


Caudal del río Llobregat en Guardiola de Berguedà (cabecera del río, agua arriba del embalse de la Baells). 


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